—Odio el frío —dijo Ciel mientras le daba un sorbo a su taza de chocolate caliente. Como un portador de fuego, estaba acostumbrado a temperaturas altas y cálidas, pero odiaba con todo su corazón el invierno y más en zonas donde pegaba con más fuerza.
Se sentó en una banca de madera a la orilla del camino dentro de un parque natural, viendo a las personas pasar viviendo su vida diaria, sin siquiera saber sobre el infierno que se ocultaba de ellos.
Dándole otro sorbo, su celular comenzó a vibrar de manera molesta, con un suspiro lo sacó y respondió sin ánimos.
—¿Que pasa papá? —preguntó desganado mientras veía el vapor que salía del chocolate caliente.
—[¿Cómo que "que pasa"? No habrás olvidado tu misión ¿Verdad Ciel?] —se escuchó la voz severa de su padre del otro lado.
Ciel no pudo evitar poner mala cara, aunque quizás debido a que sabía que no podía verlo.
—No lo olvidé, de hecho se a donde se dirigen —dijo mientras daba un sorbo al chocolate, disfrutando del dulzor y el calor que transmitía.
—[Ya veo, ¿A dónde están yendo?] —pregintó con más curiosidad que verdadero interés, lo que causaba que internamente Ciel sintiese un poco de malestar.
—Estan en camino al territorio de los angeles caídos, es el único lugar a dónde pueden ir desde esta zona —respondió mientras se pone de pie y comenzaba a caminar por el parque, viendo a las personas que se reunían aquí a pesar del frío.
Sus pasos se detienen al ver y grupo de niños corriendo entre la nieve mientras se reían y gritaban, sus ojos celestes brillaron ligeramente al ver caer al más pequeño y comenzar a llorar, pero antes de darse cuenta ya había otro de los niños más grandes ayudándolo y tratando de calmarlo.
—[Ya veo, tiene sentido] —dijo su padre sacándolo de sus pensamientos. —[Allí probablemente Hiro les de protección, además La balanza dorada no se animaría a invadir ese territorio por más enojado que estén] —añadió con voz comprensiva y a la vez distante, como si estuviese recordando algo.
Ciel suspiró un poco, él había deducido eso desde que le habían asignado la misión, pero su padre recién se dio cuenta cuando le dieron la respuesta. A sus ojos, eso era una señal de incompetencia, pero no lo diría pues una parte dentro de si le temia.
—Eso mismo pensé, además con la balanza cazandolos seguramente viajarán de noche para no ser encontrados con facilidad, por lo que solo debo esperar y los tendré donde quiero —dijo sin apartar la mirada del grupo de niños, para finalmente desviar la mirada y seguir caminando. —Aún así me preocupa un poco mi hermano, su poder no es poca cosa —añadió con sinceridad mientras una ligera sonrisa se dibuja en sus labios.
—[No importa que tan fuerte sea un paria, tu ya superaste al mismo Zero, no debería ser problema para ti encargarte] —dijo con seriedad y sin interés mientras parecía algo distraído.
Ciel miró al cielo con una sonrisa complacida al escuchar esas palabras, quizás por el placer que sentía por el hecho de haber superado a una leyenda, un mito.
—Bueno padre, voy a prepararme, estoy cortando —dijo sin borrar la sonrisa de sus labios.
—[Estaré esperando tu informe, no me falles] —dijo Targan antes de cortar la llamada de forma abrupta.
Ciel suspiró un poco guardando el celular y se quedó parado en medio del camino por un momento.
—Viejo estúpido, cree que tiene el control y no sabe que ya nadie lo respeta —dice para si mismo, cuando siente que alguien lo choca desde atrás.
Al girar la mirada ve al mismo niño pequeño de antes, no parecía tener más de 7 u 8 años de edad. Estaba sentado en el suelo con la cara roja, parecía que lo había chocado por accidente seguramente por correr de manera distraída.
—Mocoso, ten más cuidado —dijo cuando estaba extendiendo la mano hacia el niño, pero con una mirada fría.
Antes de poner tocarlo, otro niño se puso en frente de manera protectora mientras miraba a Ciel a los ojos de manera amenazante.
Ciel se sorprendió un poco por tal acción irrespetuosa.
—No toques a mí hermano menor —dijo el niño que no parecía mayor a 10 u 11 años de edad. Tenía una mirada peligra y amenazante, aunque ese peligro desaparecía cuando uno veía como sus manos temblaban ligeramente.
Ciel se ríe un poco antes la escena y lo mira a los ojos de manera intimidante, esperando ver comos salía corriendo despavorido abandonando a su hermano. Pero mayor fue su sorpresa al ver que, a pesar de sus piernas que no paraban de temblar, seguía de pie de manera desafiante.
Con una sonrisa divertida le da un leve toque en la frente al niño mayor, dejándole una ligera marca rojiza por el golpe. —Bien hecho —le dijo antes de seguir su camino con una actitud un poco más tranquila que antes.
****
Por otro lado, dentro del departamento donde se encontraban Aiko y Lucius, este último le estaba dando explicaciones mientras la miraba.
—No se bien cómo funciona tu poder, pero debes guiar la energía que sientes dentro de tu cuerpo hasta las partes donde quieres reforzar o proteger —dijo mientras estaba sentado frentea Aiko de manera que podría controlar cualquier cosa que pase.
Aiko estaba con los ojos cerrados haciendo muecas de molestia mientras intentaba seguir las palabras de Lucius, pero le costaba entender bien lo que debía hacer puesto que no podía simplemente "guiar" la energía por su cuerpo.
—No lo fuerses, deja que fluya, tu solo guía el camino —dijo Lucius mientras la miraba notando que su piel se tornaba un poco pálida y sentía en su cuerpo como la temperatura de la habitación estaba descendiendo.
Aiko trató de calmarce para hacerle caso, pero de repente pudo escuchar los gritos de dolor de decenas o cientos de personas por lo que abrió los ojos de golpe liberando la energía como un impacto helado, aunque no causó nada puesto Lucius estaba preparado para estos resultados con su defensa de calor.