Eran las 3:45 am, una madrugada de invierno tan fría que ir afuera era algo que solo un verdadero loco haría. La nieve caía lentamente, tan lento que si no prestabas atención, parecía que todo estaba congelado en el tiempo.
El ambiente estaba lleno con un silencio tan pesado que pedía a gritos que alguien, por favor, alguien, hiciera algún sonido, aunque fuera el más mínimo. Igual, ahí se encontraba Ash, el único loco visible a estas horas, en este clima, caminando por la calle; él odiaba el frío que dolía del invierno, también odiaba el silencio muerto de la noche, pero realmente no tenía nada más que hacer, no había un mejor lugar en el que estar.
Ash va caminando desorientado; ha estado fuera por un rato, quizás horas a este punto. Lo que había empezado como una caminata por la cuadra para intentar callar los pensamientos constantes en su mente, terminó en una caminata por toda la ciudad, desde el parque hasta las tiendas, incluso los callejones vacíos. ¿Por qué se sentía como una despedida?
¿Quizás era el frasco de medicamentos del cual había tomado más de lo que se le había dicho? Quizás era como todo su cuerpo; tenía un dolor vacío, que no era el más devastador, y eso, en parte, lo empeoraba todo.
Una vez cerca de su hogar, pensó: «Qué maldito frío hace…», mientras abría la puerta de su apartamento, el cual estaba mayormente vacío, ya que hace mucho no tenía visitas o alguien al que aparentar o complacer, y le parecía irrelevante el decorar su espacio: paredes blancas, la más mínima cantidad de muebles; aunque a alguien le hubieran gustado las paredes azul oscuro como el mar, llenas de fotos de momentos importantes, muebles que fueran a juego y pequeños detalles que daban personalidad al espacio.
Recorrió el lugar, con cuidado, imaginando cómo todo podría ser diferente, cómo hubiera cambiado. Ash terminó llegando a su habitación, se recostó viendo al techo, dándose cuenta de cómo la mancha de moho había crecido, cómo las grietas eran más notables, cómo el aire era pesado, pero aunque todo se veía tan mal, no podía evitar sentir una sensación de alivio y paz. Cerró sus ojos por un segundo y…
“RIINNGG”
Primer periodo, 14 años atrás, décimo grado, mitad de verano, primer día de clases en la academia Origin, la tan aclamada raíz de las fuerzas que luchaban por reclamar de vuelta al mundo. El sonido del viento bailando con los árboles y alumnos empezando a conocerse llenaban el ambiente cálido.
Ash se sentaba en la primera fila desde la puerta, al tercer asiento, nunca hasta el fondo; «el medio es el punto ciego de los profesores» era lo que creía firmemente. Miró a su alrededor; no conocía a nadie más que a un viejo amigo de octavo grado llamado Jayden; igual no pensaba reconectar con él; el resto de estudiantes tampoco le interesaban.
Antes de que Ash se perdiera en sus más profundos pensamientos, el profesor llegó. Según el horario, él sería su tutor, un señor muy joven para ser un superior, pero muy viejo para ser un alumno. Ash le calculó unos 25 años, y a decir verdad tenía mucho sentido; se decía que el programa de la T.R. era rápido y eficiente.
—¡Buenos días, chicos! —Bienvenidos a la Academia Origin, yo voy a ser su tutor de aquí a que se gradúen, mi nombre es David Dumas, espero poder conocerlos — empezó a hablar el profesor; se veía genuino, con el uniforme bien planchado, pelo rubio y ondulado, pero bien peinado; aunque se veía amigable, impone lo suficiente como para que el resto del salón se quedara en silencio y prestara atención.
—El día de hoy vamos a formar sus equipos, con los cuales trabajarán por los siguientes años en su servicio con nosotros, ¡así que tomen sus cosas, y nos vemos en el gimnasio! —
Era claro que el hoy iba a ser uno de los días más tediosos para Ash, pero igual tomó sus cosas y, de la manera más resignada posible, se levantó y siguió al grupo que sabía dónde estaba el gimnasio, porque él estaba completamente perdido en el nuevo lugar.
Ash y el resto del salón caminaron por largos pasillos que conforman la Academia Origin, algunos de los cuales estaban señalizados con grados de otras aulas o carteles promocionales de la T.R. que aparecían haber estado ahí por mucho tiempo ya.
Algunos compañeros ya iban platicando mientras caminaban sincronizados; algunos iban viendo por las ventanas de los pasillos, perdidos en cualquier cosa que pudieran ver afuera; otros iban solos mirando al suelo o al techo. Ash, claro, iba solo, viendo todo, buscando pequeños detalles, como a qué distancia estaba cada lámpara o cuántas ventanas había y dónde estaban, cualquier cosa que mantuviera su mente entretenida. Por alguna razón, los pasillos se sentían más fríos que el salón, lo cual era genial porque el calor de verano era asfixiante a estas horas del día.
Eventualmente, llegaron todos juntos al gimnasio; era un lugar muy amplio y techado, con una cancha de básquet pintada en el suelo, aunque el espacio se prestaba para jugar voleibol o fútbol. El lugar olía a limpiador para suelo, claramente recién limpiado y quizás remodelado. El profesor David ya se encontraba ahí, esperando a que todos los alumnos estuvieran presentes. Ash miró a su alrededor; había más o menos 30 personas.
—¿Ya están todos? —preguntó el profesor, que parecía estarlos contando con la mirada repetidamente, como si no confiara en contar solo una vez, comparando cada cuenta con la tabla con clip que sostenía entre sus manos. Era claro que tenía la lista de alumnos ahí; quizás, mientras esperaba, también estaba empezando a reconocer rostros o buscar potencial en los alumnos para cada sector disponible en la T.R.; una vez que su cuenta y el número de alumnos coincidían con el que se mostraba en la lista, habló de nuevo.
—Perfecto, vamos a presentarnos, ¿qué les parece? —
De todas las actividades que el profesor podía escoger, de todas las inimaginables que hay, tuvo que escoger la que perseguía a Ash en sus peores pesadillas… «Grandioso… simplemente grandioso…», pensó con sarcasmo; odiaba ser el centro de atención, aunque fuera por unos segundos, pero de igual forma pronto ya se encontraba sentado en un círculo con los demás, haciendo cuentas de nuevo.