Cazadores de Sombras - El Dorado 1: Sueños Buscados

20- ¿FINAL?

Actualidad 2012

Lamentablemente en la vida siempre habrá problemas, porque si no ¿de qué se trataría la vida? 

Nathaniel, quienes muchos habían buscado por cada rincón del mundo, yacía detrás de las sombras de los árboles gigantes. Grandes guardianes silenciosos del día que resguardaban las almas, rugiendo por las noches al igual que un monstruo. Más él no les temía, había aprendido a convivir con ellos. Sin embargo, creyó ver una mentira por delante de sus ojos, dos seres a los que él conocía desde hace años; profesándose amor mutuo y verdadero. Uno al cual respetaba y otro a quien admiraba y guardaba mucho cariño. Aquel último, Zac, tenía el don de sacar a la criatura más triste y miedosa desde los más oscuros y tenebrosos lugares de la mente para hacerla volver a la vida.

Zac y Nathaniel se habían conocido mejor en su año libre, habían coincido en un país, en un lugar, en un clima, en una hora. Era como si las palabras salieran naturalmente de sus bocas. Ambos se comprendían completamente. Posteriormente, aquellos sentimientos evolucionaron a otro rango, que no dejó nada de dudas o eso suponían. Tal vez habían sido ciegos, ocultando la verdad y el dolor de bajo de un velo de amor y mentiras que al parecer se había acabado.

Nathaniel decidió dejar las sombras, sus pasos no eran firmes, temblaban, quizás en su interior estaba celoso. No el celo del que todo el mundo cree, sino el celo de querer tener a su verdadero amor al lado suyo y profesarle sus sentimientos más ocultos, pero eso ya no era posible. El había dejado de existir en este plano, en esta vida.

El crujido de una rama exaltó a los dos amantes nocturnos frente a sus ojos, quienes observaron atónitos a Nathaniel como si fuera algo más que un fantasma o un demonio, era algo mucho más que todo eso. 

— ¡¿Pero qué rayos?! —esbozó Eliezer, tratando de despegar sus pasos de la tierra y avanzar hacia él— Todo el mundo te ha estado buscando, sabes que tienes a personas que te quieren idiota.

Nathaniel se vio sorprendido por un instante, pero poco a poco se fue apagando, y en cambio deslizó sus ojos para centrarse en Zac . Puesto que él sabía la razón exacta de porque Nathaniel trataba de estar lejos, de porque quería alejarse de todo, aunque nunca de sus obligaciones como Cazador de Sombra.

— Espera ¿era a él a quién buscaban? —reclamó Zac desprendiéndose de los ojos de mercurio quien en el pasado había sido su enamorado, para mirar asombrados a los ojos fieros de Eliezer— ¡Me lo hubieran dicho!

— No teníamos tiempo genio, ya sabes, sirenas locas, hadas azules... ¿te suena? —se defendió Eliezer avanzando a zancadas hacia Nat, tocó su muñeca para supervisar de que fuera real y no una mera ilusión hasta mirar directamente a sus ojos— Más vale que nos digas que has estado haciendo. Porque enviamos a un buen equipo de Cazadores de Sombras a buscarte y no creo que les guste saber cuándo regresen , que un chico ha estado jugando a las escondidas porque no encajaba en la maldita sociedad. Pero ¡ey! No eres el único, así que...

— ¡Ya basta, Eliezer! —sentenció Zac, apareciendo frente a su rostro y quitando el firme apretón de Eliezer de la muñeca de Nat—. Tú y yo sabemos que no fue esa la razón por la que él se alejó de todos nosotros.

— Sí, al punto de llegar a olvidarlo, porque claro, el chico ni señal de humo nos dejó cuando se fue...—arremetió Eliezer, pareciendo un torbellino de furia que Nathaniel intentaba saber la razón, aunque por dentro ya lo sabía—. Sabes cuánto, cuanto dolor ha causado todo su embrollo am....

— Yo, yo... lo lamento... —trató de decir Nathaniel.

— No, no lo lamentes —le defendió Zac a Nat, quien parecía que se desvanecería ahí mismo—. Nadie puede decidir a quién amar o de quién amó. Ya hemos aprendido a vivir esa fase...

— ¿Hemos? —preguntó Eliezer alejándose y retrocediendo unos cuantos pasos hacia atrás.

— Elie, el chico con el cual he estado en una relación durante un año es...—Zac no pudo terminar de decirlo, sus ojos ya estaban haciendo contacto con los de Nat, aunque entre ellos no había amor, sino cariño.

Entonces el fiero chico Nephilim lo compendió y no podía, no podía creerlo, trataba de decir al menos una mínima palabra, pero no le salía absolutamente nada al respecto. Era tanta la sorpresa que solo sintió la necesidad de quedarse sentado, ahí mismo, en la tierra para observar el magistral y caprichoso cielo nocturno.

— Vaya, que complicado se está volviendo todo esto —por fin pudo decir.

Zac se sintió perplejo por la inesperada reacción de Eliezer, pero suspiró del alivio al saber que lo había comprendido de una manera adulta. Con una sonrisa sutil que mentía al mundo de estar completamente bien, Zac se sentó al lado del ser que amaba para colocar una mano encima de su hombro. Eliezer le regaló una mirada triste con una sonrisa meditabunda, como si todavía los secretos entre ellos todavía no habían acabado, siguiéndolos obstaculizando, provocando una agonía por cada parte de sus almas. Pero que ninguno estaban dispuesto a ceder sino a luchar para vencerlos

— ¡Déjense de dramas! —gritó Kenee apareciendo con dos hadas guardaespaldas que resguardaban su espalda y luego observó a Nathaniel— ¿Pensé qué estarías recolectando flores silvestres para tu remedio mágico?

Zac y Eliezer compartieron miradas de confusión.

— Espera un momento ¿conoces a Mercurio? —preguntó Eliezer volviendo a ponerse de pie junto con Zac.

— ¿Eh?, si te refieres a Nath, pues sí, él es el primer Cazador de Sombras con dotes mágicos que hemos acogido en nuestra tribu —Keene caminó lentamente por la tierra—, verán hay muchas cosas especiales y no completamente descubiertas por el mundo. Nosotros como sabrán, los cuidamos y apreciamos, porque son parte de la exótica belleza del cielo y el infierno, y si eso se mantiene estable, la naturaleza de las cosas lo hará también, y nosotros, los habitantes viviremos en paz —sus ojos posándose detenidamente en los de Nathaniel—. Y veo, que ya descubriste que te fueron infiel.




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