Capítulo 1
Isis Ivanov
Corro tan rápido como mis pies me lo permiten, mis calcetines se ensucian de tierra conforme no paro de huir del aterrador animal que me persigue pero si me detengo aunque sea un segundo no sé si corra con suerte de salir viva. Mi cabello se desordena con el viento que me da directamente en el rostro, mi camisa se está pegando a mi cuerpo debido a la cantidad de sudor que se encuentra en todo mi cuerpo y mis pulmones luchan por seguir tomando oxígeno aunque mi cerebro solo esté preso del pánico, y me ordene seguir corriendo a como dé lugar. Un dolor agudo se hace presente a la altura de mi cintura recordándome que me había lastimado con el filo de la mesa al caer justo antes de salir corriendo de mi casa y comenzar a huir de la hiena.
No tengo un camino trazado ni tampoco sé que tanto voy a correr, solo sé que todos mis instintos me obligan a seguir en movimiento y no puedo transformarme en animal debido al dolor que la herida me provoca. Quería asegurarme de que la hiena siguiera detrás de mí así que gire mi cabeza hacia atrás sin detenerme. Al confirmar que seguía igual de furiosa siguiendo mis pasos devolví mi vista hacia al frente, pero lo único que logré fue que todo mi cuerpo se estrellara contra un árbol que al parecer no había previsto en mi camino, caí hacia el suelo y noté el daño considerable que me hice al sentir la sangre bajar de mi labio inferior. Ahora tenía una herida cerca de mi costilla, otra en mi labio, y mi todo mi cuerpo adolorido.
La hiena al notar mi estado comenzó a acercarse hacia mi peligrosamente y con pasos calculados, como si estuviera midiendo y saboreando el daño que pudiera hacerme ahora que me encontraba en este estado tan miserable. No pensaba rendirme tan rápido y pese al dolor que siento en mi cuerpo estaba planeando dejar salir a mi pantera negra aunque fuese inútil con mi cuerpo adolorido y lastimado.
Ahora yo era su presa y ella el depredador, un depredador que solo quería atacarme por placer de acabar con mi vida aunque yo no tenga idea de quién es exactamente o que quiere de mí. Sus pasos en mi dirección se apresuraron por lo que cerré mis ojos con fuerza esperando recibir el impacto. Sin embargo en vez de eso escuché como la hiena se quejaba de dolor y retrocedía, abrí mis ojos con confusión y noté que un tigre la estaba atacando ferozmente, de esta forma comenzó una gran batalla entre los dos felinos.
El tigre al ser más grande y fuerte que la hiena sin ningún problema utilizaba sus dientes para atacarla dejándole heridas prominentes, la hiena se quejaba fuertemente del dolor y al ver su derrota no tardó en darse la vuelta para huir de la escena despavorida. Pensé que el tigre al ver que su misión estaba hecha simplemente se iría pero en vez de eso dirigió su mirada hacia mí y comenzó a acercarse con pasos sigilosos hasta donde me encontraba, como si realmente estuviera evaluando mi estado o si me había hecho algún daño grave.
Su presencia no me asusta ni me genera miedo pero tampoco quiero confiar a ciegas en él, en un mundo como este está permitido desconfiar de tu propia sombra a menos que quieras confiarte y dejar que te hagan pedazos, al ser el un tigre me puede hacer su presa en cualquier momento. Sin siquiera esperarlo el tigre cambió a su forma humana y como me lo sospechaba era un cambiaformas, esta tan oscuro que me es difícil distinguirlo de entre tantas sombras pero lo único que alcanzo a ver es que…
ESTÁ DESNUDO
Avergonzada giré mi rostro hacia otro lado tratando de no ver la anatomía completa de su cuerpo. ¿Cómo puede estar tan tranquilo si está de esa forma frente a mí? En un movimiento firme el tigre, ahora humano, tomó mi mentón e hizo que sostuviera su mirada mientras su pulgar acariciaba suavemente el corte mi labio. Su rostro comenzó a acercarse gradualmente hacia el mío y cuando creía que toda esta locura no podía empeorar sentí una gota de sangre bajando desde mi frente hasta mi mejilla, probablemente era mía y provenía de una herida que apenas acabo de notar. Antes de que pudiera si quiera controlarlo todo se tornó oscuro de pronto, como si ya no pudiera controlar a mi propio cuerpo.
Abrí mis ojos abruptamente con el corazón acelerado, las respiraciones rápidas y unas gotas de sudor corriendo por mi rostro. Siempre es el mismo maldito sueño cada ciertas noches, cada vez que pienso que tendré un sueño normal termino soñando con todo eso de lo que no entiendo nada. La alarma de mi teléfono no tarda en sonar por lo que me siento en la cama para alcanzar mi teléfono de la mesita de noche y apagarla, viendo que todavía tenía que cumplir con mis responsabilidades me estiré lo más que pude y procedí a estar por unos instantes en mi forma animal pantera negra. Es un ritual que hago cada mañana para sentirme más activa y a mi pantera le gusta sentirse parte de mi día a día.
Luego de sentir que desperté correctamente me dirigí hacia el único y pequeño baño de mi económico apartamento con la finalidad de darme una ducha para ir al trabajo. Me esforcé en pasar el jabón por la piel de mi cuerpo quitando cualquier rastro de suciedad y otorgándome un olor más fresco, si al menos iba a seguir viviendo así tenía que estar al menos limpia. Al salir del baño me coloque rápidamente mi uniforme, arreglé mi cabello y me maquillé solo lo necesario como para verme presentable en mi trabajo.
De desayuno solamente tomé una manzana ya que no tenía tiempo de hacerme algo más elaborado, organicé rápidamente mi bolso con lo que necesitaría en un día laboral tan largo como hoy, incluyendo mi almuerzo, y luego procedí a salir del apartamento para dirigirme hacia el hospital caminando. Realmente el trabajo no me queda tan lejos de donde vivo así que puedo darme el lujo de irme solo caminando y así ahorrarme varias monedas que necesito para seguir pagando el alquiler.