Cassian, Mi Alfa Destinado

Una Humana Con Muchos Secretos

Capítulo 19

Isis Ivanov de Stone

El llanto del bebé resonaba por cada una de las paredes del quirófano en forma de eco. Yo veía desde un metro de distancia como la doctora luego de haber cortado varias capas de piel sacó al pequeño cambiaformas del vientre de su madre y me lo entregaba. Para mí siempre era fascinante el como un ser vivo tan pequeño podía venir al mundo de esta forma, por lo que a pesar de haber visto este procedimiento unas mil veces los tres años que estuve haciendo mi pasantía, seguía colocándome nerviosa el mero hecho de presenciar y tener que actuar al recibir una pequeña vida tan valiosa como esta. Aún con los nervios de punta tome al bebé y lo arropé con la manta calentita que estaba sosteniendo en mis manos, en cuanto lo tuve en mis brazos algo cálido se instaló en mi pecho, no era algo tan simple como que adoro estar cerca de los bebes, es algo más profundo, más sentimental. El pequeño cambiaformas seguía con sus ojitos cerrados mientras yo lo seguía arrullando entre mis brazos atenta a cada uno de sus movimientos, una sonrisa que no pude resistir se escapó de mis labios al ver que su llanto había cesado.

Sin embargo mi momento de ternura no duro mucho ya que la enfermera de neonatología carraspeo a mi lado al ver que no le entregaba al bebé cambiaformas. En cuanto noté su gesto apenada se lo dí y le seguí con la mirada el caminar de ella hasta que entró a otra sala donde probablemente bañarían al bebé y le colocarían ropa, para que cuando esté listo y su madre estable puedan estar juntos. Ahora mi vista paso a su valiente mami la cual se encontraba inconsciente y conectada a muchos cables para poder mantenerla con vida, había tenido un desprendimiento prematuro de la placenta y se le tuvo que practicar una cesárea de emergencia, pese a no estar en buenas condiciones de salud o sino el bebé y ella hubieran corrido un riesgo más grande. Aún si no está despierta debe de sentirse orgullosa de haber traído al mundo a su pequeño tesoro pese a las complicaciones.

-Ivanov, ya puede retirarse-me ordenó la ginecobstetra a cargo de toda la cirugía.

Normalmente procuro quedarme para vigilar que mis pacientes se encuentren estables pero a esta hora ya me tocaba entregar turno y la doctora no me permitiría quedarme más tiempo del que ya me correspondía, además tenía un presentimiento en mi pecho que me decía que mejor debería volver a casa lo más temprano posible. Ante la indicación de la doctora asentí y luego de despedirme de mis compañeros de trabajo empujé la puerta que dividía al quirófano con la sala quitándome todo el equipo quirúrgico que poseía encima y desechándolo en el cesto de basura más cercano que encontré. Caminé hasta dónde está mi casillero para sacar mis objetos personales y poder retirarme del hospital. La verdad es que adoro mi carrera y mi trabajo, todos los días aprendo algo nuevo y recuerdo el porque me gusta ayudar a las personas, pero el cansancio que se acumula luego de las largas jornadas laborales es insoportable para mis pobres músculos.

Probablemente todos aquí me miran como si solo me hubiera ausentado unas cuantas semanas por problemas personales, sin saber en realidad que en el mes que estuve ausente tuve que organizar mi boda, descubrir que en realidad tenia amnesia por un accidente que tuve y no lo sabía, casarme y volver a reencontrarme con el hombre al que estuve buscando toda mi vida. Aunque realmente son cosas tan personales que tiendo a no contarlas y solo guardármelas, ni siquiera he tenido la oportunidad de hablar con Karla por lo que ella tampoco sabe todo lo que ha acontecido estos últimos días en mi vida. Además durante los dos meses que aún me quedan de pasantía aquí solo quiero pasar desapercibida y que nadie me señale directamente como la esposa de Cassian Stone, así que por tanto, no usaré mi apellido de casada hasta que al menos me gradúe. Seguía inmersa en mis pensamientos mientras caminaba al estacionamiento del hospital para cuando sentí que alguien tomó mi brazo deteniendome, me giré hacia dicha persona y lo reconocí al instante.

-Oh, hola Alexander. Que extraño es verte por aquí hoy-dije tratando de que soltara mi brazo.

-Buenas noches preciosa pantera. Tenía la esperanza de que si me lastimaba me atenderías tú, pero me decepcione al ver que no fue así-mencionó señalando una pequeña herida en su brazo izquierdo.

-Hoy no me tocaba esa área, en estos días estoy atendiendo en ginecología y obstetricia por lo que mayormente atiendo a mujeres en estos momentos.

-Puedo comprenderlo, pero además de tu paciente soy tu amigo y creo que como amigos deberíamos pasar más tiempo juntos que solo vernos en los hospitales cada vez que me lastimo. No crees?

Cuando Alexander me coqueteaba antes con esa forma tan elegante y característica de él no me molestaba en lo absoluto ya que todo lo que yo quería era huir de mi propio matrimonio, solo me sentía comprometida en contra de mi voluntad en algo que solo deseaba que se cancelara en cualquier momento, pero ahora las cosas han cambiado. Ya no me siento limitada, me siento amada, los sentimientos y el pasado que comparto con Cassian es innegable, todo lo que odiaba de ese tigresito ahora lo amo y no tolero el pensamiento ni siquiera de vivir sin él. Así que por esa misma lealtad que le tengo creo que merece el respeto debido como para alejarme de este zorro.

-Alex, sabes que ya no es posible que nos veamos como antes lo hacíamos. Ya tengo otro tipo de responsabilidades.

El suelta una risa incrédula como si fuera una broma lo que digo.

-Si claro, hablas de esta “responsabilidad”?-pregunto señalando mi marca reciente sobre mi cuello.

Me avergonzó un poco el hecho de que la notara, aunque no supe porque.

-Son muchas cosas más y lo sabes, además no le caes bien a mi esposo y lo menos correcto sería que nos reuniéramos tan seguido.




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