Capítulo 13
Cassian Stone
Tomé a Lily fuertemente del brazo y la llevé hasta afueras del restaurante. Me hervía la sangre que ella estuviera aquí, justamente pensaba en hablar con Isis tranquila y pacíficamente en este momento y tuvo que llegar ella.
-Que mierda haces aquí?-espeté con furia.
-Cassian, no lo hagas. No te cases con ella por favor-suplicó tratando de acariciar mi rostro pero la detuve.
-Lily he sido muy claro contigo.
-Lo sé, y créeme que he intentado no pensar en ti pero no te puedo dejar ir así como así! Hemos compartido tantos momentos juntos, desde el día que nos acostamos y que comencé a imaginarme cómo tú esposa ya no hubo vuelta a atrás.
No me gustaba verla así, porque en algún momento le tuve cariño y aprecio y se que es doloroso para ella esto. Pero tengo límites.
-Lo entiendo perfectamente Lily, mi intención nunca fue hacerte daño, nunca podría hacerlo. Pero tienes que entender que yo la amo a ella-mencioné tranquilamente queriendo que mis palabras se comprendieran.
-No es cierto! Tú la conociste hace solo 2 semanas, no puedes decir que la amas!-dijo con sus lágrimas cayendo por sus mejillas y sus manos golpeando mi pecho.
No quería ser cruel con ella pero definitivamente no le correspondían sentimentalmente. Dejé que me golpeara todo lo que quisiera hasta que se cansó. Luego tomé sus mejillas en mis manos y limpié sus lágrimas. Me tomé un momento para observar su rostro con el maquillaje corrido antes de continuar hablando.
-Eres una de las alfas más guapas que existen, eres inteligente, fascinante y hermosa, pero no te correspondo Lily, es hora de que busques a otro hombre que si lo haga.
Me alejé de ella y mis pasos se dirigieron nuevamente hacia el restaurante. Sabía que sí me quedaba consolándola solo se iba a aferrar más a mí. Ahora tenía que disculparme y darle una explicación a Isis.
Pero pensándolo bien, ahora tengo una excusa para hablar con mi futura esposa. Una sonrisa se asomo en mis labios ante mis propios pensamientos, misma que se esfumó al entrar de nuevo al restaurante y ver a mi linda panterita abrazada al estúpido pelirrojo de aquella noche.
No había dejado en claro que la quiero lejos de él?
Al parecer había llegado el esposo de Irina el cual se encontraba abrazando a su esposa y justo al lado ese pelirrojo muy cerca de mi prometida.
Caminé con pasos silenciosos hasta donde se encontraba Isis, no quería ser ruidoso pero si dejarle en claro a quien fuera necesario que Isis es mía y nadie la toca en mi presencia. Una vez que estuve detrás de ella la jalé hacia mi justo por la cintura. Me contuve las ganas de besarla en frente de este baboso, pero eso no impidió que lo mirara seriamente dejándole en claro quien es el alfa aquí.
-Interrumpo algo?
Isis me miró con sorpresa tensandose en mis brazos, pero lejos de soltarla solo apreté mi agarre en su cintura. El rostro de él pareció desfigurarse al verme, pero rápidamente se recompuso.
-No para nada, le estaba comentando a Isis que estaré en la boda de ustedes.
Sonreí, pero era una sonrisa tan falsa que ni yo me la creía.
-Ah sí? Y a qué debemos el honor?-levanté una ceja sin perder mi sonrisa.
Mi panterita hermosa disimuladamente golpeó mi torso con su codo para que dejara de preguntar pero el gesto solo me derritió de ternura.
Aún así, porque el pretendiente de mi prometida quisiera estar en nuestra boda?
Acaso es masoquista?
-Bueno, todo se debe a que soy sobrino de Saimond, el esposo de Irina. Así que contarán con mi presencia ese día para lo que necesiten.
Mis cejas se alzaron ante tan interesante dato, pero los celos volvieron a mí cuando uní cabos y ahora resulta que Alexander tiene otra excusa para estar más cerca de Isis.
-No te preocupes lo más probable es que no-aclaré.
O eso espero.
Me veré mal si adelanto la boda?
Se puede?
Solo digo, para estar seguros.
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10 días, 12 horas, 15 minutos y 23 segundos para casarme.
Solo unos pocos días más.
Los invitados podrían creer que a este tiempo tendríamos todo listo para el matrimonio. Pero mi mamá recordó otra tradición para lo más importante.
La vestimenta y los anillos.
Luego de haber dejado en claro cuáles eran los gustos de Isis y los míos para los preparativos principales de la boda dejamos lo demás en manos de Michelle para que coordinara los últimos detalles de la boda a la perfección, confiamos en su capacidad.
Por otro lado está la tradición Stone de la vestimenta y los anillos. La misma trata de que tanto la novia como el novio deben comprar su debida ropa de bodas el mismo día y posteriormente ir a comprar los anillos, de este modo se garantizará un matrimonio con bases sólidas de comunicación y toma de decisiones según dijo mi madre.
Lo necesito? No.
Yo haría todo lo que ella me pidiera y hasta más.
Pero digamos que no estoy en condiciones de discutir una vez más con mi madre, así que solo asentí cuando me comentó de toda la tradición y aquí estamos Jay y yo decidiendo cual es el mejor traje para mi boda.
-Crees que luzco muy formal o queda conmigo?-dije mirándome en el espejo frente a mí mientras acomodo las mangas del traje negro.
-Depende de quien quieras que te vea, tu madre dirá que pareces el rey de los alfas, tú hermana dirá que aún así te ves feo, tu padre dirá que te ves más hombre, tú abuela...
-Yo solo quiero saber si se me veo lo suficientemente bien, como para impresionarla a ella-interrumpí.
-Hermano, deja los nervios. Lo que sea que te pongas se te verá bien en la boda. Es más, creo que todas las invitadas estarán celosas de tu prometida-solté una sonrisa de solo imaginar a mi panterita celosa.
-Creo que me llevaré los dos colores por si acaso.