Caso 5 |libro Interactivo|

12

La decisión estaba tomada. Alexis optó por dirigirse a la habitación principal, dejando la cocina para después.

Sentía una punzada de inquietud en el estómago mientras subía las escaleras que crujían. Cuando llegó al final del pasillo, la puerta de la habitación estaba entreabierta.

Al empujarla con cuidado, lo primero que notó fue el caos. La habitación estaba en completo desorden. Ropa tirada por todas partes, la cama deshecha, y el armario destrozado como si alguien lo hubiera forzado.

Había marcas profundas en la madera, como si algo o alguien hubiera sido escondido a toda prisa y con desesperación.

Alexis caminó con cautela, analizando la escena. Todo en esa habitación tenía un aire de pánico.

Sus ojos se detuvieron en una pequeña mesa de noche, donde algo brillaba tenuemente bajo la luz de luna. Se acercó y, al tomarlo en sus manos, sintió un escalofrío recorrerle la columna: era una fotografía.

En la imagen, reconoció al monaguillo que había visto en la iglesia.

El niño estaba en la foto, al lado de Alfredo, la víctima, con una sonrisa que ahora parecía fantasmagórica.

Recordó que en el expediente se mencionaba que Alfredo tenía un hijo de 10 años, pero no se había detallado mucho más sobre él.

Algo en la habitación parecía estar llamándolo. Alexis se volvió, y entonces lo vio.

En la pared opuesta, colgaba un crucifijo cubierto de manchas oscuras, sangre.

El detective sintió cómo su mente unía piezas del rompecabezas de manera casi automática. Parecía película de terror.

El desorden en el armario, el crucifijo manchado de sangre, la fotografía del niño. Todo apuntaba a una verdad que Alexis no quería admitir: Alfredo murió intentado proteger a su hijo.

El pensamiento golpeó a Alexis con fuerza. El niño. No podía dejar de pensar en la última vez que lo vio, vestido de monaguillo en la iglesia, mirándolo con esos ojos vacíos y silenciosos.

Sin más tiempo que perder, Alexis dejó caer la fotografía sobre la cama y salió de la habitación con pasos rápidos. Bajó las escaleras casi tropezando en su prisa por salir de la casa.

Tenía que volver a la iglesia.

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