Caso 63

Nunca es solo ficción

Entro a la sala donde una firma de libros se lleva a cabo en Roma, intento meterme entre la gente hasta que estoy en un buen lugar para ver al escritor que me había hecho venir hasta aquí.

—Imagino que varios de los presentes no lo sabrán, pero tres años atrás en junio del 2019 sucedió un evento que cambio mi vida radicalmente, estaba trabajando cuando tuve un paro cardiaco. Me desplome frente al computador, me trasladaron a urgencias mientras hacían maniobras de reanimación luego mi corazón dejo de latir por 8 minutos, durante 8 minutos estuve clínicamente muerto. No, no se preocupen no les contare que vi una luz que mis seres queridos vinieron a buscarme no. —Algunas risas se escuchan en la sala mientras sigue contando su historia. —Lo que me sucedió cuando lograron sacarme y volví, es que volví con una secuela muy común en los paros cardiacos, amnesia biográfica retrograda, olvidar... Es una experiencia muy perturbadora, somos nuestros recuerdos, nuestras experiencias nos definen, empiezas a dudar de todo ¿es real esto?, ¿invente aquello?, ¿conozco a esa persona? No saber si el que está en la foto eres tú, cuáles son tus experiencias reales y cuales son estrategias de la mente para rellenar los vacíos es algo angustiante. Lentamente fui armando el rompecabezas de mi vida, cuando volví a mi computador era como si fuera un extraño leyendo la información privada de alguien más, en una carpeta llamada historias en un archivo al fondo de mi disco duro leí algunos cuentos inconclusos, todos de ciencia ficción. Comprendí que a parte de mi profesión era escritor aficionado, uno de los archivos decía caso 63, era una novela, la leí como si fuera un lector ajeno, pero me pareció extrañamente familiar era la historia de una psiquiatra y sus sesiones de terapia con un hombre que decía venir del futuro. Esa es la extraña historia de cómo nació caso 63, mi novela...

Toda la sala permaneció en silencio por algunos minutos y escucharlo aquí y viniendo de él era aún más raro de lo que pensaba, una mujer se levantó y miro alrededor.

—¿Qualcuno ha domande?

Levanto la mano, pero varias personas más lo hacen y la mujer señala a otro hombre, pasa un micrófono entre la gente.

—In microfono per favore.

—Este año la guerra y el fantasma de un conflicto nuclear nos ha hecho olvidar un poco el virus, pero ¿vos pensás que esta pandemia va a terminar con esta última variante o es solo el comienzo? y ¿habrá efectivamente generaciones acostumbradas a vivir con oleadas sucesivas de virus?

—A ver creo que este no ha sido ni el primero ni el último encuentro entre seres humanos y los virus, pero intento ser optimista y recordar que esta historia es solo ficción.

—Molte grazie Antonio, ¿più domande? lì in fondo. —Vuelvo a levantar la mano, pero de nuevo me ve.

—Hay una oleada de películas y series sobre viajes en el tiempo y en tik tok y otras redes sociales también aparecen personas que dicen ser viajeros en el tiempo, ¿por qué cree que se da este fenómeno?

—Creo que en tiempos de crisis nos gusta pensar en la posibilidad de reparar nuestros errores o tomar esa pequeña decisión donde las cosas hubieran sido diferentes, no sé quién no ha soñado alguna vez con la posibilidad de volver atrás y hacer ese pequeño movimiento, irse o quedarse en una fiesta, llamar a alguien, no subir a un vuelo... A propósito de fiestas, Stephen Hawking hizo una para viajeros en el tiempo, era un gran salón lleno de comida, música y champagne. Estuvo esperando un buen rato, pero no llego nadie, solo cuando termino envió las invitaciones según él fue su prueba de que no existían los viajeros en el tiempo... —Vuelven a levantar la mano y la mujer estaba por ignorarme de nuevo cuando Antonio me ve. —Perdón discúlpame, tu, tu hace rato que estas levantando la mano.

Me hacen llegar el microfono y miro a Antonio antes de hacer mi pregunta.

—Muchas gracias... señor Carrión, como varias veces hemos estado cerca de la aniquilación, el reloj del fin del mundo está más cerca de la media noche quizás como nunca antes en la historia de la humanidad, hay una fuerte sensación de que un error de cálculo de los supuestos líderes y el fin de la humanidad tomaría apenas algunas horas, no cree usted que este es un momento perfecto para que un viajero en el tiempo intervenga de alguna manera, ¿usted está de acuerdo con eso?

—Sí, si completamente, pero su pregunta es... —Me miraba confundido.

—¿Es usted un viajero en el tiempo señor Carrión?

Toda la sala se queda en silencio y Antonio me mira no muy seguro de que responder, la mujer se da cuenta que Antonio no está seguro de responder y pasa a otra pregunta. Luego de varias preguntas más dan por terminada la conferencia.

—Muy bien creo que no hay más preguntas, en la feria del libro de los medianos y pequeños editores italianos, en su vigésima edición en este año oscuro aquí en Roma creemos que los conflictos y las crisis se combaten con cultura, queremos agradecer esta breve conversación con Antonio Carrión, autor del libro caso 63 que nos acompaña en ese encuentro sobre ciencia ficción y su relación con la ciencia real.

—Muchas gracias, gracias a ustedes por la invitación.

La gente aplaude y se comienza a hacer una fila para comenzar con la firma del libro, espero que todos los que se han quedado se hayan formado para quedarme hasta atrás en la fila.




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