Cassian, Mi Alfa Destinado

Reflexiones

Capítulo 10

Cassian Stone

Mis manos se encuentran en el volante mientras mis pensamientos no me dejan en paz, por un lado está mi familia que piensan que soy su marioneta y por el otro esta Isis. Quiero darle mi vida entera de ser posible pero todavía tengo que contenerme para no estropear lo que tanto me costó construir para ella.

Ni siquiera me importa esa maldita boda, todo lo que quiero es tenerla a ella en mis brazos y llevármela lejos, donde nadie pueda separarnos, donde seamos felices y pueda protegerla. Donde nadie pueda apartarla de mi lado.

Sigo manejando en dirección a la ciudad mientras recordaba como hace unos días Lily revisó mi teléfono y se enteró de mi compromiso con Isis, de inmediato se fue del pueblo y amenazó con dejar la empresa, yo solo rezo para que realmente lo haga. Sin embargo desde entonces me encuentro bastante preocupado, conociéndola seguramente hará algo impulsivo y la posibilidad de que llegue a decirle algo a Isis sigue rondando por mi cabeza. Por lo pronto solo deseo que no tengan que cruzarse nunca.

Conozco a Isis desde la secundaria, ella siempre fue tímida y bastante reservada, solo tenía de amiga a Eva y unos cuantos más que no quiero recordar porque me daban celos verlos cerca de ella. Eso sí, se comportaba muy diferente cuando la hacían enojar, una sonrisa se posó en mi rostro al recordar cuando se transformaba en pantera y asustaba a la mayoría de los estudiantes haciendo que corrieran en la dirección contraria a ella, menos yo. Así era como los profesores se veían obligados a llamarme para calmarla con mi tigre y apaciguar su ira, algo así fue nuestra primera interacción.

Podría estar el salón repleto de cambiaformas pero mis ojos siempre buscaban los de ella. En ese entonces era tan dulce, tan amable, tan preciosa y espero que lo siga siendo, pero incluso si ya no lo es mi corazón seguirá latiendo por ella. No importa si se pone otra cara o si cambia de cuerpo, seguiré fielmente enamorado como desde el primer día que la vi.

Estacioné el auto en el estacionamiento del edificio y salí del mismo con una postura que reflejaba mi notable cansancio por el viaje, realmente me cuestiono si soy adicto a dormir o solo me gusta estar mucho tiempo en mi cama. Llegué hasta mi apartamento y caminé en automático hasta mi habitación para darle a mi cuerpo todo lo que me ha estado pidiendo durante las últimas horas.

Solo un poco más y esa hermosa panterita será mía. Mía por siempre. Si por mí fuera, la encerraría en una caja de cristal y no dejaría que nadie la vea. Que sea yo todo lo que sus ojos busquen, que encuentre en mi todo lo que necesita.

Si, definitivamente la amo. Nunca se me acabó el amor que siento por ella. Aún pese a la distancia que nos impusieron y a todos estos años que su madre la alejó de mí nunca salió de mi corazón. Al contrario, pareciera que abrió un espacio allí del que se adueñará eternamente.

Mi cuerpo siente la suave tela de las sábanas rozar con la piel desnuda y se relaja al contacto, cerré mis ojos y como siempre, mi paz es interrumpida. Por instinto mi mano se dirige hacia uno de mis bolsillos en donde se encuentra mi teléfono para contestar la llamada, al ver que es mi madre atiendo con molestia.

-Hola mamá, ya llegué a la ciudad. Estoy en el apartamento descansando-respondí con mis ojos cerrados mientras mi mejilla se apoyaba sobre la almohada.

-Hola Cassi, que bueno que hayas llegado sano y salvo. Justo hace unos momentos estaba conversando con tu padre y ambos decidimos que lo mejor es que la boda sea dentro de un mes exactamente-abrí mis ojos repentinamente

-¿Cómo que un mes? Una boda como la que quieres hacer no estará lista para esa fecha y lo sabes.

-Hijo, tenemos miedo de que ella cambie de opinión o de que suceda algún otro problema similar al de la última vez. ¿Te molesta la fecha? Podría quizás moverla unos días pero no más de eso.

Me lo pensé por un par de segundos. Si la boda demoraba demasiado quizás ella querría huir, o peor aún, alguien podría quitármela. No iba a permitirlo.

-Déjalo así. Me reuniré con Isis los siguientes días para escoger los detalles que faltan.

-Recuerda ser muy amable y sobretodo cuidadoso. Cuando vino tu olor estaba ligeramente mezclado con el de ella, debes tener precaución si no quieres que los demás se enteren de que ella es tu compañera predestinada.

Casi me ahogo con mi saliva al escuchar eso. Si mi madre lo sabe no tardará todo el pueblo en saberlo en menos de un mes. Me senté en la cama procesando la información mientras rascaba mi nuca, el que Isis tenga mi olor en su cuerpo no suena nada mal pero no quiero que eso le traiga problemas. Sobretodo porque todavía no está casada conmigo y esta es una ciudad demasiado conservadora.

-Está bien, la cuidaré en todo lo que pueda.

-Dale muchos saludos de mi parte hijito. ¡Recuerda comer bien y no estresarte tanto con el trabajo!

Dicho esto me colgó y yo volví a enterrar el rostro en mi almohada, la diferencia es que esta vez si me quedo dormido antes de que pueda darle vueltas a toda la montaña de información y obligaciones a las que me enfrentaré.




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