La fogata de San Pedro y San Pablo hay un día para cada Santo y un día en especial se lo recuerda a San Pedro y a San Pablo con una tradición una gran fogata .
Durante casi 30 días los vecinos atravesaban el momento de la poda juntando las ramas en un potrero
Era una peregrinación de vecinos cargando las ramas y llevándolas al potrero ahí los jóvenes se encargaban de darle forma apilándola una encima de la otra y así empezaba a tomar una forma cónica .
Un cono de cinco metros de altura compuesto por las ramas apiladas .
Las rabas estaban ya secas con el riesgo de que una chispa se lleve la labor empeñosa y se consuma antes de lo previsto.
Al lado de la fogata estaba EL, temeroso preocupado y en peligro por la proximidad al cono de ramas.
Los jóvenes se dieron cuenta de que el viejo sabio corría riesgos y tomaron recaudos para protegerlo de algo que sería letal para el arborio centenario .
Estuvieron un día trasladando más de 20 metros el cono de ramas una labor extenuante .
El sol ya se había escondido se había perdido en el oeste lejano caída la noche podías percibir en los vecinos una sensación de alivio de tranquilidad porque el viejo sabio ya no corría ningún riesgo .
Las llamas se devoraron en minutos la totalidad del coro de ramas dejando unas brasas incandescentes fue el momento que todos esperaban y que cerraban los festejos el mismo consistía en poner papas entre las brasas.
Esta es una tradición que se pasaba de generación en generación con la salvedad de que año tras año, lustro tras lustro, década tras décadas él
El árbol sabio centenario permanecía como fiel centinela observando que bajo su enorme copa el vecindario lo ponía como escenario destacado y privilegiado.