Cazadores de Deregron: El lobo y el vampiro

27- Lodo y Armas

Sakharov había vuelto bastante tarde la noche anterior, tenía una expresión entre tristeza, confusión y alegría. A primera hora nos ordenó que continuáramos nuestro camino, pues cerca del anochecer llegaríamos a nuestro destino.

La imagen de Powder con un cuchillo en su garganta se me había quedado prendida a fuego en mi memoria. En aquel momento, tuve el impulso de agarrar el filo del arma a velocidad y alejarlo de ella; no impuso resistencia y dejó que se lo quitara, en ese momento no logré sentir el profundo corte que me hizo el agarre.

Mientras veía sus lágrimas caer por la desesperación, le prometí que encontraríamos otra solución para deshacernos del parásito. Luego de todo eso me rogó que no le dijera nada a nadie, pues le daba vergüenza demostrar su debilidad ante la vida.

A medida que avanzábamos por el bosque, veía la cicatriz en mi mano, el corte había derramado bastante sangre que resultó ser más oscura de lo que esperaba, pero gracias a mi nueva inmortalidad, la herida, se cerró en algunos minutos.

Powder montaba el blanco caballo que iba a unos metros detrás de nosotros. Sakharov iba mas adelantado con su esqueleto, nos había dicho que tendrían que despedirse pronto, motivo por el cual le iba a dar algunas misiones para cumplir.

Y a mi lado, estaba Fenec, quien insistió en acompañarnos, no podía dejar de ver su pomposa cola de zorro y además noté que su mano derecha estaba completamente hecha de hueso, era un esqueleto y por lo que lograba observar, tenía más huesos expuestos por debajo de su vestido rojo claro a cuadros.

- ¿Qué miras tanto? – me preguntó con un tenue tono de molestia.

-Lo siento- me disculpé y aparté mi vista de inmediato, solía quedarme mirando sin darme cuenta aquellas cosas que me resultaban asombrosas, peculiares o fuera de lo común.

- ¿Quieres preguntar algo?

- ¿Eres un esqueleto? – le pregunté.

-Uno incompleto, si- al terminar de hablar, se tropezó con una rama y por poco se cayó si no fuera por mí, que logré agarrarla del brazo-. ¡Suéltame! – dijo histéricamente ante mi agarre.

Sakharov y su esqueleto se dieron vuelta ante el escándalo.

-Fenec, quizás debas ponerte algo más cómodo, ese vestido no es muy útil para caminar en el bosque- le aconsejó el lobo.

- ¡No me pienso cambiar nada y menos en medio del bosque!

-No digas que no te lo advertí- dijo suspirando y se dio la vuelta para continuar-. Tengan cuidado.

En ese momento, Sakharov, empezó a hundirse y a caminar por un lago de lodo, el material era muy espeso y enseguida el pelaje del animal empezó a mancharse volviéndose marrón.

-Oh no, ni pienses que me voy a meter ahí- empezó a quejarse Fenec- ¿No hay otro camino?

-No, este es el más corto- le aseguró Sakharov.

Intenté buscar por algún puente o paso, pero la masa de mugre se extendía por kilómetros como si fuera un rio, o mejor dicho era un rio arrasado por la tierra.

-No pasamos por aquí antes- dije en un susurro.

-Son caminos distintos, en esta dirección es más rápido- me respondió Sakharov.

Powder empezó a cruzar montada del caballo, sus sombras tragaban la luz del sol haciendo que pareciera humo negro lo que viajaba arriba del animal. El corcel empezó a sumergirse en el barro que le llegó hasta casi las rodillas.

-Vamos, Fenec, si tienes miedo yo te ayudaré- le ofrecí a la zorra, extendiéndole la mano.

-Ni te creas que me vas a tocar así ¡Sakharov! Ayúdame a cruzar, de otra forma arruinaré mi vestido.

Solté un suspiro, puse los ojos en blanco y comencé a caminar.

-Si te da asco, transfórmate- le dijo el lobo a ya poco pasos de la otra orilla.

Fenec soltó un suspiro, fastidiada, y en segundos se transformó en un hermoso zorro de un intenso y esponjoso pelaje naranja y rojo, los huesos que había visto antes en su forma humana, ahora podía verlos mejor; recorrían toda su pata mostrando parte de las costillas superiores de la espalda y las costillas de adelante hasta el esternón. Lo que sea que le haya pasado antes de transformarse en esqueleto debió haber sido doloroso. Hasta el momento sabía que los esqueletos completos (como Sakharov) morían durante unos minutos y luego revivían con una estructura ósea completamente nueva, pero aquellos que eran incompletos, como en el caso de Fenec, seguían vivos durante la transformación e incluso consientes.

El barro me llegaba hasta la cadera, así que a Fenec le iría mucho peor en su diminuta forma canina.

- ¡Auxilio! ¡Catherine, ayúdame! – me di la vuelta y Fenec estaba luchando para evitar ahogarse.

Sin pensarlo dos veces, me dirigí hacia ella y la agarré con fuerza del pelaje de su cuello y la sostuve entre mis brazos.

- ¿Estás bien? Eso estuvo cerca- le dije mientras empezaba a caminar, no resultó ser tan pesada como esperaba.

-Gracias por cargarme, siéndote sincera detesto la mugre y esta cosa me supera- dijo acomodándose plácidamente entre mis brazos.

-No, ni te creas- súbitamente y sin previo aviso la solté en medio del lodo a pocos metros antes de llegar a la orilla.

Apenas tocó el barro comenzó a quejarse y a sacudirse en la mugre, ensuciándose aún más el pelaje que intentaba mantener limpio.

- ¡¿Cómo te atreves a soltarme así?! ¡Me puedo ahogar!

-Tranquila, Fenec, no te sucederá nada, solo debes calmarte y moverte hacia adelante- le aconsejé en cuanto llegué a la orilla y comencé a reír ante su histeria.

Al tiempo que llegó a tierra firme, se sacudió un poco el barro y se transformó nuevamente en humana.

-Se supone que debes cuidar de mí, Sakharov, y no dejar que personas como ella se burlen- dijo Fenec enfurecida.

En el tiempo que Sakharov respondía, opté por observar a Powder que tenia una mirada perdida por todo el bosque demostrando una gran indiferencia y desconexión a todo lo que estaba sucediendo a su alrededor.

-Fenec, debes empezar a hacer las cosas por tu cuenta, además de que no eres la mejor en esto de andar por la naturaleza.




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