Hace falta tan solo una idea nueva como para que el mundo entero cambie, y esto es la prueba de ello
Hace varias décadas atrás el mundo no era como lo conocemos hoy en día, no había tantas novedades ni saturaciones en los mercados por quien acapara más público, en vez de eso las personas luchaban para que sus ideas o negocios salieran a flote y solo si convenía económicamente los ayudaban. Por esas épocas un científico que luchaba por hacerse un nombre en la sociedad se planteó una idea: ¿Qué pasaría si la genética se altera lo suficiente como para que un humano pueda llegar a convertirse en un animal?, al principio solo escribió una hipótesis con todos los posibles escenarios, incluyendo los peores, pero luego la idea fue tomando más fuerza y de allí fue que comenzaron a salir los primeros experimentos, siendo el mismo científico el primer sujeto de pruebas. A los resultados los llamaron “Los Cambiaformas”.
Al principio este experimento solo se hizo en un grupo de voluntarios que se habían postulado. La mayoría de hombres cambiaron su genética de humana a animal muy rápidamente, los mismos destacaban de entre los hombres completamente humanos ya que estos ahora tenían instintos animales marcados, fuerza y capacidad de liderazgo, así fue como a esta especie los llamaron “Alfas”. Por otro lado la mayoría de mujeres a las que le realizaron dicho cambio genético obtenían un instinto materno mucho más fuerte, aumentaba su capacidad reproductora y de igual forma poseían instintos animales marcados, el único detalle era que inevitablemente algunas se volvían sumisas y sensibles frente a los alfas, a este grupo lo llamaron “Omegas”.
Los resultados terminaron sobrepasando las expectativas que había sobre un experimento tan peligroso, era notorio el cambio de voz, personalidad e incluso de apariencia en todos los humanos que se habían sometido, sorprendiendo a veces con la capacidad que tenían para cambiar su apariencia de humana a una completamente animal cuando se sentían nerviosos, en peligro o simplemente por necesidad de querer cambiar de forma, era la manera que tenían de sacar el animal interior con el que habían intercambiado parte de su genética. Una primicia así de grande debía de expandirse y contra todo pronóstico comenzó a hacer mucho ruido en una sociedad tan conservadora como la de ese entonces, provocando que hasta los mismísimos gobiernos estuvieran enterados del caso.
La mayoría de los presidentes se opusieron, parecía algo peligroso que traería más riesgos que oportunidades y ordenaron al científico que desistiera inmediatamente de sus inventos o podría ir a la cárcel. Por suerte hubo un país que si creyó en un nuevo comienzo y apoyó al hombre en cualquier cosa que necesitara para continuar trayendo a la vida una nueva especie incluso le otorgaron un “pequeño” obsequio como incentivo, el científico que ayer hacia sus hipótesis en una habitación desocupada de su casa ahora tenía a un país entero para que lo poblara con la única que condición que los cambiaformas solo tenían permitido desarrollarse y vivir en ese país vacío sin habitantes. Fue así como una nueva civilización que se salía del molde de los demás comenzó a formarse poco a poco, el nombre que el científico, ahora rey, le colocó a su país fue Syldalia.
Syl: Selva, bosque, naturaleza a e instinto salvaje.
Dalia: Flor de dalia, símbolo de dignidad, compromiso y elegancia.
Luego de la coronación el rey se encargó de continuar creando a alfas y omegas con un ligero cambio, ahora se podía cambiar la genética humana para que el vientre materno aceptara directamente los genes de un animal salvaje, en parte fue lo que ayudó a que millones de mujeres dieran a luz a más cambiaformas y así el país tuviera una población estable, o al menos la suficiente para poder gobernarla. El reino se levantó económicamente con rapidez llamando la atención de países vecinos en donde no la estaban pasando tan bien, esto trajo consigo una migración de humanos que quisieron establecerse en Syldalia en busca de nuevas oportunidades.
El científico ahora rey, con esa confianza que ahora podía darse el lujo de tener quiso crear nuevamente una especie más: Los betas, una mancha en ese historial perfecto. Una creación que su propio autor odio y con ello marcó el fin de los experimentos para él.
El reino siguió prosperando de forma natural, ahora los alfas lideraban manadas, clanes e incluso organizaciones como una forma de poder establecida, el mejor alfa tenía que dirigir a los demás. Lo que antes parecía una locura para los humanos ahora era una realidad que había salido mejor de lo que creían, ya los otros países no trataban a los cambiaformas como una especie rara sino más bien como una mina de oro invitándolos a sus tierras. La relación entre cambiaformas y humanos nunca fue demasiado buena, ambos tenían diferencias muy marcadas pero bien dicen que el amor lo termina venciendo todo. Los humanos comenzaron a enamorarse de algunos cambiaformas y viceversa, provocando que de forma natural tuvieran bebés mitad animales mitad humanos, tan solo pequeñas vidas que habían sido creadas por amor de sus padres y no en un frío laboratorio.
Así fue como un terreno que antes estaba deshabitado pasó a ser uno de los países más importantes del mundo, uno que posee una cultura única pero limitada, unas cuantas tradiciones y fechas festivas. Un país que ahora lo habitan animales, humanos y cambiaformas. Pese a lo que te acabo de contar la realidad es que la mayoría de los cambiaformas son presas que viven en constante miedo de encontrarse con un depredador que quiera comérselos o simplemente asustarlos, seres los cuales no son difíciles de buscar pero su presencia llega a ser muy dominante, sobretodo si es una pantera negra como yo, y eso mi querido amigo es lo que supongo que te trajo a esta historia.