Ash y Cleo continuaron su plática; pronto ya era hora de volver a clases.—Deberíamos volver temprano al salón —mencionó Cleo al ver la hora en su celular; el periodo libre estaba a punto de terminar. —No sería mala idea —murmuró Ash. «El tiempo sí que vuela en momentos así», pensó mientras seguía a Cleo. Ya ninguno hablaba, pero ambos sabían que no era necesario.
Al llegar al salón, el sol ya no pegaba tan fuerte por las grandes ventanas; el ambiente era más fresco, pero… «Ese maldito sigue aquí… aunque no sé qué esperaba, al final estamos en la misma puta clase», pensó Ash al entrar, los ojos de Jayden encontrándolo de inmediato. —Hasta que vuelves, Ashley —comentó Jayden desde su asiento al frente, justo en el medio. Ash decidió ignorarlo, volviendo a su lugar cerca de la pared, olvidando por un momento que caminaba con Cleo.
«¿A dónde va este loco?», se preguntó Cleo al ver cómo Ash se alejaba, volteando a ver a Jayden, el cual parecía ocultar una risita. Roslin seguía sentada junto a él, pero no se veía muy cómoda, al menos no acostumbrada a su “humor”. Cleo frunció el ceño antes de ir a sentarse frente a Ash. Él, por otro lado, pareció no notarlo. «Maldito…¿¡Por qué no me puede dejar en paz!?», refunfuñó mientras sacaba inconscientemente su libreta de dibujo, la cual era un pequeño cuaderno de pasta dura negra que había visto días mejores; como todo él, era simple.
El mundo pareció guardar silencio para Ash, el cual no volvió a levantar la cabeza de esa libreta mientras la clase transcurría; aparte de evitar a Jayden, también había estado trabajando en un nuevo diseño. Sus prendas tenían un estilo victoriano con colores sutiles, muchos pliegues y detalles pequeños, pero eran suficientemente funcionales para un movimiento amplio; de todas formas, no era un estilo que creyera que él usaría, pero le resultaba agradable y estético.
Para cuando se dio cuenta del tiempo transcurrido, el profesor estaba parado a su lado, esperando a que se diera cuenta. —Joven West… es importante tomar notas; al final esto sigue siendo una escuela, no solo una academia para ser soldados —mencionó el profesor David, ligeramente irritado, pero manteniendo un aire calmado. —Ah… lo lamento, profesor… —murmuró Ash en respuesta mientras cerraba ligeramente su cuaderno, intentando ocultar sus dibujos, lo cual falló, ya que Cleo los notó mientras hablaba con el profesor, el ángulo perfecto para ver sin ser invasivo.
«Esperaba algo elaborado, pero no eso…», pensó Cleo al ver el claro contraste que Ash representaba con alto detalle en papel. Los trazos eran finos, delicados incluso, pero las formas eran rígidas aún; algunas partes fluían, otras se atoraban en líneas demasiado rectas. —Procure prestar atención, joven —continuó el profesor antes de seguir su camino por las filas de asientos mientras hablaba de historia mundial. Ash rodó los ojos y volvió a su dibujo, pero Cleo notó que estaba tenso.