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Después de eso, la clase no tardó en tomar sus cosas y seguir al profesor; el área de vestidores estaba uno o dos pasillos antes del gimnasio. Ash cargaba con su uniforme junto a Cleo, el cual ya estaba divagando sobre el profesor y la energía que emanaba. —¿No crees que daba miedo? —A mí me pareció intimidante —murmuró Cleo con una risita nerviosa. Ash tomó su tiempo para responder—. Solo es grande, no tiene nada interesante —respondió con una voz plana. «¿Y qué si da miedo? No creo que le interese golpear alumnos».
Los alumnos se empezaban a separar al entrar a los vestidores: chicos y chicas, quizá algún curioso que intentaba filtrarse al vestuario de chicas y era echado de inmediato. Este era el primer problema de esta clase. Ash se detuvo antes de acercarse a los vestuarios, silenciosamente separándose de Cleo; él no podía entrar a ninguno de esos vestidores. «Esto es… inconveniente», pensó mientras volvía al baño de profesores que no quedaba muy lejos para cambiarse.
Una vez dentro, se retiró la camisa mientras se veía al espejo; su binder estaba a plena vista, asegurándose de que su pecho siguiera plano. «¿Será muy inconveniente dejármelo?», se preguntó. Era claro que este no lo dejaría respirar al 100%, pero… «Nah, he hecho peores con esto puesto». Con eso se puso el uniforme de deportes y terminó de cambiarse, saliendo apresuradamente para dejar sus cosas en el salón antes de ir al gimnasio.
Por otro lado, Cleo notó que Ash no estaba al entrar a los vestuarios; su mirada escaneó el lugar, pero no logró encontrarlo. Jayden pareció notarlo y se acercó. —¿Qué pasa? ¿Esperabas que Ashley estuviera aquí? Tsk, ni siquiera tiene permiso de entrar —mencionó Jayden al ver la confusión de Cleo.
Cleo no dijo nada más y salió de los vestidores; aunque Jayden había plantado una duda, él no iba a saltar a alguna conclusión aún. De igual manera, al entrar al gimnasio, encontró a Ash estirando un poco, incluso antes de que el profesor diera indicaciones.
—Te perdí, ¿dónde estabas? —preguntó Cleo al acercarse. —Ah… solo olvidé algo en el salón, tuve que regresar —respondió Ash sin darle muchas vueltas. Cleo, por otro lado, intentó poner en orden los datos como un rompecabezas, pero algo no encajaba aún.