Capítulo 5
Isis Ivanov
El taxi comenzó a adentrarse a través de las calles del pueblo y no pude evitar que mi mente se llenara de fugaces recuerdos que se iban tan pronto como llegaban, los olores, los colores, las casas, todo era confuso y a la vez nostálgico para mí. Mis manos en mi regazo sudaban por los nervios que me traía volver a este sitio pero mis preocupaciones seguían intactas y se profundizaban al recordar la misión que yo misma me impuse al volver aquí. Según mis vagos recuerdos hubo pequeños detalles que cambiaron durante el tiempo que no estuve, pero hubo otras cosas que no sabía con exactitud si ya estaban así en primer lugar o si no recordaba cómo se veían hace un año.
Luego de un par de minutos el taxista me indico que habíamos llegado a la dirección que le indiqué, le agradecí y le dediqué una amable sonrisa para luego bajarme del auto junto con mi maleta. No traía muchas cosas ya que pensaba quedarme una semana como máximo, solo traje ropa, objetos indispensable y algo de dinero que ni siquiera se con exactitud si me alcanzaría, se hizo todavía menos cuando gasté una parte para pagar el autobús y otra para pagar el taxi hasta aquí. En cuanto me bajé noté que mi hermana se encontraba al frente de su casa con mi preciosa sobrina en brazos, ambas me estaban recibiendo con una sonrisa y no pude evitar caminar hacia ellas para abrazarlas.
-¡Te extrañamos muchísimo! Hay demasiadas cosas que contarte-dijo Itris con emoción.
-Yo igual, han habido tantos cambios que podría hablar por horas de todo.
Itris me invitó a pasar a su casa ya que me quedaría aquí los próximos días mientras resuelvo mis asuntos, en cuanto entré con mi maleta me fijé en la decoración moderna de la misma y como todo lo que había gritaba el estilo de mi hermana. Las paredes se encontraban pintadas de un color beige, en algunas había cuadros con fotos de Emily desde que había nacido hasta la actualidad lo que me hizo sonreír con ternura. En cuanto me fijé en la sala noté que parecía un poco caótica, mi pequeña sobrina estaba comenzando a gatear y los juguetes esparcidos por el suelo de cerámica era prueba de ello.
-Tu habitación es la que está a la derecha, tiene su propio baño por si lo quieres utilizar-me explicó Itris.
Asentí y me dirigí hacia la misma la cual asumo que es la habitación de invitados. En cuanto entré no pude evitar detallarla, se veía algo espaciosa, muchísimo más que mi incómodo apartamento de la ciudad, las paredes estaban pintadas de blanco junto con una pequeña ventana que daba directamente hacia el río del pueblo. Solo contaba con la cama, un tocador y un pequeño sofá. Incluso preferiría dormir aquí que en la habitación de mi apartamento pero ya a meses de graduarme lo mejor era vivir cerca del hospital. Dejé mi maleta en una esquina de la habitación y caminé directamente hacia el baño para darme una ducha, solo el agua caliente era capaz de relajarme de esta manera y mi pantera comenzó a ronronear de felicidad en mi cabeza.
Para cuando salí del baño el sol comenzaba a esconderse dejando ver a la luna posarse en lo más alto del cielo, tan solo deseando ser admirada por todos, luego de colocarme la pijama caminé hacia la ventana y desplacé las cortinas hacia un lado para poder apreciarla mucho mejor. A mi madre nunca le gustó que me quedara demasiado tiempo mirando la luna, decía que eso eran cosas de “animales salvajes” y que unas señoritas como mi hermana y yo no deberíamos ser tan creyentes de las creencias de los cambiaformas, pero a pesar de todo lo que mi madre pudo destruirme siempre seguí creyendo en la luna porque fue la única que estuvo para mi incluso cuando ella me echó de su vida.
Me quedé unos minutos mirándola y detallando lo hermosa y misteriosa que se ve cada noche, lo suficiente como para que las piernas me dolieran y recordara que debo irme a dormir temprano. Me acosté en la cama buscando el borde de la sábana para arroparme, sin embargo recordé que Karla me pidió que la mantuviera informada sobre los acontecimientos que sucedieran de ahora en adelante respecto a mí y toda esta situación. Con pereza estiré mi brazo hasta tomar mi teléfono y marqué su número esperando pacientemente a que atendiera.
-¡Hey, Isis! ¿Qué tal todo por allá?
-Hola Karla, hace unas horas que llegué al pueblo. La verdad no ha sucedido nada fuera de lo común, solo me he reencontrado con mi hermana y pasaré los días en su casa. Todo luce bien por los momentos. ¿Qué tal van las cosas en el hospital?
-Ni lo menciones, hoy llegaron un montón de pacientes y de repente los humanos comenzaron a discutir con los cambiaformas, fue una locura. Y dime, ¿Ese tal Cassian del que me hablabas no ha ido a la casa de tu hermana para llevarte por la fuerza y que te cases con él en ese mismo instante?
Rodé los ojos mientras negaba con mi cabeza.
-Karla, eso solo sale bien en las novelas que tienen demasiado drama. Si él lo intentara te juro que no vivirá para contarlo.
-Dices eso ahora pero ni siquiera lo conoces en persona. ¿Cómo crees que se vea? ¿Fuerte, alto, guapo o todas las anteriores?
-¿Qué tal si es odioso, egocéntrico y mujeriego? Deja de intentar darme ánimos para casarme con ese alfa por qué no lo hare. Mañana mismo buscaré la manera de detener esa cita, quizás me presente en casa de sus padres para hablar con ellos directamente.
-¿Y que tal tu madre? ¿Te preguntó algo de por qué estás en el pueblo?
-Ella todavía no sabe que estoy aquí, ni tampoco pienso decirle por mi cuenta. Prefiero que ella solita lo confirme.
-Entiendo, sabes que te apoyo con todo esto y solo quiero lo mejor para ti. Si necesitas refuerzo para agarrar a puños a alguien no dudes en avisarme y estaré en ese pueblo en menos de lo que crees-reí al escuchar sus ocurrencias-Ya es tarde, deberías descansar lo suficiente para mañana. Recuerda que te espera una gran pelea con ese tal Cassian.