Cassian, Mi Alfa Destinado

Zorro Astuto

Capítulo 11

Isis Ivanov

Todo es tranquilidad, todo es calma. Un lindo atardecer, una linda compañía.

Mi silueta se ve reflejada sentada en el pasto del jardín de la casa de mamá, me veo como de 8 años menos y un alfa me acompaña. No puedo ver su rostro, pero su cuerpo me abraza dándome comodidad y sintiéndome muy bien con él.

Sus suaves manos acarician mi brazo y su mentón está sobre mi cabeza en un gesto protector.

De pronto en un movimiento rápido, se separa de mí. Alguien viene, alguien desagradable ya que él siente el peligro.

Antes de que pudiera detallarlo físicamente se transforma en tigre y corre en dirección de donde proviene el sonido.

Y es ahí cuando mis ojos se abren.

Las malditas pastillas por fin hacen su efecto.

Eso no fue un sueño, fue un recuerdo.

<<Un recuerdo de nuestro alfa>> dice mi pantera.

Y solo puedo darle la razón ya que yo también siento lo mismo, es como una opresión en el pecho, una intuición que parecía estar muerta pero que ahora cobra vida.

Mi alfa es un tigre, un tigre muy grande. Con esta pista puedo encontrarlo.

Me incorporo en la cama estirandome para despertar gran parte de mis músculos que solo me piden a gritos volver a la camita.

Luego de restregar mis ojos giro mi cabeza hacia el reloj que se encuentra en mi mesita de noche.

Creo que voy a llegar tarde al hospital.

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Me encontraba recogiendo mis lapiceros, hojas sueltas con anotaciones y mi estetoscopio para guardarlo en mi bolso. Fué un día pesado como médico interna ya casi doctora de este hospital. Pero nada tan pesado como los regaños de Karla al contarle que me voy a casar pronto.

-Todavía no logro entenderte Isis. Dijiste que no ibas a dejar que tú madre decidiera por ti y mírate!-deja de caminar y se gira para verme a los ojos-Te vas a casar con un alfa con el que no quieres casarte!

-Ella me prometió una casa Karla, una casa que necesito-menciono cabizbaja no muy segura de mis palabras.

-Y eso que? Ese es el precio que piensas pagar por tú libertad?

-Necesito esa casa más de lo que quiero admitirlo, no me entenderías-tomo mi bolso al igual que Karla y salimos de la habitación para dirigirnos hasta la salida del hospital.

-No, definitivamente no lo hago. Pensé que por fin le ibas a poner un alto a tu madre Isis y solo lograste hacer lo exactamente lo que ella quería!

Suelto un suspiro frustrada de discutir. Y es que ella tiene razón, se que estoy traicionando mi propia moralidad y deseos, que una vez más me deje convencer por mi madre, pero creo que es un trato justo, no?

Tendré la casa de los abuelos, esa casa maravillosa y acogedora en donde me encantaba estar.

Mis mejores recuerdos están en esa casa y créanme que haría lo que fuera por tenerla, incluso esa estúpida boda.

-No te enojes, si? Sé que no es lo que quiero pero es lo mejor teniendo en cuenta mi situación-me tomo unos segundos para pensar mis próximas palabras-no te gustaría ser la madrina de mi boda?

Era algo que ya llevaba unos días pensando. Quién mejor que esta leona como confidente para el día probablemente más pesado de mi vida?

Karla me mira y me da una sonrisa de complicidad para luego abrazarme.

-La pregunta ofende Isis. Claro que quiero serlo! Más te vale que ese señor con el que te van a casar te trate bien, si no lo despedazaré con mis colmillos yo misma!

Caminamos riéndonos y hablando sobre los preparativos de la boda. Karla se ve emocionada contándome todo lo que puede ayudar en la boda ahora que es la madrina. Pasamos por la recepción y la señora Reina, una mujer de 53 años que se encuentra mascando chicle me llama.

-Doctora Isis! Hay un chico que te está buscando.

Buscándome? Quién podría?

Frunco mi ceño mientras miro a todas las direcciones.

-Ese chico que está allá, ese es-Reina señala hacia un sitio de la sala de espera.

Enfoco mis ojos y veo unas hebras de cabello rojo y un olor de zorro caracteristico de un solo chico que yo conozca.

-Karla, tendrás que irte sin mi por hoy.

-Quién te busca? Es ese tal Cassian?

-No no, es un amigo, mañana venimos juntas, te parece?

Karla luego de entrecerrar sus ojos asiente. Me despido de ella y camino hasta él. Una vez lo tengo en frente mis sospechas se confirman.

-Alexander?

El chico de ojos verdes sube su rostro hacia mi, al verme esboza una sonrisa que casi me quita el aliento.

-Buenas noches doctora, espero que le haya ido bien en su viaje a Forest Green-se levanta de su asiento y camina unos cuantos pasos cerca de mi.

-Ehmmm, si me fue bien. Gracias por preguntar-menciono nerviosa.

-Es todo un placer escuchar eso, y en honor a su llegada me gustaría invitarla a cenar. Que dice?

-A cenar? Ahora mismo?

-Ahora mismo.

Como se verá que una mujer comprometida le acepte una salida a un hombre?

Que mierda hago yo pensando en eso? Si la querida socia de mi prometido me envió mensajes amenazantes luego de enterarse que me iba a casar con su "hombre".

-Está bien-digo sin remordimiento alguno, a fin de cuentas es ojo por ojo, diente por diente.

-Perfecto, entonces acompañame preciosa panterita.

Me da su brazo y yo lo tomo para caminar hasta la salida del hospital.

En cuestión de minutos ya me encontraba en su auto viéndolo manejar con esa sonrisa coqueta que siempre tienen en su cara. Quizás no lo había notado antes pero lleva puesto un traje echo a la medida y este auto no es nada barato, de qué trabajará?

Una vez que llegamos a un restaurante bastante popular, y según escuché difícil de conseguir reservación, apenas dijo su nombre completo los empleados casi que se tumban a sus pies para alabarlo y darle una mesa de inmediato.




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