Caso 63

El buen doctor

No hay ser humano, por cobarde que sea, que no pueda convertirse en héroe por amor.
— Platón

 

 

 

 

29 de noviembre 2012

Suspiro mientras veo los autos a través de la ventana, han transcurrido casi 48 horas desde que escuche la grabación de Pedro, pero el tiempo no parece real, ha pasado demasiado... me ha pasado demasiado. Es casi verano, pero esta nublado, el cielo tiene un velo gris y así es como me siento como detrás de una membrana, escucho su voz en mi cabeza.

Sé que él está en algún punto del tiempo y el espacio confiando, esperando algo que ni él ni yo podemos confirmar nunca, que yo tenga éxito...

La felicidad de otros por la nuestra, sé que jamás lo volveré a ver y esa certeza de la imposibilidad no me derrumba, de alguna manera me completa, me da fuerzas.

Me quito de la ventana para ir por un cigarrillo a la oficina, he estado fumando más de lo que me gustaría, pero es lo único que me hace calmar un poco los nervios que se han instalado en la boca del estómago.

Gaspar marin y yo no hemos conseguido dar con el paradero de María Veitia, Gaspar a recorrido todas las páginas y nada, hay dos que tienen 50 años y una muerta.

¿Porque no existe ese nombre?

Quizá esa entidad no se encuentra en esta línea.

Quizás en esta línea no existe Pegaso.

Lo he pensado tanto que me duele la cabeza, pero Gaspar me ha dicho que eso es imposible porque me hubieran enviado a un lugar inútil.

Gaspar salió a juntarse con un amigo investigador, quizá tengamos suerte, pero no puedo dejar de pensar que, si la encontramos, si encontramos a María Veitia una adolecente de 17 años en este tiempo solo hay una solución radical para evitar que no tenga futuro.

Solo hay una solución para que nunca tome ese avión en 10 años más.

Sé cómo funciona la salud mental, lo he visto en miles de oportunidades un mal diagnóstico etiqueta a alguien y arruina su vida, la etiqueta de una enfermedad mental.

Aspiro una gran calada cerrando los ojos, terrible lo que estoy diciendo, pero es lo único que puede derrumbar a una adolescente que tiene el mundo por delante, tengo que hacer lo más terrible que he hecho en mi vida.

La semilla que voy a sembrar en la mente de María y su familia es que necesita confinamiento psiquiátrico.

Psicofármacos.

Terapia electroconvulsiva...Una vez entrando en esa espiral no podrá salir nunca.

Una vida por millones, un acto terrible e innecesario con el que voy a tener que vivir para siempre.

Los suaves golpes en la puerta me hacen regresar a la realidad, tiro lo que resta de cigarrillo y me acerco con pasos pesados a la puerta, no había dormido bien y me sentía cansada, pongo mi mano en el pomo de la puerta, pero me detengo antes de abrir.

— ¿Si?

—Soy el doctor correa, ¿Emilia?

—Eh, si...
—Necesito hablar con usted...

Abro lentamente para ver al Doctor Correa parado frente a mí, ahora que recodaba todo me parece más abrumador que físicamente sea como Pedro, pero aun así notaba ciertos cambios y detalles que me hacían recordar que él no era Pedro.

—Hola.

—Hola, ¿puedo entrar un momento? solo será un minuto, tratamos de llamarla a usted y su marido y no respondieron.

—A...hemos estado muy ocupados, adelante. –Me hago a un lado para que pueda pasar.

—¿Está sola? – Pedro miraba alrededor con la misma curiosidad que yo cuando vine aquí por primera vez, dudo un poco antes de responder.

—Si...

—¿Y su marido? –No le tenía miedo al doctor, pero por alguna razón di un paso atrás.

—El salió, mi marido salió, ¿pasa algo doctor Correa?

—Emilia si usted está en peligro yo puedo ayudarla... —Levanta una mano como mostrando que no tiene nada mientras se acerca más a mí.

—¿Perdón? –Doy otro paso atrás.

—Ese hombre no es su marido, créame puedo ayudarla... —Mierda.

—Está equivocado, Gaspar y yo... —Teníamos que seguir con esa mentira si quería pasar desapercibida para lo que iba a hacer.

—Emilia usted está siendo manipulada, por mi trabajo veo esto todos los días.

—Bueno insisto. usted se equivoca, usted...

—Emilia no se resista a los hechos, revise la ficha clínica todo lo que ese hombre nos entrego es falso, busque sus antecedentes Gaspar nunca ha estado casado llame a un amigo de la policía, lo investigamos secretamente, congelo sus estudios, tiene un foro de ciencia ficción en internet, por favor mire este lugar usted no pertenece aquí— Señala alrededor antes de volver a mirarme. —Él está metiéndole ideas en su cabeza.

—¿Esta la policía con usted? –El miedo comenzaba aparecer, pero intentaba parecer calmada, el doctor Correa sabia la verdad.




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