Capítulo 8
Isis Ivanov
Nada sucedió.
Me desperté igual a como estaba antes de irme a dormir. Con los mismos recuerdos y la misma sensación de siempre que oprime mi pecho. ¿Cuándo será el día en el que finalmente pueda recuperar todo lo que he perdido?
Luego de darme una ducha y colocarme ropa cómoda comencé a organizar mi maleta meticulosamente guardando gran parte de mis pertenencias. En un par de días volvería a la ciudad como si nada hubiera pasado pero era claro que mi vida ya no era la misma que hace una semana.
Tendría que despedirme de Itris, de la pequeña Emily que será a la que más voy a extrañar, de mamá y de mi padre. No lo he visitado desde que llegué aquí, no soy tan cercana a él como lo es Itris. Supongo que tendría que empezar con que le tengo cierto grado de resentimiento, una vez que mi madre y él se separaron él se marchó de casa y rara vez fue a visitarnos. Con el pasar del tiempo mi madre fue llenándonos a mí y a mi hermana de mentiras respecto a él, mismas que Itris desestimó por si solas cuando después de irse de la casa de mi madre retomó el contacto con él. No es un mal hombre ni mal padre, solo que no puedo comprender porque si se suponía que éramos sus hijas nos dejó con nuestra madre sin buscar sacarnos de allí.
Quizás mi madre y él no sean tan diferentes después de todo, ambos tienen sus propias preocupaciones de las que encargarse. Puede que por eso la luna los haya unido y luego separado.
En cuanto terminé de organizar la maleta bajé hasta la cocina y me preparé el desayuno, hoy Itris no estaría en casa ya que llevaría a Emily a su cita con el pediatra. Puse a tostar unas rodajas de pan y en cuanto estuvieron listas les agregué aguacate y un huevo frito encima, como acompañamiento tendría un poco de pollo ya cocinado que me encontré en la nevera. Pese a ser un desayuno bastante práctico estaba muy delicioso y mi pantera estaba feliz de recibir los suficientes nutrientes. En cuanto terminé de comer lavé los platos y me tomé la libertad de salir de la casa por unos minutos.
Puede que lo que esté a punto de hacer sea arriesgado pero es la única opción que tengo. Caminé temerosa en dirección hacia el bosque del pueblo dando respiraciones profundas conforme más iba avanzando, en cuanto estuve a tan solo unos metros de la entrada me preparé para transformarme. Mi cuerpo respondió a la demanda y comenzó el proceso de volvernos a nuestra forma animal.
Sentí como mis huesos cambiaban de lugar y como el pelaje comenzaba a cubrir mi piel. Mis instintos ahora estaban más presentes que nunca, mis ojos felinos podían detectar presas a kilómetros, ahora estaba en cuatro patas sintiendo la firmeza del suelo pero con mi pantera feliz de haber sido liberada luego de tanto tiempo. No diría que es un proceso indoloro, es incómodo cuando los huesos se reacomodan, pero con el tiempo solamente te acostumbras y ni siquiera notas la molestia.
Me toma unos segundos acostumbrarme al cambio que he dado pero en cuanto me sentí lo suficientemente bien avancé sigilosamente hacia la extensión del bosque perdiéndome a través de los árboles. Mi pantera suele ser un animal que es respetado por los animales más pequeños y a veces temida, como es el caso de ahora mismo que las presas huyen despavoridas de mi en cuanto me hago paso a través del bosque. También escucho unos cuantos gruñidos a mi alrededor y no tardo en notar que provienen de los otros animales que suelen ser naturalmente los enemigos de las panteras, mi intención hoy no es entrar en ninguna pelea por lo que solamente los ignoré y seguí por mi camino.
Todavía es de día por lo que mi visión es deficiente en comparación con la noche pero no busco rendirme, sigo firme en la meta de buscar a un cambiaformas en específico. Sin embargo, la vista definitivamente no me está ayudando en nada así que pongo a prueba a mi olfato y comienzo a rastrear su aroma. Corrí un poco siguiendo el rastro y llegué hasta una cascada que recuerdo perfectamente. Tiene un pequeño lago en medio de ella y rocas la rodean creando un ambiente espectacular a la vista. Escaneé el lugar con la vista pero no parecía ver a nadie aunque mi propio olfato me haya traído hasta aquí.
-¿Papá?-lo llamé con mi mente esperando a que se encuentre lo suficientemente cerca para que me escuche y la conexión mental funcione.
No recibí ninguna respuesta por lo que lo llamé otra vez.
-Papá, soy Isis.
Es ahí que veo como una pantera negra que probablemente dobla mi tamaño sale de entre la cueva que se encuentra en la cascada, su pelaje es majestuoso y sus ojos son inconfundibles. Por un momento me pregunto si fue mala idea llamar a una pantera en este lugar donde hay todo tipo de criaturas tanto cambiaformas como animales salvajes, no podría saber si este animal era mi padre hasta que me hablara o hasta que yo estuviera lo suficientemente cerca de él. Su aura impone respeto mientras que la mía lo único que debe imponer son los nervios que siento en este momento. Veo como baja con cuidado de la cueva y queda a unos metros de distancia de mí.
-Isis, ¿En serio eres tú?-suelto el aire que estaba conteniendo al escuchar finalmente la voz de mi padre.
-Vine a verte, tenemos mucho tiempo sin vernos.
Mi padre es un cambiaformas puro. Su madre era humana y su padre una pantera negra salvaje, de alguna forma el laboratorio logró que mi abuela se embarazara del animal y así fue que mi padre llegó a este mundo. Una unión extraña si me lo preguntan.
-Isis hija mía, déjame verte en tu forma humana.
Es agotador cambiar de forma pero es lo mínimo que podría hacer en este reencuentro, llevamos mucho tiempo sin vernos. Mi cuerpo obedece a mi petición cambiando mi anatomía por la de un humano, acomodé mi ropa y luego vi a mi padre transformarse al igual que yo. Su cambio fue más rápido y ágil lo que me dejo saber que suele estar en su forma animal a menudo, más de lo que debería ser permitido incluso.