Cazada por el ceo

Capítulo: 12

Cristhofer se acerca con las niñas a donde estoy tomando una tasa de café en el jardín.

—Vamos mamá iremos a una fiesta—pronuncia Maya y la mira su padre, esta vez va vestido diferente, lleva un pulover y una gorra negra y un pantalón negro también y usa gafas, se ve tan apuesto y perfecto, sus músculos, su rostro y su carácter le dan un toque único, suspiro sin darme cuenta y rápidamente le sonrio a las niñas para disimular la atracción que aún me causa su padre porque sé que me odia y no quiero que se de cuenta de mis sentimientos.

—¿Una fiesta? —cuestiono sin saber a que fiesta puede ir alguien tan amargado como Cristhofer Volcof un domingo por la mañana y lo más extraño ir tan informalmente pues imagino que si se tratara de los socios de su empresa vestiría traje y corbata.

—Es el cumpleaños de Valeria—responde él

—¿Quién es Valeria? ¿Es familia?¿Compañera de trabajo?—el sonríe. —Es raro que alguien tan amargado como tú vaya a una fiesta—digo para molestarlo.

—Es una amiga y no soy amargado—termina respondiendo mientras la sonrisa se borra de su rostro y veo que logré mi objetivo y me rostro se tensa porque la verdad me ha molestado que él tenga una amiga y que justo quiera llevar a las niñas a conocerla.

—Eres la persona más amargada que he conocido,solo mira ese rostro, trabajas hasta lo domingos ...

—Soy perfecto,sé que es lo que intentas decir pero tal vez alguiem como tú no tiene las palabras adecuadas para dirigirse a mi persona.

—¿Pueden dejar ya de discutir?—Mía se cruza de brazos.

—Siempre discuten como dos adolescentes—suspira Maya y nosostros no evitamos reír con sus ocurrencias,porque si es cierto que nos odiamos tenemos unas pequeñas hijas que son un encanto.

—Mejor vamos ya y no hagas tantas preguntas. —

Se detiene en una pastelería y compra un hermoso pastel rosa, luego en una tienda y compra muchos dulces y confituras inclusive globos y lo que más mr sorprende es la enorme caja de regalo que lleva en el asiento delantero. Cuando el auto se detiene y bajamos él se para frente a mí lo suficientemente cerca para tener que mirar hacia arriba para ver sus bonitos ojos.

—Aquí no somos enemigos Alessia—pronunció —solo por hoy viviremos sin odio y sin rencores—exclamó y yo asentí aunque no imaginaba todabía de que se trataba. Cuando cruzamos el portón sonó una pequeña campanita colgante que tenía y una pequeña niña como de siete años corrió hacia nosotros, Cristhofer se agachó y la pequeña se abrazó de su cuello.

—Feliz cumpleaños Valeria—pronunció Cristhofer dándole el regalo.

—Cumpliste tu promesa—dijo la pequeña sonriendo y cuando mi vista se fijó en la pared pude leer que decía horfanato, tres mujeres se acercaron llevaban vestidos largos de color oscuro. Cristhofer se levantó y la saludó mientras muchos niños corrían a saludarlo y yo me quedé helada pues en ningún lugar había visto registros de que él hiciera este tipo de obras sociales.

—Bienvenido lo estábamos esperando —exclamó una de las mujeres que al parecer era la jefa del lugar.

—He traído a mis hijas y a mi... Esposa para celebrar el cumpleaños de Valeria—pronunció .—antes podemos hablar unos minutos de los gastos del mes y los equipos que me dijo necesitaban—la señora asintiò .

—Pueden ir inflando los globos y decorando todo, algo me dice que eres buena en eso—dijo guiñándome un ojo y yo asentí. Él se alejó con la dueña del lugar mientras las otras dos se acercaron a ayudar y las niñas jugaban con Valeria.

—Tiene una hermosa familia—dijo una de las señoras, al parecer también eran monjas las que trabajaban allí.

—Gracias así es—dije mirando a mis gemelas.

—Su esposo es un hombre muy generoso. Lleva años financiando nuestro horfanato—pronunció una.

—Gracias a él la vida de estos niños tiene una mejor calidad—agregó la otra—tienen comida, ropa y juguetes gracias a él. Además que financió la reparación total del lugar que estaba en ruinas.

—Parece que quiere mucho a los niños—dije mirando a la pequeña que jugaba con mis hijas y que tenía su mismo tamaño, solo que un poco más delgada.

—Así es, los niños también le quieren mucho en especial Valeria, ella tiene un problema cardíaco severo, está aquí desde que tenía dos meses, la dejaron en la puerta del lugar...

—El señor Volkov es el que ha financiado todos sus medicamentos y equipos médicos, de no ser por él hace mucho ya no estaría en este mundo. —dijo la otra y me quedé pensando en como había lastimado a un buen hombre que habría sido un excelente padre y que a pesar de todo seguía siendo bueno. El día se fue rápido y las niñas se divirtieron mucho cuando regresamos a casa ya era de noche y se durmieron en el auto mientras conducía.

—No sabía que ayudabas a esos niños—pronuncié.

—El mundo no necesita más gente mala y miserable ¿no crees? Quien sabe y algunos pequeños gestos puedan cambiar el futoro de unos cuantos niños—agregó y lo miré con admiración entonces cuando fui a tocar el collar que llevaba en mi cuello no había nada.

—Mi collar creo que lo perdí—pronuncié—necesito ir allí y recuperarlo es el único recuerdo que tengo de mi padre.

—¿Lo haces para escapar verdad? —preguntó.

—Te juro que no...

—Acostaremos a la niña para que la niñera las cuide mientras lo buscamos. —sugirió

—No es necesario que vayas puedo ir con un guardaespaldas. —intenté ser amable pero evidentemente todo él creía que lo hacía para escapar y tenía sus razones

—¿Para que me engañes y desaparezcas?...

—Nunca dejaría a mis hijas Cristhofer, puedo ser la peor persona que conozcas pero no soy una mala madre—aseguré y era toda la verdad, podía haber cometido miles de errores en el pasado pero adoraba a las gemelas más que a mi propia vida. La verdad estaba dispuesta a todo por mis hijas y jamás las abandonaría por nada en el mundo prefería vivir en el mismísimo infierno antes que estar lejos de ellas




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