Ash y el resto del salón caminaron por largos pasillos que conforman a la Academia Origin, algunos de los cuales estaban señalizados con grados de otras aulas, otros con carteles promocionales de la T.R. que aparecían de vez en cuando en las paredes mientras avanzaban.
Algunos compañeros ya iban platicando mientras caminaban sincronizados; algunos iban viendo por las ventanas de los pasillos, perdidos en cualquier cosa que pudieran ver afuera; otros iban solos mirando al suelo o al techo. Ash, claro, iba solo, viendo todo, buscando pequeños detalles, como a qué distancia estaba cada lámpara o cuántas ventanas había y dónde estaban, cualquier cosa que mantuviera su mente entretenida. Por alguna razón, los pasillos se sentían más fríos que el salón, lo cual era genial porque el calor de verano era asfixiante a estas horas del día.
Eventualmente, llegaron todos juntos al gimnasio; era un lugar muy amplio y techado, con una cancha de básquet pintada en el suelo, aunque el espacio se prestaba para jugar voleibol o fútbol. El lugar olía a limpiador para suelo, claramente recién limpiado y quizás remodelado. El profesor David ya se encontraba ahí, esperando a que todos los alumnos estuvieran presentes. Ash miró a su alrededor; había más o menos 30 personas.
—¿Ya están todos? —preguntó el profesor, que parecía estarlos contando con la mirada repetidamente, como si no confiara en contar solo una vez, comparando cada cuenta con la tabla con clip que sostenía entre sus manos. Era claro que tenía la lista de alumnos ahí; quizás, mientras esperaba, también estaba empezando a reconocer rostros o buscar potencial en los alumnos para cada sector disponible en la T.R.; una vez que su cuenta y el número de alumnos coincidían con el que se mostraba en la lista, habló de nuevo.
—Perfecto, vamos a presentarnos, ¿qué les parece? —
De todas las actividades que el profesor podía escoger, de todas las inimaginables que hay, tuvo que escoger la que perseguía a Ash en sus peores pesadillas… «Grandioso… simplemente grandioso…», pensó con sarcasmo; odiaba ser el centro de atención, aunque fuera por unos segundos, pero de igual forma pronto ya se encontraba sentado en un círculo con los demás, haciendo cuentas de nuevo.
—Empezaré yo. Como ya lo dije, me llamo David Dumas y soy parte del sector 3, los vigilantes, especializado en la instrucción de las nuevas generaciones. —Esta última información causó una pequeña ola de murmullos entre los alumnos; a Ash le parecía el sector de la T.R. más aburrido. Pronto más compañeros en orden se presentaron; aunque le importaba poco, Ash memorizó algunos de sus nombres: «Vanessa, Jorge, Alfonso, Matías…», repetía en su mente, intentando ligar los nombres a las caras nuevas. Pronto fue el turno de Jayden.
—Hola, yo soy Jayden Soler, un gusto conocerlos. A mí me gustaría ser parte del sector 3. —Ash, ahora recordaba lo aburridos que eran los gustos de Jayden; siempre fueron así, simples y sin chiste. A veces se pregunta cómo llegaron a ser amigos… Un par de turnos después le tocaba a Ash.
—Ash West, quiero ser sector 1, un cazador —dijo manteniendo los detalles al mínimo; no era su intención ser conocido entre sus compañeros, a decir verdad.
Las presentaciones continuaron; Ash dejó de prestar atención en algún punto, viendo al techo o a sus manos, perdido en su propia cabeza, demasiado consciente de su cuerpo, de la mirada de sus compañeros que a veces regresaba a él. Casi al final, la atención de Ash fue traída de vuelta a la realidad por una voz que pronunció un nombre difícil de olvidar.
—Hola, mi nombre es Cleo Manson, ¡un gusto! A mí me gustaría ser del sector 4. —Ash buscó la fuente de la voz, un chico de pelo castaño claro y rasgos suaves; su voz era tranquila pero alegre, incluso cálida. A Ash le pareció raro; ya había escuchado ese nombre antes, era uno difícil de olvidar por el simple hecho de que ese nombre es mayormente usado en chicas; no encuentras chicos llamados Cleo muy a menudo, pero Ash no lograba recordar dónde lo había escuchado. ¿Había sido un personaje? ¿Un familiar? ¿Un amigo?
Y aunque no lo supiera, ya había captado su atención; Ash no solía ser curioso, lo cual lo invitó a pensar más; tenía que recordar o no podría dormir esa noche. Lo que más lo conflictuaba era que nunca lo había visto antes, así que disimuladamente tomó nota de su apariencia: sus ojos café oscuro, su vestimenta de color azul pastel y blanco… No le daba pistas… Pero antes de que pudiera pensar más a fondo, la última persona se terminó de presentar y el profesor volvió a hablar.
—¡Ok, muy bien! Ya que todos se presentaron, espero que se hayan aprendido los nombres porque ahora van a armar grupos de 4. —Ash quedó paralizado; por un momento incluso olvidó cómo respirar. «No hay manera, seguro escuché mal, claro que nos van a hacer estar en grupos de 4, ¿verdad? ¡¡Si yo me leí todo el programa!! Se suponía que serían duplas, algo debía estar mal, ¿un error? ¿una equivocación?» Ash se negaba a creerlo, pero el profesor no se corrigió.