Y ahí estaba yo frente a dos bebés, sola, se n ayuda de nadie, sin nadie que me mostrara como cambiar un pañal pero con la decisión de romper el patrón y ser para mis hijas la madre que yo siempre quise tener. Fue demasiado difícil los primeros meses pasé noches sin dormir las niñas se turnaban para despertar y me vi obligada a contratar a una mujer para que me ayudara con la limpieza del hogar, la cual terminó convirtiéndose en mi amiga y enseñándome muchas cosas sobre la maternidad porque tenía dos hijos ya adultos. Así poco a poco fui superando los momentos difíciles junto a mis pequeñas. Solo sabía que mirar esos ojitos brillae valían cada esfuerzo, cada desvelo. Su primera palabra fue papá y ahí entendí lo difícil que sería cuando crecieran ocultarle la verdad y a medida que pasaban los años más preguntaban quién era su padre y donde estaba, siempre cambiaba la conversación y evadía la respuesta hasta un día que mientras organizaba el almario me encontré con una fotografía que Cristhofer me había regalado cuando apenas nos comenzábamos a conocer.
—¿Quíen es el hombre apuesto de la foto? —preguntó una de las niñas entrando a donde estaba y aunque intenté ocultar la foto de su padre tras de mí ya era demasiado tarde.
—¿Es nuestro papá? ¿Verdad? —cuestionó la otra y ambas se acercaron exigiendo una respuesta.
—Queremos saber quién es nuestro padre y dónde está—dijo Mía mirándome con curiosidad.
—¿Acaso no nos quiere? —cuestionó Maya observándome con un poco de tristeza con esos enormes ojos azules idénticos a los de su padre. Yo saqué la foto y se las mostré.
—Sí es su padre—ambas la sostuvieron y la observaron detenidamente.
—¿Dónde está?
—¿No nos quiere?
—¿Por qué nunca lo hemos visto? —me llenaron de preguntas que no podía responder y opté por decirles la peor mentira
—Está en el cielo con Dios—ambas se cruzaron mirada, su padre estaba más vivo que yo y me estaba buscando y eso que ni siquiera imaginaba que estaba embarazada y aunque sabía que cometía un terrible error al ocultarle la verdad solo rogaba porque ese hombre jamás apareciera nuevamente en mi vida o estaría en serios problemas.
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Actualidad:
Me desperté con el sonido de la puerta abriéndose y allí estaba Cristhofer
—Buenos días—se dirigió a las pequeñas sonriente —hoy les enseñaré la casa, también mandé a preparar una habitación especialmente para ustedes—ellas me miraron sin decir nada. —No deben temerme, son mis hijas nunca les haría daño, todo lo que hay aquí es de ustedes, esto y mucho más.
—Pero mamá te teme—dijo Mía y él me miró con cierto grado de odio.
—No sé por qué, no soy tan malo ¿o sí? ¿Alessia? Nadie sería tan tonto como para engañar, usar y estafar a un hombre que sea demasiado malo. —afirmó
—No le harás daño a mamá—cuestionò Maya
—Por supuesto que no—mintió, lo sabía, él iba a hacer todo lo posible para vengarse de mí y humillarme.
—Solo quiero pasar tiempo con ustedes, conocerlas, ser su papá ¿a ustedes no les gustaría tener un papá? —preguntó y las niñas asistieron.
—Sí pero también queremos que mamá sonría y juegue junto con nosotros...
—Jugaremos los tres, seremos una familia, qué les parece si van caminando hacia el comedor con Grecia, nuestra ama de llaves para que ella les sirva su desayuno mientras hablo algo de adultos con tu madre.
—Vayan—les dije y cuando se alejaron él se acercó a mí.
—Pasé la noche pensando Alessia y tomé una decisión—lo observé atentamente—Nos casaremos...
—¿Qué? —lo imterrumpí.
—No voy a dejar que te vayas con mis hijas, ni que ellas crezcan sin su madre porque por lo visto te aman. Nos vamos a casar para que no puedas irte y te prometo que haré cada uno de los días de tu vida tan miserable como yo lo he sido todos estos años. Juro que vas a arrepentirte de haberte cruzado en mi camino.
—Estás loco, nunca me casaré contigo—una sonrisa sarcástica se dibujó en su rostro.
—No estás en condiciones de exigir nada, tengo las grabaciones de lo que hiciste y si no te casas conmigo irás a la cárcel y mis hijas crecerán sin su adorada madre mira que la única razón por la que no estás pudriéndote en la cárcel comi te merece es porque las gemelaa te aman. —dijo saliendo de allí y cuando fui a cruzar la puerta de la habitación para ir tras de él habían allí dos guardias enormes, parece que incluso ya había puesto gente a vigilarme.