Cazada por el ceo

Capítulo: 7

Alessia:

—Niñas se quedarán con la niñera mientras su madre y yo salimos—pronunció Cristhofer entrando a la habitación donde yo estaba ayudando a las gemelas a colorear.

—¿Es una cita? —preguntó Mía inocentemente mientras los ojos de Cris se posaron sobre mí.

—Algo así—exclamó—pórtense bien, volveremos pronto—añadió mirándome de arriba a abajo. —Por qué aun no llevas el vestido que te di—exclamó observandome—en cinco minutos te quiero lista—añadió y salió de allí Yo me puse el vestido para intentar no hacer una escena frente a las pequeñas.

—Te ves muy bonita—dijo Maya cuando estuve lista y sonreí bajé las escaleras con las niñas y allí estaba Cristhofer acompañado de una señora de unos sesenta años.

—Ella es Sonia, la niñera.—presentó a la mujer.

—Son unas niñas preciosas las cuidaré bien, estoy segura que nos divertiremos mucho—dijo la señira.

—Cualquier cosa avísame enseguida—pronunció caminando hacia la salida, yo abracé a las niñas y lo seguí

—¿Es de confianza? —cuestioné preocupada por la seguridad de mis pequeñas.

—La única que no eres de confianza aquí eres tú—agrega y en poco tiempo detiene el auto frente a su empresa. Al bajar sujeta mi brazo, entramos a la empresa y solo están los guardias del lugar, entramos y todo está solo, debe ser por la hora y porque además es domingo.

—¿Esto es necesario? —pregunto al ver su mano sujetar mi brazo con fuerza mientras entramos al elevador.

—Contigo ninguna medida es poca—dijo y sus ojos se fijaron en los míos—aunque creo que tengo tu boleto de regreso en casa—al fin se abrió el elevador y caminamos hacia su oficina ambos entramos, estamos solos allí, él cierra la puerta mientras esperamos y el ambiente se vuelve tenso, mi respiración se hace agitada cuando se acerca a mí hasta quedar a solo unos pasos .

—Podrías haber obtenido cualquier cosa de mí sin haberme robado—murmurò—cualquier cosa.

—Lo siento, sé que confiaste en mí y te lastimé...

—Shhh—ordenó poniendo un dedo sobre sus labios—ya no son necesarias tus justificaciones , agregó y unos toques en la puerta nos interrumpieron, el abrió y se trataba el abogado acompañado de su mejor amigo Carlos y Melisa una de las empleadas de confianza de Cristhofer. Firmamos los papeles y sacó las alianzas, nadie dijo nada, nadie preguntó, me colocó mi anillo y le pidió a Carlos que nos tomara una foto, cosa que me sorprendió bastante.

—Ahora toca fecir Felicidades y suerte—exclamó su amigo y todos salieron de allí.

—De nuevo somos marido y mujer—aplaudiò con sarcasmo una vez estuvimos solos—solo que ahora tendrás la versión mía que te mereces—murmuró—vayamos a casa, ahora que estamos casados y que no te irás a ningún lado con mis hijas debemos ver como recuperamos mi diamante.

—Tengo en mi cuenta bancaria...

—Me quedaré con tu cuenta bancaria también, pero ese diamante tiene un valor sentimental para mí y así comi me lo robaste lo recuperarás—explicò y entramos al elevador, de un momento a otro la luz pestañò y todo se quedó oscuro.

—Demonios un corto circuito—dijo mientras yo me quedé allí sintiendo que empezaba a sudar de más y que todo se ponía oscuro a mi alrededor porque ers claustrofóbica. El teléfono de Cristhofer sonò.

—Señor disculpe que lo moleste pero Mía quería hablarle—dijo la señora que cuidaba de las niñas...

—Hola princesita cómo está todo—pronunció desajustando un poco el nudo de su corbata..

—Estamos bien pero extrañamos a mamá y casi es de noche cuando volverán a casa—agregó la pequeña.

—Pronto volveremos—dijo mirándome y para ese momento yo estaba sentada en el suelo del elevador con mis manos rodeando mis piernas y mis ojos escondidos en estas. —se ha ido la electricidad y estamos en el elevador, llamaré a alguien para que lo arreglen.

—¡Ho no! —gritó la niña al otro lado de la línea.

—No te preocupes está todo bajo control—agregó Cris.

—Nada está bien, mamá es claustrofóbica le teme a los lugares cerrados—dijo Mía y Cristhofer me miró mientras temblaba del miedo.

—Debes abrazarla y decirle que todo estará bien.

—Está bien princesita. Colgaré para llamar que vengan a hacer funcionar la electricidad de nuevo—dijo y llamó por teléfono, todo estaba oscuro, yo temblaba y sudaba, sentí que algo rosò mi pie.

—Las ratas no—pronuncié viéndome en el sótano oscuro y cuando miré a mi alrededor era como si estuviera en él.

—Alessia—Cristhofer se agachó fremte a mí y puso su mano en mi hombro.

—Hay ratas—me aferré más a mis piernas—por favor mamá sácame de aquí —murmuré casi llorando.

—Estoy aquí Alessia, no estás sola—él me abrazò acariciando mi cabello, abrí los ojos y me encontré con sus hermosos ojos azules fijos en mí, me quedé mirándolos un momento antes de simplemente aferrarme más a él cerrando los ojos y esperando que esta situación acabara rápido.

—Las niñas te esperan—pronunció acariciando mi frente mientras yo sudaba y estar tan cerca de él solo me recordaba que mientras él me odiaba yo alguna vez sentí algo demasiado fuerte, no todo fue mentira pero ahora simplemente no había manera de reparar el daño que hice.




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