Abrí los ojos y estaba en un lugar completamente distinto, tenía un suero en mi brazo y Cristhofer se levantó con rapidez al verme despertar.
—¿Dónde estoy? ¿Y las niñas? —pregunté exsaltada.
—Estás en el hospital, ayer te desmayaste en ese camión, cuando el auto se detuvo y el chofer abríó y nos encontró le conté que nos escondimos en su auto porque nos estaban persiguiendo, le di una recompensa por no pedirle permiso y hasta te trajo al hospital anoche—dijo y miré hacia afuera y ya era de día...
—¿Te quedaste toda la noche aquí? —pregunté.
—Por supuesto, pero solo lo hice por si se te ocurría escapar.
—Gracias
—No tienes que agradecer, no lo hice por ti. iré a pagar la cuenta del Hospital—dijo alejándose y por mucho que lo negara en ocasiones sentía que me seguía queriendo, a pesar de todo.
El camino a casa fue rápido y silencioso, al llegar las niñas corrieron a abrazarme, luego ambas abrazaban a su padre cuando sentí que alguien entró en la sala y aplaudió.
—Lo vi en las noticias y no lo había podido creer, tuve que terminar antes mi viaje para venir a verlo con mis propios ojos—exclamó la madre de Cristhofer y todos la miramos en silencio. Desde que lo conocí su madre había intentado apartarme de su camino pues quería que Cris se casara con la hija de su mejor amiga, noe imagino ahora.
—Alessia lleva a las niñas a la habitación—exclamó y yo asentí tomando las manos de mis hijas, si estaba segura de algo es que esa mujer me odiaba y que incluso antes de irme con su diamante era el mismísimo deminio que podríamos decir ahora que le había robado a su hijo.
—¿Por qué trajiste a esa mujer de vuelta a esta casa? ¿Y esas niñas? No me digas que vas a reconocer a esas bastarditas hijas de una delincuente,..
—¡Ya basta! —gritó Cris y su madre abrió los ojos como platos.—esas niñas son mis hijas, solo mira sus ojos, nunca dejaría a mis hijas desamparadas.
—Entonces quédate a las niñas y manda a esa mujer a prisión o es que quieres que te robe de nuevo.
—Ella me ayudará a encontrar mi diamante, luego de eso la mandaré lejos de aquí a otro país y no la dejaré volver. —exclamó.Yo había dejado a las niñas en la habitación y escuchaba recostada a la pared del corredor.
—¿Y las niñas? Deberías mandarlas también.
—Son mis hijas, jamás permitiré que estén lejos de mí nuevamente.
—Pero Cris, —intentó hablar su madre y este la interrumpió.
—Ya es una decisión tomada. Le recuerdo que usted vendió la casa que mi padre le dejó de herencia y está quedándose aquí, no voy a tolerae daltas sw respeto hacia Alessia ni hacia las niñas—exclamó y mi corazón se comprimió. Él planeaba quitarne a mis hijas luego de recuperar el diamante y era algo de esperar de alguien que me odiaba a muerte, por otro lado la estancia de su madre en esta casa únicamente representaba problemas.
—Niñas esta noche nos iremos de aquí—pronuncié y las pequeñas me miraron con asombro, ellas no imaginaban que su padre planeaba quedarse con su custodia y alejarlas para siempre de mi lado y eso era algo que yo jamás iba a permitir.
—¿Y papá? ¿Irá con nosotros?
—No cariño, solo nosotras tres como antes—respondí.
—Pero queremos a papá también—dijo la otra niña. Y no me atreví a darle una explicación muy detallada porque no quería que ellas supieran mi pasado, ni que había sido una estafadora que engañó a su padre.
—Confién en mí—dije tomando sus manitos—les prometo que seremos muy felices juntas, como antes—pronuncié. Salí de allí y fui a la cocina, le pregunté a una de las empleadas por el botiquín médico y busqué un medicamento que era para aliviar los vómitos y mareos pero que daba mucho sueño, lo llevé a la habitación y lo trituré y luego de que cenamos me mantuve cerca de la cocina y cuando preparaban la comida de los guardias que me vigilaban se los eché cuidadosamente mientras ellos me esperaban fuera de la cocina y pensaban que solo había idobpor agua con la cantidad que le eché mínimo dormirían hasta el otro día. Luego fui a mi habitación y esperé, ya era casi media noche cuando desperté a las pequeñas para irme, le había dicho a Cristhofer que esa noche dormiría con las niñas porque una de ellas tenía miedo
—Niñas es hora de irnos—dije despertándolas y le puse un sueter a cada una. Entonces salimos al pasillo, los guardias estaban rendidos en la puerta.
—Necesito ir al baño mamá—exclamó Maya cuando habíamos caminado unos metros.
—Maya tenemos que apurarnos—exclamé.
—Solo será un momento, no aguanto.
—Vale, ve al baño de la habitación y vuelve rápido—agregué y la niña salió corriendo. Pasaron unos minutos y volvió. Cuando llegué abajo y abrí la puerta para salir a la calle allí estaba Cristhofer, esperándome.
—Así que pensabas irte con mis hijas—exclamó.
—Cris... Como... —miré a la pequeña que tenía la cabeza baja y corrió a abrazarse de las piernas de su padre.
—Lo siento mamá, pero es que me gusta vivir también con papá, con los dos—afirmó y mi corazón se comprimió.
—De todas formas Alessia, esta casa tiene muy buena seguridad y hay guardias en la entrada y los alrededores no solo son tus guardaespaldas la única seguridad, nadie sale o entra de la mansión sin que yo lo sepa.
—Niñas vayan a su habitación a dormir—dijo Cris agachándose frente a las pequeñas y besando la frente de cada una—las amo—agregó y las niñas lo abrazaron —au madre a partir de ahora dormirá con papá, como hacen todas las familias—agregó y las niñas se alejaron y él me tomó por el brazo una vez se fueron y me haló hasta su habitación, cerrando la puerta al entrar.
—Sigues intentando burlarte de mí
—Te escuché hablar con tu madre, te escuché decir que te quedarías con la custodia de las niñas y me mandarías lejos—afirmé.
—La verdad es que Alessia, eres una delincuente, no eres un buen ejemplo para las niñas ni para nadie, ellas estarán mejor conmigo, tendrán educación, salud, cariño, un buen ejemplo y una vida estable. No quiero que crezcan siendo como tú. —sus palabras me destruyeron por comoleto y me vi obligada a hacer silencio.