Cazadores de Pesadillas

Capítulo 4

Qué difícil es respirar; me duele demasiado el solo hecho de meter aire en mis pulmones, además de que no me puedo mover. No recuerdo bien qué fue lo que pasó; solo recuerdo que estaba en medio de una maldita pesadilla de categoría para mayores de 21.

​El mundo entero se mueve y mis ojos me pesan demasiado. Intenté abrirlos y las luces me quemaban las retinas; apenas me mantenía consciente. Pero escuchaba voces desde todas direcciones; sonaban urgentes, como si algo malo hubiese ocurrido. A la vez, las luces del techo se mueven, como si estuvieran yendo a algún lugar.

​Ahhh, ya entiendo. No es que las luces se muevan, es que yo me estoy moviendo. Mi cuerpo está recostado en una camilla mientras gente a mi alrededor grita sin dejar de empujarla. Allí incluso puedo ver sus ojos carmesí mientras parece estar gritando más que los demás. Ya no importa, estoy agotada; solo quiero dormir un poco.

​Cerré nuevamente los ojos y me dejé arrastrar por el sueño, sin resistirme, sin pelear, solo dejándome llevar sin molestias.

​Era un día sábado cuando pasó, aunque no lo recordaba por alguna razón. Con mi hermano habíamos ido a un lago para un picnic y, de paso, me enseñaría a pescar; yo tenía trece años en esa ocasión. No recuerdo bien qué sucedió o por qué, solo recuerdo que él estaba preparando una parrilla cuando yo me acerqué al lago para tratar de ver a los peces.

​Fue entonces cuando creí ver un pez algo extraño; parecía mirarme a mí también, como si me estuviese llamando para entrar al agua. Cuando me acerqué, el pez se movió y yo me caí; sentía como si algo me estuviera jalando hacia el fondo del lago. Estaba asustada, no podía respirar y no podía nadar hacia arriba. Cuando ya no podía más, un destello brillante pasó por mi lado y vi a mi hermano entrando al agua como si fuese un misil.

​Lo siguiente que recuerdo es que desperté en la orilla, con ropa seca y acostada al lado de la parrilla; entonces creí que era un mal sueño y lo olvidé.

​—Uhg... Mierda... —digo con algo de dificultad mientras abría los ojos, siendo la luz bastante dolorosa para la vista.
​Era una habitación blanca, como de hospital; de hecho, creo que sí era una habitación de hospital. Traté de moverme y un dolor punzante se extendió por mi cuerpo, iniciando por mis costillas, donde me había golpeado esa cosa.

​—No te muevas, aún no te recuperas por completo —dijo una voz masculina a mi lado.

​Miré de quién se trataba y era Lucius, quien estaba sentado al lado de la camilla mientras tenía una taza de lo que creí era café; lo digo por el característico olor que tiene el café que a él le gusta. Miré mi cuerpo: no tenía mi ropa habitual, en cambio, estaba usando una bata médica de esas que usan después de haber pasado por una operación. Además, sentía un dolor constante en mis costillas y, para terminar, tenía una aguja en el brazo que me estaba inyectando una especie de líquido traslúcido; solución salina o alguna clase de medicamento, supongo.

​—¿Dónde estoy? —pregunté despacio mientras me quedaba quieta; no quería seguir sintiendo ese dolor molesto, así que cerré los ojos esperando la respuesta.

​—Estás en un hospital privado, aquí puedes descansar con tranquilidad —me respondió sin darle mayor interés—. Te caíste de un segundo piso y te rompiste unas costillas, pero estarás bien pronto —añadió mientras le daba un trago a su café.

​Me quedé en silencio mientras mi mente nublada recuperaba claridad; ya podía más o menos recordar lo que había ocurrido. Suspiré un poco y abrí los ojos para mirar a Lucius. Él no parecía darle mayor importancia al asunto y estaba bastante tranquilo, la verdad... Pero no aceptaré esto así como así.

​—Luci, no me trates como estúpida —le dije mientras trataba de sonar menos adolorida, a lo que él me miró a los ojos.

​Recuerdo que mi hermano me enseñó a poner miradas amenazantes y a transmitir intención asesina con la mirada; es algo que me sirvió bastante en la vida. Pero Lucius era diferente: su mirada no necesitaba de esas cosas, él ya tenía ojos que parecían los de un depredador que estaba esperando un error para hacerte pedazos. Respiré profundo para callarme y regresé la mirada al techo; nunca pude hacerle frente a esos ojos.

​—No soy tonta, recuerdo bien a esa cosa y lo que pasó —le dije con seriedad y un burdo intento de mantener la calma—. Todavía puedo ver la cara de ese monstruo y escuchar sus chillidos de dolor cuando lo quemaste vivo —añadí mirándolo de reojo.
​Él parecía un poco disgustado por esas palabras; a la vez, creo que estaba teniendo un conflicto interno consigo mismo. Eso duró como un minuto antes de que soltara un suspiro pesado y asintiera, resignado a todo.

​—Aiko, de verdad te recomiendo que olvides lo que sucedió y sigas con tu vida —dijo mientras se ponía de pie y se acomodaba su chaqueta naranja—. Por ahora descansa, podemos hablar cuando estés mejor —añadió antes de salir de la habitación.

​Me quedé en silencio mientras me mordía el labio para no decir nada; estaba realmente frustrada. ¿Cómo diablos iba a poder olvidar lo que sucedió? ¿Cómo se supone que viva sabiendo que esa cosa existe?... No puedo.

​—Hermano... ¿Qué está pasando? —dije para mí misma mientras lloraba en silencio, cubriendo mis ojos con mi antebrazo. Lo extraño, y aunque lo necesito ahora más que nunca, sé que no está y no puede ayudarme o decirme que todo estará bien...

​Al salir de la habitación donde Aiko descansaba, Lucius se apoyó en la puerta cerrada mientras escuchaba el llanto silencioso del otro lado. Apretando los puños con fuerza, al nivel de que comenzó a gotear sangre, estaba enojado consigo mismo por haber dejado que viviera algo como lo que pasó.

​Entonces su celular, que reposaba en su bolsillo, vibró con un mensaje. Respirando un poco para calmarse, sacó el móvil y leyó el mensaje; entonces apretó los dientes con molestia, chasqueando la lengua antes de guardar nuevamente el aparato y comenzar a caminar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.