Capítulo 22
Isis Ivanov de Stone
Mi rostro neutro y la forma en la que mis dedos tamborileaban en la ventana del auto denotaban las millones de cosas que seguían pasando por mi mente, y lo peor es que no lograba entenderlas. Era una manera de manejar el estrés creciente por los acontecimientos de estos días, pero no hallo solución ni siquiera a lo que puedo manejar, todo me parece tan irreal e inevitable que me hace realmente cuestionarme si a la luna realmente le interesa mi bienestar o le he estado rezando todos estos años a algo que no existe.
Cómo es que la vida de alguien puede cambiar en segundos?
Por qué pareciera que los buenos pagamos por los malos?
Realmente la felicidad existe o solo es una de las muchas fantasías humanas que crearon para mantenernos vivos lo más que podamos aún si estamos persiguiendo algo inexistente e imposible de alcanzar?
Eso y muchas cosas más venia preguntándome desde que entré al auto, ni siquiera he hablado en todo el camino y mi mente ruidosa no se quiere callar por más que se lo pida. Todo este revuelo mental me recuerda el hermoso paisaje que me estoy perdiendo por estar sumida en mis pensamientos, giro mi cabeza hacia la ventana a mi lado reconociendo el olor a pasto fresco de Forest Green, ya nos estamos acercando. Pese a estar concentrada por unos segundos en los arboles adornando la carretera era inevitable no percibir la tensión en el auto por mi silencio prologado producto de mis pensamientos intrusivos, por suerte Cassian rompió la tensión y habló:
-Has estado muy callada todo el camino, amor. En qué piensas tanto?-comentó sin despegar su vista de la carretera.
Quité la vista de la ventana y me fijé en su apuesta figura al mando del volante, se veía tan bien en esa camisa larga y ese pantalón negro. A veces verlo se siente como tocar el cielo y recordarte que un ser como él si existe y está destinado a quererte.
-En todo lo sucedido estos días, no sé cómo haré para contarle a Itris y que lo tome con calma.
Cassian parecía comprender todo lo que me abrumaba por lo que una de sus manos terminó en mi mejilla mientras la otra seguía en el volante.
-No tienes que hacer nada, solo contarle las cosas tal cuál como sucedieron. Solo relájate y no dejes que la situación te afecte más de lo que debería, de acuerdo?-habló con un tono suave con la intención de tranquilizarme.
-Está bien-mencioné mientras disfrutaba de su tacto en mi mejilla.
El viejo letrero de bienvenida de Forest Green nos recibía indicándonos que acabábamos de llegar al pueblo que nos ha traído tantos recuerdos como desgracias, el pueblo donde ambos crecimos y nos conocimos, el pueblo que nos separó para luego volver a unirnos en matrimonio. El auto siguió avanzando a través de las calles pasando por una en particular, un ruido constante llamo mi atención lo que me hizo enfocar mis ojos en el paisaje logrando encontrar un pequeño rio escondido detrás de las casas.
-Recuerdo que en otoño tenía la costumbre de venir al rio todos los jueves luego de clases con Jay, al igual que yo varios amigos hacíamos lo mismo para pasar el rato. Aunque últimamente hay cada vez menos cambiaformas en el rio, no debería perderse esa costumbre del pueblo. Creo que sería buena idea que un día viniéramos acá a despejarnos del estrés de todo y así reviviríamos lo que sucedió allí con nosotros-comentó él en un tono coqueto.
-Eh? De qué hablas?-pregunté confundida.
-Amor, no recuerdas lo que sucedió allí?
Obligué a mi cerebro a despertarse para trabajar y fue cuando luego de conectar ideas me dió unos recuerdos borrosos de una situación en específico en ese mismo río.
Flashback
El agua fluía sobre las rocas dando un sonido relajante y acogedor, las nubes cubrían el cielo entero dándole al mismo un aspecto nublado, la brisa chocaba con los árboles haciéndolos moverse a su ritmo. Todo era perfecto en ese momento, incluso la compañía. Cassian me había citado aquí porque quería darme una sorpresa por mi cumpleaños así que vine lo más pronto que pude, supuse que sería algo sencillo pero en realidad era todo lo contrario. El tigre estaba con un atuendo elegante sosteniendo un ramo de rosas y atrás de él había una pequeña mesa con comida elegante y jugo de naranja para acompañar, también estaba Jay por alguna razón escondido en uno de los árboles pero no le di importancia.
-No pensé que llegarías tan pronto-me extendió el ramo de rosas y yo lo tomé con una sonrisa.
En el ramo había una pequeña nota que decía: “Para la omega más hermosa de este reino”, mis mejillas no tardaron en sonrojarse y notar la intención con la que estaba escrito el mensaje.
Será que le gusto?
De verdad él tiene sus ojos puestos en mí?
Me emociono por la sola idea pero rápidamente borro la sonrisa de mi rostro, él siempre se la pasa con Eva así que no creo que yo tenga tan siquiera oportunidad con él, quizás solo está siendo amable conmigo por mi cumpleaños. Miro de reojo mi vestido de flores sintiendo que no encajo del todo con la temática elegante y lujosa del ambiente.
-Muchas gracias por todo. Por qué Eva no está aquí contigo? Pensé que ella también querría celebrar mi cumpleaños.
Cassian hizo una mueca ante la mención de la hiena.
-No tiene caso que ella esté aquí, solo quería celebrar contigo este día. Además, hay algo muy importante que tengo que decirte.
Mi corazón latió más rápido ante esas palabras, no sé si sea lo que estoy pensando o sólo me llevaré otra decepción más.
-Puedes decirlo, estamos en confianza-expliqué con simpleza, aunque por dentro solo estaba deseando escuchar lo que tenía para decir.
Cassian se veía muy nervioso pero decidido a lo que quería, le hizo una seña a Jay que el contrario pareció entender de inmediato y salió de su escondite con una caja llena de confeti. Mi desconcierto era evidente ya que no lograba comprender que tenían planeado estos dos seres, la mano de Cassian tomó mi mano libre y comenzó a recitar las palabras más dulces que jamás haya escuchado.