Caza Zabat

Capítulo 14

LUCIA

De repente despierto a causa de una presión en el pecho, miro en todas direcciones y veo a Leonardo haciendo el mismo gesto que yo, todos nos miran aliviados.

¿Qué...?

¿...sucedió? —termino la pregunta de Leonardo.

Todos están en silencio y me asusto al escuchar la voz de mi padre.

Algo raro sucedió, no pudieron controlar la clarividencia...

Si fue extraño. Mi padre nos enseñó a controlarlo muy bien y lo perfeccionamos con ayuda del tío Cecilio, no entiendo cómo sucedió eso.

Esos fantasmas murieron torturados por unos matones a los que le debían dinero y pudieron haberlo pagado si su madre no se hubiera gastado la herencia de sus hijos—empezó a decir mi madre—sus hijos le pidieron ayuda y lo que ella le dijo fue "tienen lo que se merecen" no le dolió sus muertes es más se sintió aliviada porque eran dos menos a los que le tenía que rendir cuentas.

Por eso me molestó su actitud—dice mi padre—fingir miedo cuando ella sabe lo que hizo y sabe porque esos fantasmas lo están haciendo.

¿Lo expulsaron? —preguntamos Leonardo y yo.

Si, pero antes de eso la obligamos a llamar a sus dos hijos y decirle la verdad.

Por lo menos confesó y eso era lo que sus hijos muertos querían, ahora quedará saber que harán con la señora y el dinero.

Lo que no me termina de convencer es que a ustedes les haya pasado eso cuando saben controlarlo muy bien—mi padre frunce el ceño pensativo.

—Los Zabat están actuando, pero ¿Cómo?

Esa interrogante nos la hacemos todos en este momento ¿Cómo está sucediendo esto?

Lucia, deberías hablar con Blake, el quizás sabe algo de esto—asiento, pero lo que me no me convence es como lo llamo si no contesta mis llamadas.

Nos encontramos en casa después de un largo camino hablando sobre el tema. Me encerré en el baño después de dejar a los chicos en mi habitación, intento llamar a Blake una y otra vez, creo que fueron unas 15 llamadas hasta que contestó.

¿Qué sucede pequeña? —dice con voz tranquila y eso me enfurece porque no ha podido tomarse el tiempo de contestar mis llamadas, ni llamarme y ahora que responde habla como si hubiéramos hablado ayer.

¿Por qué no me has llamado en todo este tiempo?

Lo siento pequeña, pero he estado tan ocupado que no he tenido tiempo para llamarte ¿Cómo estás?

Quiero verte—lo oí suspirar y sentí que es una molestia para el venir a verme. No me siento bien en esta situación.

Mañana iré por ti después de clases, ¿te parece?

Está bien—acaricio mi cabello, escucho algo romperse y por unos segundos no escucho nada, supongo que tapó el micrófono.

Debo colgar, mañana hablamos, te quiero pequeña—antes de que pudiera responder me colgó.

No sé qué le sucede, pero no me gusta su actitud conmigo. Me duele su actitud distante, si ya no quiere estar conmigo que me lo diga que lo entenderé, pero no me gusta estar en la incertidumbre sin saber que día me prestará atención y que día me ignorará.

///

Me encuentro en la biblioteca haciendo mis tareas pendientes que son muchas ya que por haber faltado y llegado tarde he descuidado mis notas. El director Rous tiene razón necesitaré un milagro para mejorar esas notas, así no me aceptarán en la universidad a la que quiero asistir.

Veo una sombra en la esquina del librero frente a mí, trato de no tomarle importancia, pero sé que me está mirando fijamente, solo veo unos ojos que transmiten maldad. Expulsamos a todos los fantasmas de este colegio, es demasiado extraño que haya uno ahora.

Me levanto y camino hacia el lugar, pero no encuentro nada, además de que no siento nada de frío que normalmente se siente cuando hay un fantasma cerca.

Una mano se posa sobre mi hombro y me sobresalto girándome asustada.

Lo siento, no quise asustarte, pareciera que viste un fantasma—dice en broma.

Ese es el asunto, que no lo vi—frunce el ceño con confusión—olvídalo ¿Qué haces aquí?

Ayudarte con la tarea para que termines más rápido y te puedas ir a tu cita—sonrío agradeciéndole a mi amiga—y traje refuerzos—miro a sus espaldas y Andrea junto a Felipe me sonríen con libros en las manos.

Dos horas estuvimos investigando y resolviendo problemas de cálculo, no terminé todas las tareas, pero terminé las que tengo que entregar mañana.

Me despedí de los chicos y esperé a Blake en la entrada, hasta que su auto se aparcó frente a mí.

Sube—me subí sin más y arrancó—¿A dónde quieres ir?

No sé, donde sea—dije apática, el lo notó en mi tono al hablar.

Estas molesta, lo sé y lo siento—intenta acariciarme la mejilla, pero lo aparto, no quiero comportarme como una niña, pero me molesta sus cambios de humor—perdóname, por no llamarte...




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