Capítulo 7
Isis Ivanov
Las gotas de agua bajaban por mi cuerpo mientras caminaba hacia fuera de la ducha encontrándome con el espejo del baño ligeramente empañado. Con mi mano derecha limpié el centro del mismo encontrándome con mi propio reflejo bajo la luz tenue, tenía el cabello mojado, unas cuantas gotas de agua todavía en mi rostro y la toalla amarrada a mi pecho. Mis ojos siguieron la línea de mi clavícula hasta la marca que tengo justo donde termina mi cuello. Es la marca de un alfa definitivamente, sería imposible no reconocerlo. Si tan solo pudiera recordar quién me marcó.
Al salir del baño lo primero con lo que me encontré fue con mi madre sentada al borde de la cama mientras hablaba por teléfono con una de sus tantas amigas de clase alta, no paraban de llamarla y darles recomendaciones desde que se enteraron del matrimonio entre Cassian y yo.
-Si querida no te preocupes, tu serás de las primeras a las que enviaré las invitaciones de la boda. Recuerda enviarme las recomendaciones de boutiques de vestidos de novias en la capital, mi hija necesitará un vestido digno de su nuevo estatus-habló alegremente mientras sonreía.
Caminé hacia mi maleta y saqué unas cuantas prendas de ropa, pensaba lucir casual hoy, nada extravagante como seguramente mi madre quisiera, pero es inevitable que vuelva a mi mente ese pensamiento sobre la marca. Desde hace años que la oculto, incluso de mi propia madre, no puedo recordar qué alfa me la hizo. Tampoco me quiero jugar el pellejo preguntándole a mi madre si tenía alguna idea de quien pudo haber sido, ya de por si sus comentarios hacia mi eran lo suficientemente crueles y preguntarle por la marca de algo tan íntimo seguramente la haría enfadar, por lo que la solución más fácil que encontré fue cubrirla con mi ropa y fingir normalidad.
Mi madre se despidió de su amiga y colgó pero sus dedos continuaban desplazándose por la pantalla de su teléfono con emoción, quería preguntarle algo que llevaba varios días dando vueltas por mi mente por lo que organicé muy bien mis palabras antes de soltarlas.
-Madre, tengo curiosidad sobre algunas cosas.
-Sobre qué cosas Isis-me responde con su vista aún en el teléfono desinteresada.
Jugué con el borde de la camisa que me pondría en mis dedos antes de continuar.
-Creo que nunca lo mencioné en voz alta. Hay recuerdos que debería tener pero que no están guardados en mi mente. Es como si la mayoría de todo lo que viví antes de cumplir quince años hubiera decidido esfumarse de mi cabeza sin ninguna explicación.
Sus dedos de inmediato dejaron de moverse y subió su rostro para conectar con mi mirada.
-Lo sé.
Su respuesta fría y corta me hizo fruncir el ceño
-¿Lo sabes? ¿Entonces por qué me sucede?
Mi madre lanzó el teléfono sobre la cama con suavidad dando un fuerte suspiro, luego giró todo su cuerpo hacia mí.
-Hace muchos años tuviste un pequeño accidente. Fue una tontería, tu cabeza se golpeó tan fuerte que provoco que perdieras la memoria. Así fue que perdiste esos recuerdos que tanto mencionas.
-¿Qué? ¿Y por qué no estaba enterada de esto?
Mi mano fue directo hasta la cicatriz de mi cabeza descubriendo por fin que era lo que me había sucedido, no puedo creer que ella me haya ocultado esto todo este tiempo.
-Esa noche te encontré desmayada y de inmediato te lleve a una clínica privada, para cuando despertaste ya no recordabas nada. El doctor recomendó que te diéramos un tiempo para que recuperaras tus recuerdos ya que tu memoria tenía que volver por su cuenta pero era demasiado para mí en ese momento. Estaba rehaciendo mi vida y debido a tu accidente tuve que aplazar mis planes con…
-Con Saimond-completé yo la frase.
Se quedó en silencio por unos momentos mirándome con una pizca de culpa.
-Lo preferiste a él por encima de mi hermana y de mí, pero incluso seguiste eligiéndolo por encima de mi salud.
-Isis, sé que no me entiendes en este momento, pero lo harás cuando seas esposa de Cassian, cuando estés en mi lugar y tengas cachorros, cuando ames tanto a tu pareja que todo tu mundo empiece a girar en torno a él.
El solo recordatorio de que todavía tenía una boda pendiente me revolvía el estómago, todavía no había digerido que me tendría que casar con ese tipo y mi madre ya me estaba visualizando a futuro con cachorros. Sin embargo, este nuevo descubrimiento es como una pieza que encaja en el rompecabezas de mi vida, tan solo el porqué de la ausencia de mis recuerdos pero no la respuesta a cómo puedo recuperarlos.
-Si quieres recuperar tus recuerdos todavía tienes una alternativa-caminó hasta su bolso y del mismo sacó un pedazo de papel arrugado extendiéndolo hacia mí-Estas pastillas son experimentales exclusivas para cambiaformas, ayudan a recuperar la memoria luego del alzheimer o la amnesia. Pruébalas y averigua si son tan buenas como las personas dicen.
Aún desconfiando de mi propia madre tomé el papel de sus manos leyendo el nombre de esas maravillosas pastillas varias veces.
-Sé que una vez que conocí a Saimond no fui la mejor madre, pero ahora que te vas a casar quiero que las cosas estén bien entre nosotras-acaricio mi cabello suavemente con nostalgia-Lo mejor para las dos es que dejemos el pasado atrás. Debemos concentrarnos ahora en tu futuro.
Era extraño pero mi madre parecía estar diciendo la verdad, como si de verdad quisiera que nuestra relación mejorara ahora que me casaría. No pude retener la sonrisa que se posó en mis labios dejándole saber que incluso con todos los rencores del pasado seguía queriéndola.
En cuanto terminé de arreglarme salimos de la habitación a paso tranquilo, al pasar por la sala Itris cruzó una mirada incómoda con mi madre pero la mencionada solo optó por ignorar a mi hermana y seguir caminando en dirección a su auto. Por mi parte preferí acercarme rápidamente hasta donde se encontraba mi hermana jugando con Emily.