Caso 63

Algunas razones para destruir el mundo

Vuelvo a escuchar el celular sonando y esta vez sí me acerco a responder, reconozco el número en cuanto lo veo en la pantalla.

—María por fin.

—Los antígenos deben inyectárselos son importantes, ¿está ahí? ¿estas con él? —Miro a Antonio.

—Sí, sí, voy a poner video llamada.

—No, no, no, solo voz, ni siquiera he querido ver la foto del escritor, si se sentara a mi lado no lo reconocería así que es mucho mejor.

—Ok, pongo altavoz.

—María... —Antonio habla.

—¿Hablaste con el mensajero?

—Ya hablé, sí.

—Entonces supongo tienes la moneda.

—La tengo.

—Entonces, si eres tú. —La voz de María tambalea como si fuera a comenzar a llorar.

—Creo que si

—¿Y cómo te sientes con eso?

—Siento que mañana despertare en mi hotel y todo esto será un sueño.

—En alguna línea si despertaras mañana y esto será un sueño. Bueno tu no me recuerdas, pero yo sí y quisiera acompañarte en esta transición, pero como ya sabes hay planes mayores.

—Podemos tomar el metro y estar en el aeropuerto en una hora, podemos estar ahí y hablar con tranquilidad.

—Hablas como cuando intentabas entender mi ira adolescente.

—Dinos donde te encontramos.

—No, no, no vengan. —María comenzaba a sonar más desesperada.

—María...

—Te dije que no, no vengan, Beatriz que no venga. —Miro a Antonio mientras María levanta cada vez más la voz.

—María por favor...

—¡Que no vengas! Este es mi momento en mi destino.

—Ok, está bien ¿pero tenemos que preocuparnos? — María estaba a punto de cometer una locura así que si, deberíamos estar preocupados.

—¿Estas preguntando si lo tengo?

—Si.

—Sí, lo tengo conmigo. Las cosas son mucho más fáciles de lo que una piensas, se puede entrar a un aeropuerto con un recipiente de contención biológica y nadie dice nada. Me quitaron una botella de agua, pero no un recipiente sospechoso solo porque tenía menos de cien ml y estaba en una botella de plástico trasparente, así están las cosas. —Ríe con sarcasmo.

—María por favor considera las consecuencias creo que estamos todos muy confundidos y... —Le digo, pero me interrumpe antes de que pueda terminar.

—¿Confundidos?

—Si. —María vuelve a reír sin ganas y parece que ha comenzado a llorar.

—¿Confundidos? Confusión no es la palabra, ¿no hay muchas palabras para expresar lo que estamos viviendo no? ¿estático? ¿se aproxima más? Y sí, he considerado las consecuencias, he pensado durante diez años todas las posibilidades y consecuencias, tres personas, cuatro con Gaspar Marín, cinco con Sofía, cinco personas dejamos la realidad ¿no sienten rabia de saber?, ¿no sienten rabia de estar en Roma y no salir a caminar? tomarse un helado o un café disfrutar de la inconciencia de no comprender, de no ver el dibujo, la maya compleja en la cual estamos atrapados y no sospechar nada...¿no es una locura todo esto? aquí en el aeropuerto todos apurados, veo publicidad, black Friday, un nuevo perfume, ya pusieron un árbol de navidad gigante, hay villancicos sonando, gente riendo a mi lado, gente enojada por las redes. Creen que el resto no tiene nada que ver con ellos como hormigas en las ramas y yo, yo que no soy nadie la chica de mochila verde va a definir su vida y la de sus nietos y no lo saben...no saben que esta extraña es la que precisamente va a destruir su mundo, si solo tuviéramos ese pensamiento que él está a lado nuestro es responsable de nuestro futuro y a la vez yo soy responsable del futuro de quien se sienta a junto a mí, eso, eso hubiese cambiado todo, pero no, no fue así ahora que se jodan todos. —Entre más hablaba María más se escuchaba el enojo en su voz, comenzaba a pensar que no importaba que hiciéramos, no vamos a poder persuadirla.

—No María por favor, te conocí, eras una joven compasiva y empática y ahora tienes el mismo discurso equivocadamente bien intencionado pero radical de alguien que daña inocentes, de la locura de los supuestos líderes que han llevado al mundo al borde de su destrucción. No me importa lo que hayas elaborado en los últimos diez años estoy segura que todavía te puedes arrepentir, linda no te conviertas en un monstruo...

—Siempre fui un monstruo, una organización en el futuro gasto impensables recursos para enviar a alguien a detenerme, una variante tuya intento o intentara da lo mismo en que época va anularme para evitar mi destino ¿no se trata de eso todo?, evitar que María Veitia tomé el vuelo 6433 a Madrid. Crecí sabiendo ese destino, tú me lo dirás cuando vuelvas y nos encontremos en el 2012, siempre fui un monstruo, un destructor de mundos en todas las variantes y líneas, bien pues en este si lo seré.

—No María, piensa un momento. —Antonio me miraba sin saber que hacer o decir mientras sostenía el celular frente a los dos.

—No, ya empecé. Ya lo pensé y por un tiempo pensé lo contrario, pensé que esto era creación de mi mente, que no existen los viajeros, no estoy predestinada nada de esto es real además que ¿Cuál es la posibilidad de que alguien llamado María Veitia pueda genera una variante de preocupación?, pero de pronto, de pronto paso lo impensable deje a Daniela y su activismo y al poco tiempo conocí a la viróloga, una viróloga que estaba por partir a Roma para trabajar en algo llamado ganancia de función, virus mejorados... y creímos enamorarnos, creí enamorarme de alguien que trabajaría en lo más aterrador que puede efectuar un ser un humano en generar monstruos microscópicos y en ese mismo tiempo leímos el libro y descubrimos la clave. Eso ya no era azar eso fue una revelación, pensábamos que la variante de Pegaso era un acto de azar pero no, nunca fue una mutación natural, hay un diseño muy específico proporcionado por el mismo proyecto, alguien debía diseñarlo y alguien debía esparcirlo y de pronto lo comprendí, comprendí que yo era una víctima yo era la agresora yo era la responsable de la creación de Pegaso yo diseminaría Pegaso, pero claro también algo en mí se negaba aceptarlo, hasta que vino la primera señal, 24 de febrero y el estallido de una guerra con horizontes nucleares el mundo comenzaba a oscurecerse aún más y luego una segunda señal que sucede hoy mismo, un 24 de noviembre, los resultados de Daniela, la certeza en mi compatibilidad, mi sangre salvándola, ¿no es también paradójico? viajo a salvar una vida, viajo a eliminar millones y eso lo hago para precisamente evitar nuestra destrucción.




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