Cazadores de Sombras: Ciudad de Cristal (yeongyu)

Capítulo 1: El portal

La ola de frío de la semana anterior había finalizado; el sol brillaba con fuerza mientras Beomgyu cruzaba apresuradamente el polvoriento patio delantero de Minho, con la capucha de la chaqueta subida para impedir que los cabellos se le desordenaran. Puede que el clima se hubiese vuelto más cálido, pero el viento que soplaba del río todavía podía ser brutal. Transportaba con él un tenue olor químico, mezclado con el olor a asfalto y gasolina propio de Itaewon, y el de azúcar quemado procedente de la fábrica abandonada que se encontraba calle abajo.

Jake lo esperaba en el porche delantero, repantigado en un sillón de muelles roto. Sostenía su DS sobre las rodillas y se dedicaba a golpearla rítmicamente con el puntero. 

- Gané. - Dijo mientras Beomgyu subía los peldaños. - Soy el mejor jugando al Mario Kart.

Beomgyu se retiró la capucha, se apartó el cabello de la frente y rebuscó en el bolsillo sus llaves.

- ¿Dónde estabas? Te he estado llamando toda la mañana.

Jake se levantó y guardó el parpadeante rectángulo en su bandolera.

- Estaba en casa de Eric. Ensayo de la banda.

Beomgyu dejó de sacudir la llave en la cerradura, donde siempre se encallaba, para mirarle con desaprobación durante un instante. 

- ¿Ensayo de la banda? Estás diciendo que todavía sigues...

- ¿En el grupo? ¿Por qué no tendría que seguir en él? - Alargó la mano por delante de él. - Trae, deja que lo haga yo.

Beomgyu esperó a un lado mientras Jake giraba con pericia la llave aplicando justo la presión adecuada hasta conseguir que la obstinada y vieja cerradura se abriera emitiendo un chasquido. La mano del muchacho rozó levemente la suya; la piel de Jake estaba fría, a la misma temperatura del aire de la calle. Beomgyu se estremeció ligeramente. Habían cortado su relación la semana anterior, y todavía se sentía confuso cada vez que le veía.

- Gracias. - Recuperó la llave sin siquiera mirarle.

Dentro hacía calor. Beomgyu colgó la chaqueta en la percha del recibidor y se dirigió a la habitación de invitados; Jake lo seguía. Beomgyu frunció el ceño al ver la maleta abierta como la concha de una almeja sobre la cama y su ropa y sus cuadernos de dibujo desperdigados por todas partes. 

- Pensaba que sólo ibas a estar en Idris un par de días. - Comentó Jake, evaluando el desorden con una mirada de vaga consternación.

- Así es, pero no se me ocurre qué meter en la maleta. Apenas tengo ningún traje decente; ¿y si no puedo llevar pantalones no formales allí?

- ¿Por qué no ibas a poder llevar pantalones no formales allí? Es otro país, no cambias de siglo.

- Como los cazadores de sombras son tan anticuados y Niki siempre está bien vestido... - Beomgyu se interrumpió y suspiró. - No te preocupes. Tan sólo estoy proyectando la ansiedad por mi madre en mi guardarropa. Hablemos de alguna otra cosa. ¿Cómo ha ido el ensayo? ¿Seguís sin un nombre para la banda?

- Ha sido genial. - Jake se sentó de un salto sobre el escritorio, dejando colgar las piernas. - Estamos considerando un nuevo lema. Algo irónico, como: "Hemos visto un millón de rostros y hemos hecho vibrar a un ochenta por ciento de ellos".

- ¿Les has contado a Eric y a los demás que...?

- ¿Que soy un vampiro? No. No es la clase de cosa que uno deja caer así como así en una conversación informal.

- Puede que no, pero son tus amigos. Deberían saberlo. Y además, pensarán que eso te convierte en algo más parecido a un dios del rock, como aquel vampiro llamado Lester.

- Lestat. - Lo corrigió Jake. - El vampiro Lestat. Y pertenece a la ficción. De todos modos, yo no he visto que tú hayas corrido a contarle a tus amigos que eres un cazador de sombras.

- ¿Qué amigos? Tú eres mi amigo. - Se arrojó sobre la cama de espaldas y alzó los ojos hacia Jake. - Y te lo conté, ¿no es cierto?

- Porque no tenías elección. - Jake inclinó la cabeza a un lado, estudiándolo; la luz de la mesilla de noche se reflejaba en sus ojos, dándoles un tono plateado. - Te echaré de menos mientras estés fuera.

- Yo también te echaré de menos. - Repuso Beomgyu, aunque sentía un hormigueo de nerviosa expectativa por toda la piel que le dificultaba la concentración.

"¡Me voy a Idris! - Canturreó para sí mismo. - Veré el país del que proceden los cazadores de sombras, la Ciudad de Cristal. Salvaré a mi madre. 

Y estaré con Yeonjun."

Los ojos de Jake centellearon como si pudiese oír sus pensamientos, pero su voz sonó sosegada. 

- Cuéntamelo otra vez... ¿por qué tienes que ir a Idris? ¿Por qué no pueden Wheein y Minho ocuparse de esto sin ti?

- Mi madre consiguió el hechizo que lo sumió en este estado de manos de una bruja: Lee Chaeryeong. Wheein dice que tenemos que dar con ella si queremos saber cómo invertir el hechizo. La bruja no la conoce, pero sí que conocía a mi madre, y Wheein cree que confiará en mí porque yo me parezco mucho a él. Y Minho no puede venir conmigo. Podría ir a Idris, pero al parecer no puede entrar en Alacante sin el permiso de la Clave, y ellos no lo darán. Y no le hables de ello, por favor; él querría acompañarme. Si yo no hubiese conocido a Wheein antes, tampoco creo que me dejase ir a mí.

- Pero los Kim también estarán allí. Y Yeonjun. Ellos te ayudarán. Porque... Yeonjun dijo que te ayudaría, ¿verdad? ¿A él no le importa que vayas?

- Claro, él me ayudará. - Dijo Beomgyu. - Y por supuesto que no le importa. Le parece estupendo.

Sin embargo, él sabía que eso no era cierto.

***

Beomgyu había ido directamente al Instituto después de haber hablado con Wheein en el hospital. Yeonjun había sido el primero a quien le había contado el secreto de su madre, antes incluso que a Minho. Y él se había quedado allí plantado mirándolo fijamente, cada vez más pálido, mientras Beomgyu hablaba, como si en lugar de estarle contando cómo podía salvar a su madre él le estuviera extrayendo la sangre con cruel lentitud. 




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