Catherine
Los terrenos de Deregron me seguían sorprendiendo cada día. Nos encontrábamos en el borde de un acantilado, pero lo que estaba debajo de nosotros no era el mar, sino que un gran lago que se extendía por kilómetros y a falta de la fuerza del océano, había pequeñas ondulaciones por los peces de abajo.
Le conté a Powder todo lo sucedido y ella me escuchó atentamente consolándome con palabras cada vez que lo necesitaba. Empecé a notar que no le gustaba el contacto físico, principalmente porque temía dañar a la gente con sus sombras, eventualmente me contó que su humor era tan bipolar, incluso para ella, que no podía controlarse, pero ¿Quién no tiene sus propios demonios?
- ¿Qué sucedió con Fenec? – le pregunté después de un tiempo.
-Está celosa, es todo. Supongo que le incomoda que otra mujer esté con su novio todo el tiempo- me explicó.
-Es entendible, quizás tenga que poner cierta distancia con Sakharov para que Fenec no se sienta desplazada.
-Eso le generaría una gran tristeza a Sakharov- me dijo-. No lo conozco mucho, pero de lo que me contó Fenec, él es muy apegado a ti y casi entra en crisis cuando le dijeron que ya no era necesario vigilarte.
Estaba por contestarle cuando oí unos pasos por atrás.
-Powder... ¿Podría hablar con Catherine... a solas? – preguntó Sakharov (aunque fue mas una orden) cuando se acercó a nosotras de donde sea que haya estado.
No tuvo que decirlo dos veces para que Powder se levantara y me echara una cara que susurraba un silencioso "ten cuidado". Luego se marchó sin saludar a Sakharov y evitando cualquier contacto visual con él. Sin duda no se agradaban en absoluto.
Él se acercó a mi y e sentó a mi lado y nos quedamos en silencio esperando a que alguno comenzara una conversación. No había ido allí para hablar conmigo, sino simplemente para permanecer en mi compañía ¿Acaso se sentía celoso porque estuve con Powder?
-Gracias por lo de la mano... de nuevo- le dije mientras pasaba la mirada de mi esquelética mano al sol cayendo por el horizonte.
Sakharov soltó una pequeña risa. No me había dado cuenta que me gustaba ese sonido de felicidad que rozaba la diversión. Era una risa gruesa que me recordó a esa vez que aulló a mi lado aquella noche.
-Deja de agradecerme, mi misión es protegerte, eso es todo.
Me giré para mirarlo de tal forma que quedáramos enfrentados y lo abracé fuertemente.
-Ay, Sakharov, eres mi mejor amigo y no sabría qué hacer sin ti- mis ojos empezaron a humedecerse y lo abracé más fuerte, él puso una de sus grandes patas en mi pierna izquierda haciendo su mejor esfuerzo para copiar e igualar mi abrazo-. Y quizás esté emocional o alguna mierda por el estilo, pero espero que sigamos siendo amigos hasta el fin de los tiempos.
No pude parar mis lágrimas al recordar el cada ver de mi madre adoptiva y la inminente angustia de pensar ese fin para Sakharov.
En mi abrazo, cerré los ojos para disipar ese pensamiento y de pronto el físico de Sakharov comenzó a cambiar. Lo que antes percibía como un pelaje sedoso se convirtió en algo más áspero como tela, además de que su torso era más flaco y menudo. Abrí los ojos de inmediato al sentir las manos en mi espalda. Me separé de inmediato, exaltada ante tal tacto.
- ¿Sakharov?
A través de la humedad de mis ojos, pude ver a un chico de aproximadamente veinticinco años, con cabello blanco como la nieve, ojos de un amarillo oscuro y piel pálida. Sin embargo, la ropa que llevaba denotaba un claro desgaste, pude distinguir lo que habían sido unos pantalones de cuero, una chaqueta simple de color verde y una camisa blanca, aún así en algunos lugares la ropa estaba rota.
- ¿Sakharov? ¿Eres tú?
La extraña apariencia de Sakharov asintió ante la pregunta. El color amarillento inconfundible de sus ojos verificó la verdad detrás de ese asentimiento.
Los ojos del lobo que siempre conocí aún estaban allí.
-Gracias- fue lo único que dijo antes de volver a abrazarme.
Acepté el abrazo, aunque se sentía extraña la "nueva" forma de él.
-Te amo, Catherine- susurró a mi espalda- y siempre lo haré.
No sabía como reaccionar, por lo que opté por no decir nada y apretujarlo más a mí. Sin embargo, no supe qué hacer ante la cara de decepción que tenía Fenec a unos arboles de distancia, la inguinois se secó una solitaria lágrima que calló de uno de sus ojos y se dio media vuelta para perderse en el bosque.
Sakharov se separó de mí y me sonrió. Le respondí con otra sonrisa, aunque fue un poco forzada.
-Guau, esto es muy extraño- le dije nerviosa.
-Descuida, te acostumbrarás, pero creo que debería quedarme en mi forma lobuna durante un tiempo más para que Fenec no se ponga más celosa de lo que ya está-. Sakharov me agarró cariñosamente la mano, pero me abstuve de alejarla a pesar de que lo sentía incómodo e incorrecto al tener Sakharov una novia.
-Aún no entiendo cómo esto pudo haber sucedido- mencioné mientras veía nuestras manos entrelazadas.
- "La maldición solo se romperá con palabras cuyo significado revelen sentimientos de verdad".
Ambos levantamos la vista al ismo tiempo para mirarnos a los ojos.
-Significa que lo que tú me has dicho han sido cosas que en verdad sientes y sin tener la intención de romper la maldición, de esta forma lograste romperla- me explicó.
-Quizás deberíamos volver- le aconsejé, Sakharov asintió y al levantarse se volvió a transformar en un lobo.
Me levanté y seguí al animal que empezó a caminar hacia el bosque.
¿Debería decirle que Fenec nos vio?