Caza de Reyes

Capitulo 2

"Necesito salir de aquí"

A la mañana siguiente los elegidos tuvimos que estar preparados para partir, nos quedariamos dos semanas en palacio, pero yo definitivamente no volvería a este lugar.

Estuve una semana, siendo torturado, golpeado, amenazado y obligado a entrenar como lo haría un criminal, que lo único que quería era volver a mi hogar.

Estaba tan concentrado pensando en como iba a huír del castillo para la capital e ir a poner a salvo a mi familia que no me di cuenta que Gael me habia dado un toquesito en el hombro.

Espera un momento, ¿Gael?

—Esto será realmente interesante, podré verte en acción cuando se caigan las máscaras. Haz sido el mejor de nuestra cuadrilla para recién haber llegado hace una semana—Se acercó para susurrarme— Creo que eres digno.

Lo alejé y retrocedí un paso—¿Digno de que? De estarme convirtiendo en un criminal por culpa de...—No podía decirlo, a pesar de todo sentía que no podía.

La imagen de mi padre estaba confusa, sentía un pequeño rencor .... Todo esto era por su culpa. El que me hayan alejado de todo lo que conocía. Pero algo en mí decía que él no pudo haber sido quién asesinará a alguien tan poderoso como peligroso. Y si en verdad lo hizo, ¿porqué lo hubiese hecho?

Lo que había logrado escuchar respecto a ese tema fue que mi padre era la mano derecha del antiguo Líder y por eso lo dejaban salir de la casona, eso quiere decir que había confianza.

¿Pero entonces que lo llevó a que acabe con él?

—Hay cinco carruajes afuera esperándonos —dijo Vidia, sacándome de mis pensamientos—. En esta misión contamos con cuatro cuadrillas; en cada carruaje viajará un guardia nocturno —los hombres que custodiaban las puertas— para asegurarse de que todo esté bien.

Dio la señal para que los guardias nocturnos nos escoltaran hasta los carruajes. Di el primer paso y sentí que alguien me tomaba del brazo. Automáticamente me detuve y zafé su agarre. Cuando alcé la mirada,

Era Vidia.

Había algo en sus ojos. Un violeta tan denso que parecía tragarse la luz… y, dentro de ellos, el aviso sutil y afilado de que, si me atrevía a algo, moriría.

—Este ahora es tu trabajo. No dejes que te atrapen ni pidas ayuda, porque me encargaré de colgar a tus parientes en la plaza de Lúnezor.

Asentí en silencio y me dirigí al carruaje, necesitaba pensar bien que iba hacer, porque estarían pendiente de lo que hiciera en palacio.

Al subir, me encontré con Gael y otros cuatro hombres.

—Darío, al fin llegas, mira él es Tom.—Señaló Gael a un hombre formido que me saludo alzando la mano.

—Asique tú eres el pequeño Brollac—me extiende la mano—Te pareces mucho... a tu padre.

Lancé una mirada asesina a Gael, ¿Que rayos habían estado hablando en lo que demoré en subir? Tom se habrá dado cuenta que se apresuró en proseguir.

—Tranquilo Brollac, todos sabemos quién eres y porqué llegaste aquí, pero relajate no intentaremos deshacernos de tí en pleno viaje, ahora estamos en una misión importante, por lo que si quieres cuidar que tu cabeza siga pegada a tu cuerpo, te recomiendo que tomes asiento de una vez, que en cualquier momento llega un guardia nocturno.

Tomé asiento al lado de la puerta. Iba a ser un viaje largo ya nos habían previsto, por lo que no había dormido bien en la noche anterior por pensar como haría para ir con mi familia. Apoyé la cabeza, mientras observaba el paisaje por la ventana, y sentía que de a poco mis ojos pedían tomar un descanso.

Moví la cabeza para no quedarme dormido, me reincorporé y de pronto estaba en la casona, no entendía nada. Dos hombres me tomaron con fuerza y me empujaron a una habitación. Oscura. Cerrada. No vi sus caras, pero tampoco hacía falta. El primer golpe me sacó el aire, el segundo me dobló, después perdí la cuenta. Patadas, puños, dolor por todos lados. Y luego, agua. Helada.

Entonces uno habló, cerca, demasiado cerca.

—Esto es por acabar con la vida de un Arnaud, Gonzalo Brollac

Cerraron la puerta con llave y me dejaron tirado en el suelo. Me levanté como pude y traté de abrirla. La golpeé varias veces para tratar de derribarla ,pero era imposible.

Me quedé junto a la puerta, sentado en el suelo, con la espalda apoyada en ella. Hasta que se oyeron voces. El corazón empezó a latirme con fuerza. Me alejé de la puerta, retrocediendo, traté de pensar rápido. Me pegué al muro, detrás de la puerta, conteniendo la respiración, esperando que al abrir no me vieran de inmediato.

—Gonzalo te van a matar...—Se escuchó el susurro detrás de la puerta.

¿Padre?

—Yo no lo hice Tarek—No fue dificil reconocer esa voz. Su voz.—Yo no asesiné al jefe, no estoy tan loco de la cabeza para hacer algo así.

—Pero dicen que te han visto salir de su recamará con cuchillo ensagrentado, han ido a informar al joven Logan y a la señorita Vidia, él no es como nuestro señor, Gonzalo. Él te arrancará los huesos uno por uno.

—Eso no es cierto, los conozco desde que erán niños, saben que yo no sería capaz, y es porque yo no lo hice. Tarek porfavor creeme.

—¿Entonces donde estabas cuando todo eso pasó?

La puerta se abre rápidamente.

—No puedo decirte eso, pero tienes que creerme, tú sabes que yo no sería capaz de acabar con la vida del jefe.

Un grito retumbó en toda la casona.

—¡GONZALO BROLLAC! Da la cara ahora mismo.

Era Logan...

—El joven Logan ya se enteró, Gonzalo —dijo Tarek, visiblemente nervioso.

—Tranquilo. Hablaré con el joven Logan. Yo no sería capaz de asesinar a su padre —respondió—. Tengo dos hijos, tú lo sabes. Él lo sabe. Abaddon también lo sabía.

Vi cómo mi padre salía de la habitación y detrás de él iba Tarek. Al parecer, sí tenía aliados en ese lugar.

Sigilosamente fui tras ellos y logré salir. Corría un viento frío que me recordó que, hacía un rato, había recibido un baldazo de agua helada.

—Yo no he sido, mi joven señor. Se lo juro por mis hijos, yo no asesiné a Abaddon—suplicaba mi padre en el primer piso—. Usted me conoce.




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