Cazadores de Pesadillas

Capítulo 10

-¡Lucius Lavani, eso fue una advertencia, si te rindes y te entregas junto a la mujer, no vamos a atacar! -resonó una voz femenina desde la cima de uno de los edificios alejados, aunque estaba tan lejos se escuchaba como si estuviese a unos metros de ellos.

Aiko miró en esa dirección un poco sorprendida por la capacidad pulmonar que debía tener para gritar con esa fuerza, aunque si lo pensaba mejor quizás sea una de esas habilidades de cazador.

Lucius suspiró un poco mientras se rascaba la nuca con molestia, luego miró en la misma dirección y sus ojos pudieron detectar las señales térmicas de tres personas, aunque seguramente habían más fuera de la barrera preparándose para entrar.

-Alison ¿De verdad quieres hacer esto? -preguntó con algo de tristeza en la voz mientras el fuego se acumulaba en una de sus manos.

Aiko entendió que no se resolvería hablando, seguramente habría una batalla a gran escala, mayor a la que había visto en el edificio donde estaba antes y ahora ella no saldría corriendo.

Alison, una mujer de unos 28 años de edad, de finos cabellos rubios que llegaban hasta su cadera atados en una cola de caballo, tenía ojos de un perfecto dorado con una mirada afilada en dirección a Lucius ignorando en su totalidad la presencia de Aiko.

-Luci, no debiste matar a Jeremías -fue si respuesta con una tonalidad fría, entonces dio un paso hacia adelante saltando desde una altura de más de 20 metros hasta caer al suelo asfaltado sin nisiquiera levantar una mota de polvo.

Lucius negó un poco con la cabeza, sabía que se había dejado llevar por la situación, pero Jeremías era una amenaza en ese momento y si peleaba con la intención de someter entonces habría tardado mucho más, eso habría causado que lleguen sus refuerzos.

-Ahora es mejor que te rindas, morirás si no lo haces -dijo mientras el suelo comenzaba a temblar, su traje de batalla, que consistía en una especie de traje pegado al cuerpo con placas de un extraño metal cubriendo zonas vitales y líneas extrañamente luminosas recorriendo por todo su cuerpo como venas, estaba preparado para el combate contra el fuego.

-Aiko, por ahora debes quedarte atrás, ellos no son necesariamente una buena manera de practicar tus habilidades despertadas -dijo mientras centraba la mirada en Alison, pero también estaba atento a los otros dos que seguían en la sima del edificio.

-¿No te vas a entregar pacíficamente? -preguntó una última vez Alison al ver qué Aiko retrocedía algunos metros.

-Ya me conoces, no soy de los que simplemente se rindan ante una cara bonita -respondió Lucius con una sonrisa salvaje en sus labios, una mala costumbre que tenía a la hora de pelear contra otros.

Alison soltó un suspiro molesto y extendió una mano en dirección a Lucius, quien se encontraba a unas pocas decenas de metros. -Como digas -fue lo único que dijo y cadenas doradas salieron desde su brazo siendo disparadas a una velocidad sónica, en el extremo de las cadenas se formaban puntas de lanzas con pequeños ganchos que desgarraban la carne desde negro y que al envolverse en el hueso no se podía quitar.

Lucius golpeó con fuerza el suelo levantando un toberllino de fuego, no detuvo las cadenas, pero logró interrumpir la visión de Alison lo que le dió un poco de ventaja para moverse generando explosiones en sus piernas para aumentar la velocidad.

Elevando su cuerpo a más de 15 metros de altura con las explosiones de fuego, Lucius respiró tan profundo como pudo hasta llenar sus pulmones y luego liberó todo con un rugido que azotó los edificios con una onda sónica, pero el ataque no era ese sino uno rayo de fuego concentrado que chocó en donde estaba de pie Alison causando una explosión de fuego tan grande como los mismos edificios alrededor.

Al despejarse la vista alrededor de podía ver cómo las cadenas del brazo de Alison formaban una especie de cúpula que la protegía no solo de la explosión y de la onda sónica, sino que la mantenía segura deo mismo calor que estaba fundiendo el suelo asfaltado a su alrededor.

Fue un parpadeo, solo unos segundos, pero el intercambio fue devastador a una escala que pocos podrían haber imaginado cuando era solo dos humanos.

Aiko usaba sus brazos para cubrirse del calor residual que llegaba hasta ella como ondas térmicas, pero no quería quejarse pues sabía que sería un problema para Lucius si decía algo.

El calor acompañado del fuego como un desastre natural destruyó la cuadra entera en segundos, pero las cadenas que vió se movieron como un destello dorado a sus ojos, ellos no podrían ser humano, no con ese poder.

Lucius se impulsó desde el cielo usando el fuego en su espalda como impulsores, en un segundo había alcanzado a Alison mientras daba un puñetazo cargado de fuego con tanta fuerza que el aire a su alrededor se deformaba.

Alison envolvió las cadenas doradas como un escudo y resivio el impacto del puñetazo de frente, causando otra onda de energía termina que afectaba los alrededores.

-Te lo dije mil veces, no seas tan impulsivo -le susurró en voz baja para luego apartar el escudo de cadenas mostrando su otra mano la cual estaba envuelta en las mismas cadenas como una armadura.

-Mierda -respondió Lucius al estar mal posicionado, aún así logró cruzar los brazos como una X resiviendo el impacto del puño de Alison, pero debido a la fuerza del mismo salió impulsado hacia atrás con una velocidad devastadora hasta chocar contra un edificio con tanta fuerza que salió del otro lado.

Al detenerse se puso de pie con los brazos goteando sangre por el golpe, las cadenas tenían pequeñas cuchilla que habían desgarrado su brazo y no las había notado antes.

Alison se acercó con pasos tranquilos mientras arrastraba las cadenas por el suelo, levantando el brazo las cadenas se movieron como serpientes en dirección a Lucius.

-Que mujer -susuró Lucius mientras en sus manos se formaban garras de fuego las cuales usó para golpear las cadenas desviando la dirección, la punta de la cadena perforó el suelo con una fuerza abrumadora.b




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