Capítulo 3
Isis Ivanov
"Mi omega"
Lo escuché, sé que lo escuché. ¿Cómo una persona que no conozco tiene la capacidad de hablar en mi propia mente? ¿Acaso estaré volviéndome loca? Lo que hace más extraño todo esto es que siento como si ya lo conociera.
Pensé que nos quedaríamos así por un rato pero nuestro pequeño momento fue interrumpido por un hombre que parecía conocerlo y que se sentó frente a él.
-¡Llegué! Disculpa la demora brother, me perdí entre los pasillos de limpieza-comentó el sonriente hombre aunque el contrario seguía con su mirada fija en mí.
Todo era demasiado irreal en este momento, tenía la sensación de que yo ya conocía a esos dos pero no tenía idea de dónde o por qué, jamás los había visto antes en mi vida. El hombre frente a él, que por su olor deduje que quizás era un oso, posó su vista en mí tratando de adivinar que tenía tan ocupado a su amigo como para no percatarse de él, luego inesperadamente me dio una sonrisa cálida.
Debía ser vergonzoso verme en tercera persona en este momento por lo que reuní todo el coraje que pude, ignoré todas las réplicas de mi pantera y me alejé de ellos caminando a paso rápido hasta la caja para pagar mis cosas. Mi corazón latía fuertemente, como si el mero hecho de pensar en aquel alfa misterioso alterara mi cuerpo de alguna manera, en cuanto me dieron el cambio tomé las bolsas y salí del supermercado aún con los pensamientos revueltos.
Quise retomar mi camino hacia mi apartamento, no sin antes dar una pequeña mirada a través de la vitrina que daba directamente a la sección de postres. Sin embargo, él ya no estaba ahí.
¿Se habrá ido?
¿Lo habré espantado?
Llegué a mi apartamento y comencé a organizar las compras en los estantes y la nevera que se encontraba prácticamente vacía. Mi corazón sigue latiendo igual de rápido independientemente de mis intentos por calmarlo, por lo que no me queda de otra que servirme un poco de agua y tomar unas respiraciones profundas hasta que por fin lo logro.
Repentinamente escuché mi teléfono sonar por lo que lo busqué en mi bolsillo, al encontrarlo noté que era mi hermana así que contesté de inmediato.
-Hola Itris-digo con la voz con un atisbo de cansancio.
-Hola hermanita, ¿Qué tal te va por allá en la “gran ciudad”?
-No puedo quejarme mucho, es mejor que el pueblo en gran parte aunque esté llena de cosas extrañas.
-¿Cosas extrañas? ¿Cómo cuáles?
Por un momento analicé si realmente debería decirle pero no quiero complicarla con mis problemas personales, ella ya tiene los suyo de por sí. No quiero que se preocupe por mí innecesariamente.
Considero a mi hermana la mujer más fuerte y valiente del mundo, fue la única de las dos que le plantó cara a mi mamá cuando se casó con ese imbécil y al ver que ella simplemente no nos escuchaba se fugó de casa con un chico. Desde ese día mi madre me prohibió todo contacto con ella mientras siguiera viviendo en su techo, pero no le duró mucho la gracia. Seis meses después ella terminó echándome de casa por pedido de su esposo en mi peor momento, justo cuando más la necesitaba, pero ella ya había tomado su decisión. Tuve que empacar mis cosas y resignarme a que ya no podría volver allí nunca más, al poco tiempo pude volver a reencontrarme con Itris y así fue como retomamos el contacto después de tantos meses.
Como seguía estudiando medicina aquí en la ciudad tuve que buscar algún apartamento muy económico que alcanzara a pagar con el dinero de mis pasantías, así fue como conocí a una señora muy amable a la que le hice una sutura a modo de favor y me ofreció los que ella estaba rentando. Afortunadamente le quedaba uno disponible pero era el más pequeño de todos, la sala se comparte con la habitación, la mesa es el lugar en donde como y a la vez hago mis deberes, justo al frente está la cocina eléctrica que compré comiendo fideos instantáneos una semana entera, pero la mejor parte es la ventana que da directamente hacia la ciudad. Sabía que no era el mejor pero encontrar uno así por el precio que me estaban ofreciendo ya era demasiado, no dudé al aceptar. Fue así como termine mudándome a la ciudad pero a pesar de la distancia mi hermana y yo seguíamos apoyándonos la una a la otra.
-Solo son exageraciones mías, no te preocupes. ¿Me llamabas por algo?
-¡Cierto! Por poco lo olvido. Últimamente eres muy popular aquí en el pueblo, ¿Lo sabías? Todo lo que hacen las personas es hablar de tí y el dichoso Cassian Stone.
¿Y ese quién rayos es?
-¿Cassian…Stone? No lo conozco, ¿Por qué estarían hablando de nosotros?
-¿No lo recuerdas? Pero si era tu…Agh, olvídalo. Es el hijo de los Stone, eran la familia más rica del pueblo en ese momento. Ahora creo que no hay cosa en el país de la que no sean dueños.
Casi por arte magia imágenes borrosas comienzan a llegar a mi mente, ninguna tiene sentido y no puedo reconocerlas. Ni siquiera puedo ver el rostro de ese tal “Cassian” con claridad.
-Sigo sin entender Itris ¿Qué tiene que ver él conmigo?
-Oh créeme que esa es la mejor parte. Resulta que la familia Stone estaba buscando candidatas en el pueblo que aceptaran tener citas con Cassian y si era aprobada por el mismo entonces de inmediato procedería una boda. Todo lo que necesitaban era que su hijo deje de estar soltero y encuentre al amor de su vida, pero aquí entre nosotras creo que solo lo hacen por los comentarios de los otros familiares de que un alfa sin pareja no debería dirigir el clan de los Stone.
Mi mano fue hasta mi frente y comencé a rascarla tratando de aliviar la comezón. Quería entender para qué me podría servir a mi toda esta conversación.
-Prefiero que vayas al grano Itris, no quiero saber toda su biografía. ¿Por qué las personas del pueblo hablan de nosotros como si nos conociéramos?
-Hermanita, ¿Acaso no lo entiendes? Las mujeres que querían tener una cita y casarse con Cassian dejaban sus datos personales junto con una foto pero obviamente algún familiar también podía ir a inscribirla y eso fue justamente lo que mamá hizo.