Catherine
La fuerza de la bala, que, estaba hecha de un material especial para matar vampiros, me derribó contra un árbol, el dolor fue inmediato y no tardé en soltar un grito, luego de que esa porquería atravesara mi mano derecha, también sentí la sangre chorrear de mi extremidad.
Caí de rodillas al suelo mientras veía como una mancha blanca y peluda corría a toda velocidad contra quien me había disparado y lo derribó antes de que pudiera disparar de nuevo. Los gritos agobiantes del humano no tardaron en llegar a mis oídos, pero pararon rápidamente cuando Sakharov se aproximó a mí con la boca manchada de sangre.
- ¡Catherine! ¿Estás bien? ¿Estás herida?
No dije nada.
Solo bajé la vista hacia mis manos ensangrentadas, la mano derecha tenía un agujero por donde había pasado la bala y no dejaba de brotar sangre.
- ¡Voy a morir! - grité con lágrimas que empezaron a salir de mis ojos.
-Tranquila, eso no pasará, tus poderes curativos se encargarán.
- ¡Es que no lo entiendes! Esta bala fue especialmente construida para evitar que los vampiros se curen- dije ya histérica e hiperventilando.
-Ay, mierda- incluso en estas circunstancias me sorprendía que Sakharov supiera tal palabra; lo cual significaba que era muy grave y por ende era oficial que no llegaría con vida al final del día.
- ¡Voy a morir, Sakharov!
-Catherine...
- ¡No quiero morir, no ahora! - la sangre no dejaba de brotar de la herida y con angustia mi cuerpo intentaba, inútilmente, cerrar la herida.
-Catherine...
- ¡No cuando recién estoy aprendiendo a vivir de vedad!
- ¡Catherine! - me callé y lo miré sin parar mis lágrimas- puedo curarte.
- ¿Enserio? - dije esperanzada.
-Sí, pero como un esqueleto- dijo con cierta advertencia en su voz.
- ¿A qué te refieres?
-A que serías parte esqueleto o demonio como tú dices.
Ya no me importaba; asentí intentando calmar mi ansiedad y le extendí mi mano ensangrentada.
Levanté la vista y noté que el tronco del árbol a mis espaldas tenía un pequeño agujero ensangrentado por donde había quedado la bala, que para un humano hubiese sido sumamente mortal.
Sakharov apoyó su cabeza sobre mi mano y al cabo de unos minutos que me parecieron eternos, el lugar donde había perforado la bala comenzó a brillar por unos segundos y luego el intenso dolor paró abruptamente.
-Listo- declaró Sakharov.
Me levanté sosteniendo mi mano que, cubierta de sangre, me impedía ver el resultado.
-Hay un arroyo por allá- dijo Sakharov señalando una dirección con la cabeza y comencé a correr hacia allí hasta que pude oír el sonido del agua.
Me arrodillé a la orilla del humilde arroyo y limpié mis manos, provocando que el líquido se tiñera de rojo escarlata. Cuando las saqué del agua, en mi mano derecha, justo en el centro. Se veían mis huesos, una imagen que me dejo impactada.
Sakharov caminó hasta quedar a mi lado.
-Te acostumbrarás- me dijo.
-Gracias- le dije y lo abracé con fuerza, y con su cabeza en mi hombro, aceptó el abrazo, aunque le dejé algunas manchas de sangre en su pelaje.
Mi salvador de todo al parecer.
Después me levanté y empecé a caminar esperando que el lobo guiara mi camino.
No estuve segura de cuánto caminamos, si fueron diez metros o un kilómetro, pues lo único que era capaz de ver eran los huesos de mi mano, que, observados más de cerca, eran protegidos por una fina capa de piel invisible. Todo lo que me había pasado en los últimos días parecía un sueño ahora. No solo me había transformado en un vampiro y ahora en un esqueleto también, sino que, al mismo tiempo, era la princesa de los vampiros, estaba a cargo de un montón de criaturas desconocidas para mí y que en una época llegué a odiar y matar. Mis sentimientos estaban muy confundidos, nada tenía sentido, pero debía continuar para derrotar a un enemigo que no tenía idea que tenía.
Eventualmente, llegamos a un claro en donde encontramos a Powder y Fenec.
-Sakharov... - empezó a decir Fenec que se levantó desde una roca que estaba cerca de Powder también. Al verme, bajó la vista hacia mi mano en donde se encontraban mis huesos expuestos y ella apretujó su propia mano de hueso.
-Catherine ¿Estás bien? - la pregunta provino de Powder que se acercó a nosotros viendo mi mano. Sus sombras que estaban espesas empezaron a retraerse hacia su interior.
-Estaré bien- le respondí y miré instintivamente a Sakharov compartiéndole una sonrisa.
Fenec se río nerviosamente para llamar nuestra atención.
-Espero que nada empeore. Powder y yo estuvimos haciendo un recorrido por el lugar y calculamos que estamos como a un kilómetro del castillo de Káiser. Será mejor que descansemos un rato para luego marcharnos al anochecer- con eso dicho se volvió a alejar-. Haré una fogata por allá- se excusó.
Sakharov fue sabio y decidió seguirla. Mientras tanto, yo busqué por un lugar en donde poder sentarme y descansar hasta que Sakharov y Fenec terminaran de hablar y de paso procesar lo de mi mano.
- ¿Me vas a contar qué pasó? - me preguntó Powder.
Asentí y me indicó una dirección para seguirla.