Capítulo 18
Isis Ivanov de Stone
Un rayo de sol que se había colado por la ventana de la habitación se posó justamente en mis ojos provocando que me despertara de mi profundo sueño. Para cuando ya tenía mis ojos completamente abiertos recordé que no estaba en mi viejo apartamento cuyas paredes ya tienen grietas, no estaba en la ruidosa ciudad en la que ritmo de vida es tan rápido que no lo notas con el pasar de los años, no estaba en Forest Green sufriendo de las manipulaciones de mi madre o de las críticas que siempre vienen de las mismas personas que se hacen pasar por tus “amigos”, ya no estaba sola en este mundo añorando paz, ahora estaba a salvo.
Mis ojos detallaron la habitación en la que nos encontrábamos fijándome en cada detalle, el color crema en cada una de las paredes, las sabanas de seda que nos arropaban, la decoración del lugar, todo parecía irradiar paz. A pesar del bullicio que se podía escuchar de las personas que se encontraba tanto afuera de la habitación como del hotel nada perturbaba lo que sucedía aquí entre él y yo, no importaba si los ecos de las voces de las personas llegaban hasta mis oídos, la calma que me ofrecía este nido de amor me es más que suficiente. Sentía una ligera molestia en un lado de mi cuello pero no le tomé importancia.
Mi rostro aún seguía apoyado sobre el pecho del alfa dormilón quien se encontraba en un profundo sueño, su pecho bajaba y subía al ritmo de sus respiraciones y para mí no había nada más relajante que ver dormir tan cómodamente al cambiaformas que amo. Mi mano trazaba círculos distraídamente sobre su estómago tratando de despertarlo, pero mis intentos no pertubaban en lo absoluto la tranquilidad de su sueño. Mientras divagaba en mis pensamientos noté el olor a sal en el aire característico de la playa pero también distinguí otro olor, uno familiar pero diferente a los que ya reconozco, es uno que parece provenir de mí. Mi mano bajo por mi cuello hasta tantear con orgullo la marca que mi alfa me había hecho la noche pasada, el sonido de las olas a la lejanía contrastaba con el roce de mis dedos sobre la misma delineándola, lo que más me llama la atención es el olor que sale de ella, es una mezcla de olor de Cassian y el mío. Este es el recuerdo eterno de nosotros y de cuanto nos amamos.
Intenté estirar mi cuerpo pero había una notable tensión en mis adoloridos músculos que provoco que soltara un pequeño quejido y en el intento solo logre que el tigresito a mi lado se comenzara a remover en la cama. En su rostro se veía una expresión de tranquilidad pura, eso puede ser resultado de su posesiva mano sobre mi cintura. Por más bien que se viera en la tranquilidad de su sueño ya extrañaba verlo despierto para que haga mi mundo más bonito.
Presioné mis labios sobre su mejilla desencadenando un camino de besos que se fue desplazando hasta sus labios provocando que mi esposo se comenzara a despertar. En cuanto abrió los ojos confundido supe que mi plan había salido con éxito y una sonrisa se plantó en mi rostro.
-Mmm-se quejó brevemente.
-Buenos días alfa dormilón-mencioné.
-Buenos días omega traviesa-respondió dejando un suave beso sobre mis labios.
Sus manos no perdieron ni un segundo y tomaron mi cintura para acercarme más a él haciendo que ahora no quede ni un centímetro de distancia entre nuestros cuerpos. Acurruqué mi rostro en su cuello dejando que mis fosas nasales se llenen de su aroma, ojalá también pudiera marcarlo y que él llevara mi aroma a todos lados. Aunque no me deja de resonar en la mente el hecho de que cuando me marcó por primera vez seguramente el olor de él se podía sentir a kilómetros en mi cuerpo y aún así no recuerdo que mi madre me haya dicho algo al respecto.
Ahora que ya estoy marcada dos veces por el felino me es imposible estar lejos de él, mi pantera me exige a cada instante que no nos separemos de él ni por un segundo para que su aroma siempre quede en nosotras. No solo me atrae sino que me sigo embriagando del mismo sin fin, como una droga, como mi dulce favorito, como si se me fuera a escapar de las manos.
Pero ahora como cereza al pastel nuestros pensamientos están conectados. Parece que el lazo que solo se reforzó con esta segunda marca se hizo más fuerte y puedo escuchar cada uno de los pensamientos de Cassian en mi mente. Ya no lo veo como el hombre con el que me casaron para beneficio de mi madre, ahora lo veo como mi hogar, mi lugar seguro, ya no me siento atada, me siento más libre estando con él.
-Era cierto lo que dijiste anoche?...Es cierto que me recuerdas?-preguntó el luego de unos segundos con la desconfianza brillando en sus ojos.
-Porque dudas tanto tonto alfa?
-Porque le supliqué a la luna tantas veces eso que me parece irreal que realmente hayas recuperado la memoria, no tienes idea de lo que es estar lejos de ti, sin verte, sin hablarte, sin oírte, sin saber dónde estás o por lo menos saber que estas bien, aún si no me recordabas. No sabes que es estar llorando todas las noches por haber perdido a mi novia para que al final una vez que la vuelvo a encontrar me demuestre que me odia y que nunca se casaría conmigo.
Sus palabras calaron en lo más profundo de mi corazón haciendo que me duelan cada una de ellas, escuchar mis acciones pasadas de esa forma me hacía sentir como la villana de mi propio cuento. Estoy plenamente consciente de lo que hice que pudo haberlo herido, se también que no estoy en la posición de justificarme pero tampoco tenía el conocimiento de todo lo que había sucedido entre él y yo. Antes solo lo veía como el hombre con el que me iban a casar quisiera o no. Pero sé que al menos, puedo corregir lo que hice.
-Lo siento, no sabía…
-Lo sé, no es tu culpa mierda. Me sentía horrible cada vez que me despreciabas de esa manera y que justo ahora hayas recordado lo que yo daba por perdido me hace sentir afortunado de alguna forma, pero no puedo evitar sentir miedo de que algún día vuelvas a olvidarme-su mano repartía caricias en mi espalda a un ritmo constante mientras yo seguía acurrucada contra su cuerpo.