—Niñas su madre y yo tenemos que ir a un lugar, pórtense bien volveremos pronto—pronunció Cristhofer y las niñas sonrieron.
—¿Van a una cita? —preguntó Maya
— Mmm No—respondió el padre de las pequeñas .
—Estás enamorado de mamá—dijo la otra y ambas rieron. Las abracé y él también cuando abrazó a Maya ella le dijo un secreto:
—Debes comprarle chocolate y unas flores—murmuró. Salimos de allí y tomamos el avión a Londres, ambos íbamos vestidos de negro y gafas oscuras cuando llegamos fuimos directamente al lugar donde nos dijo Karel Garcied, era una enorme y hernisa casa, muy lujosa. Le envié un mensaje de que estábamos afuera y enseguida abriò y entramos.
—Que bueno que pudieron llegar —dijo mirando hacia todos lados y luego cerró la puerta y nos guiò hasta su despacho.
—¿Y la joya dónde está? —preguntó entusiasmado miriándonos fijamente.
—Eso mismo iba a preguntar yo ¿dónde demonios está mi diamanete—cuestionó Cristhofer y sus ojos se volvieron pequeñosm sin imaginar que hablaba del diamante que el vendí hace cinco años atrás.
—No sé de qué hablas—pronunció—Ni siquiera sé quien eres.
—El diamante rosa que esta mujer te trajo hace cinco años y que valía una enorme fortuna.
—La vendí, no recuerdo a quien—pronunció—qué es esto Alessia,..
—Quizás esto te refresque la memoria—exclamó Cristhofer sacando un ar ma de la parte trasera de la faja de su pantalón e inclusive yo me asuste pues nunca lo vi capaz de llevar una. Caminó hacia él y pegó el objeto en su cabeza.
—Compraste mi joya sin papeles, eso es un enorme delito, quien te la comoró también cometiò un delito al comprar una pieza así sin papeles...
—Lo siento no recuerdo...
—Mira—dijo mostrándole una foto en su teléfono y Karel se mantuvo en silencio. —Si no recuerda la buscaremos nosotros, Alessia te tocará limoiar —dijo poniendo su dedo en el gati llo.
—Artur Acosta—su voz tembló al mencionar ese nombre obviamente estaba asuatado e inclusive yo, jamás imaginé que Cristhofer fuera capaz de cargar con algo como eso. —es un millonario que vive en New York y se dedica a comprar joyas en el mercado negro para coleccionarlas, ese es su hobit-
—Espero que estés diciendo la verdad porque en el momento que busqué a ese sujeto y sea una mentira te haré pagar las consecuencias. Vamos—me señaló y salimos de allí. Entramos al auto y mientras conducía yo hice silencio.
—No sabía que tenías eso...
—Hay muchas cosas de mí que no sabes Alessia, debiste haberme conocido mejor antes de estafarme.
—¿Hubiese halado el gatillo?
—Sí—respondió sin dudarlo y sentí un pequeño escalofrío recorrer mis piernas.
—Jamás imaginé que eras cacapaz de quitarle la vida a alguien—dije y él rió mientras aun sostenía su juguete, la tomó en ka mano obsbervándola y haló el gati llo varias veces pero no salió nada y yo sonreí.
—Me alegro que no me equivoqué tanto contigo.
—Que no sea capaz de quitarle la vida a alguien no quiere decir que no sea bastante peligro cuando me lo propongo—pronunció—mañana quiero llevar a las niñas a un lugar—agregó—tu también irás para que las acompañes, desde ahora quiero que vayan aprendiendo a como deben darle buen uso a su dinero el día que sean adultas. Llegamos a la casa casi anocheciendo y el salió.
Cristhofer estaba en un Bar, allí estaba su mejor amigo Hernán tomando una copa con Dimitri .
—Que bueno que llegas, ya Caleb me ha puesto al tanto de tu vida en estos últimos días—exclamó Hernán.
—Trai lo más fuerte que tengas—exclamó dirigiéndose al mesero.
—Que tengo dos hijas, que estoy tratando de recuperar mi diamante robado ¿qué exactamente le has dicho Dimitri Caleb?
—Que tu ex ha regresado—respondió Hernán y ambos sonrieron mientras Cristhofer puso los ojos pequeños. —O mejor dicho que la trajiste de regreso.
—Esa mujer solo está aquí porque es la madre de mis hijas y no puedo mandarla a prisión. Eso sin contar que tiene que ayudarme a recuperar mi joya.
—Vamos Cris nos conocemos desde niños y tú jamás te habías enamorado de ninguna mujer como de esa tal Alessia, y para ser sinceros es una belleza, las modelos de revista se les quedan chicas, es cuestión de tiempo que vuelvas a caer rendido a sus pies.
—No miraría nuevamente a esa mujer ni aunque fuera la última en el planeta.
—Te doy un mes para que caigas nuevamente rendido a tus pies. Todo el mundo tiene debilidades Cris y por lo tuyo la tuya es Alessia.—intervino Dimitri
—Si es una apuesta vas a perder hermano —dijo tamando su copa y levantándose .
—¿A dónde vas?
—A casa mañana tengo algo importante qué hacer—respondió.
—Ya olvidábamos que es un hombre casado Dimitri—se burló Hernán que era el único capaz de bromear así con alguien con el carácter de Cristhofer.