Ash se divirtió al ver cómo sus compañeros empezaban a formar grupos de una manera tan incómoda que era claro cómo cada palabra era forzada. Ash no hizo el más mínimo intento de acercarse a alguien, solo se movió al borde del grupo, tan tensamente presente que se volvía invisible incluso ante los ojos del profesor, que sí lograba notar a otros alumnos haciendo lo mismo.
Le parecía mil veces más fácil y cómodo el esperar a que por algún milagro alguien se diera cuenta de su existencia, aunque no le molestaba ser el último y terminar siendo puesto en un equipo por el profesor después de que este preguntara si alguien faltaba de equipo y por fin Ash decidiera salir de su escondite a plena vista.
Su mente ya empezaba a divagar; mientras volteaba al techo, no era interesante, pero le daba un lugar al cual ver sin que accidentalmente incomodara a alguien por verlos directamente. También empezaba a notar lo grande que era el espacio y lo bien que se veía; era claro que cuidaban sus instalaciones, antes de poder pensar más.
Una mano se posó en su hombro, lo que tomó por sorpresa a Ash. Cuando volteó, se encontró con un par de ojos de un color miel, perfectamente iluminados por los suaves rayos de sol que se filtraban rebeldemente; era Cleo.
—Ash, ¿cierto? —esa voz… fácilmente comparada con la brisa del verano —¿Quieres hacer equipo conmigo? —preguntó aquel chico de nombre peculiar; su pregunta era firme, pero claramente no buscaba imponer.
—Ah… sí, está bien… —Ash luchó por mantener su voz estable, pero realmente se sentía profundamente confundido. Era una constante para él que no le importaría mucho y daría una respuesta corta, pero algo había cambiado en el segundo en el que esa suave mano tocó su hombro; por un segundo bajó algunas de sus barreras; aparte, su curiosidad había aparecido.
El ambiente parecía estar más tranquilo de lo normal; la presencia de Cleo era diferente, en algún sentido que Ash no comprendía aún; de todos modos, con la presente situación, tenía que pensar en lo siguiente.
—Umm… ¿Quieres buscar a alguien más? O… —No quería sonar distante o que intentaba escapar, pero su plan hasta ahora tenía que adaptarse un poco, significando que tendría que buscar más compañeros, aunque ahora era más difícil, ya que la mayoría ya se había juntado.
—¡Ok! ¿Tienes a alguien en mente? —Ash miró a su alrededor; tenía en mente a quién no, pero fuera de eso, esperaba que Cleo fuera más sociable que él.
—Quizás… ¿Y tú? —Cleo se vio pensativo por un segundo, analizando con el mismo cuidado a los compañeros que sobraban; ahí pareció encontrar interesante a un par de alumnos que platicaban, apuntándolos disimuladamente.
—¿Qué piensas de ellos? —El par en cuestión era un chico de pelo medio largo, alto y de apariencia amigable, acompañado con una chica con lentes y vestido negro, pero Ash reconocía al chico, Jayden; por más que a él no le agradara, Cleo parecía bastante conforme con su elección, así que decidió aceptar, asintiendo la cabeza en aprobación. Ambos se acercaron a preguntar; para suerte de Ash, Cleo fue el que preguntó.
—Oigan, ¿quieren hacer equipo? —La atención de la dupla fue fácilmente captada; compartieron una mirada; Ash evitó el contacto visual, especialmente con Jayden.
—¡Oh! Claro —respondió la chica, la cual, si no mal recordaba, su nombre era Roslin. Ella comenzó una conversación con Cleo y Jayden se unía de vez en cuando; Ash solo escuchó, no tenía nada que aportar, así que solo se quedó cerca, especialmente de Cleo, inconscientemente acercándose un poco. Con eso, ya tenía equipo; solo faltaba saber qué se le ocurriría al profesor ahora.