La noche finalmente había regresado por lo que ambos se estaban preparando para partir, Lucius especialmente estaba atento al exterior mirando por la ventana, esperando el momento indicado para irse.
—Estoy lista —dijo Aiko mientras se acercaba a él, había envuelto la espada en una manta para llevarla atada en la espalda, no necesitaba llamar la atención.
Lucius asintió al verla en señal de afirmación. —Vamos, llegaremos al territorio de los angeles caídos al amanecer, allí ya no tendremos que preocuparnos por ser perseguidos —dijo mientras le acomodaba el cabello con la mano.
Aiko asintió mientras salían del departamento iniciando su viaje, llegar a ese lugar era lo primordial para seguir vivos, aunque debían viajar de manera silenciosa y oculta.
Mientras caminaban por la calle, Aiko miró la espalda de Lucius con un poco de duda, pero debía preguntar. —¿De verdad crees que ellos nos vayan a ayudar? —.
Lucius la miró de reojo por un segundo antes de hablar. —Lo harán cuando digas quién eres, su líder está en deuda con tu hermano y si algo los representa es la lealtad y el honor que tienen hacia sus aliados —dijo con calma mientras mantenía la guardia en alto.
—¿En deuda? —preguntó con curiosidad al escucharlo. Nunca había escuchado de otros amigos de su hermano, de hecho creía que Lucius era el único amigo que tenía.
—Si, Zero participó en una incursión de su grupo y allí salvó al hijo de Hiro, entonces quedaron en deuda con él —explicó mientras parecía recordar algo. —No fui a esa misión, pero escuché que apareció una pesadilla del nivel más alto, pero gracias a Zero no hubieron bajas —añadió con una sonrisa algo feliz.
Aiko no podía imaginar que clase de hombre habría sido su hermano en ese mundo, pero si sabía que no era de los que se quedaban mirando cuando algo malo pasaba por lo que no le era difícil creer esa historia.
—¿Participaron en muchas misiones? —fue la siguiente pregunta de Aiko, le gustaba saber más sobre la vida de su hermano, vida que nunca pudo ver.
Al escucharla Lucius no pudo evitar viajar al pasado en sus recuerdos, las tantas misiones que vieron y la cantidad de pesadillas que eliminaron.
—Bastantes, de hecho diría que fue con quién más misiones cumplí en mi vida —respondió con un tono feliz y melancólico. —Una vez fuimos a una isla supuestamente abandonada, estaba infectada de pesadillas que parecían zombies. La balanza dorada nos había pedido ir a rescatar a sus miembros, decir que la isla quedó en muy mal estado no le haría justicia —añadió con una risa divertida.
Aiko sonrió levemente al escucharlo, podía notar que ellos habían vivido muchas cosas juntos y quizás habían sido más cercanos que ella misma con su hermano.
—Lucius... ¿Cómo fue ese día? —preguntó bajando la mirada con duda, no estaba segura de si debería haber hecho esa pregunta, pero de verdad quería saber pues fue el día que perdió a su hermano mayor.
Lucius se detuvo un momento al escucharla, con una mirada algo distante y dolorosa, era obvio para Aiko que recordar ese evento debería ser más doloroso que cualquier cosa.
—Fue la caída de Azalia —dijo mientras retomaba su caminar.
Aiko se sorprendió un poco al escucharlo, sabía sobre el enorme desastre que azotó la ciudad portuaria de Azalia. Un incendio que acabó con toda la ciudad y con más del 50% de sus habitantes, una tragedia que acabó con las vidas de incontables de personas.
—Nos reunieron por una perturbación en la ciudad, eso causaba que las pesadillas en varios kilómetros a la redonda se vuelvan más agresivas —dijo mientras su cuerpo comenzaba a arder levemente y su puño se apretaba con demasiada fuerza. —Nos equivocamos con el rango del problema, las pesadillas de medio mundo se estaban reuniendo en Azalia, nisiquiera pudimos levantar la barrera, fue un choque brutal contra miles de pesadillas de todos los niveles —.
Aiko no podía imaginar la escala de lo que había sucedido, después de todo aún temblaba ligeramente al recordar lo que pasó con Jhosep, imaginar miles de criaturas iguales o más peligrosas era algo que no podía llegar a contemplar.
—Una pesadilla más allá de los niveles conocidos había aparecido en el centro de la ciudad, esa cosa controlaba a las demas como un titiritero con sus hilos... Zero fue quien la reconoció como la "muerte", el miedo más antiguo de los humanos. —dijo mientras recordaba cómo Zero se disparó contra aquel ser con una fuerza que no conocía. —Yo me quedé en los límites conteniendo a las pesadillas que iban llegando mientras él se enfrentaba a esa cosa... Ambos murieron —dijo con seriedad cada palabra que parecía un puñal en su corazón.
Aiko solo pudo mantener el silencio mientras trataba de imaginar cómo fue que su hermano hizo tal cosa.
Luego de eso el silencio se mantuvo entre los dos por el resto del camino, ella no quería hacer más preguntas y él parecía haber revivido un evento que lo dejó marcado.
Varias horas habían transcurrido y Lucius ya estaba más tranquilo, no habían tenido ninguna clase de problema en su camino por lo que se puso ansioso, aún así ya casi llegaban y eso lo tranquilizó un poco.
—Falta poco —dijo al ver a Aiko quien ya parecía cansada, quizás por el sueño o por la larga caminata.
—Quiero acostarme y dormir tres días —dijo con una leve risa cansada.
Lucius no pudo evitar sonreír al escucharla, fue una caminata bastante larga y estos días fueron una tormenta de emociones para ella por lo que sabía que debía estar extremadamente agotada física y mentalmente.
Definitivamente iba a entrenarla para que pudiera usar sus poderes, pero antes de eso ella debía descansar adecuadamente.
—¡Y me quiero dar un bañoooo! —gritó ella extendiendo sus brazos hacia arriba, ya se sentía extremadamente sucia.
Desde que escaparon del edificio de la balanza dorada había estado usando ropa que no era de ella, que había "encontrado" en el camino y también la chaqueta de Lucius.