Cenizas De Seda (İpek KÜlleri)

CAPÍTULO 5: VELO DE SEDA Y SECRETOS DE FAMILIA

Harika se encontraba en la sala de estar de Nilay, su mejor amiga de la infancia. Nilay era todo lo que Harika necesitaba en ese momento: una mujer risueña, de risa fácil y espíritu libre que iluminaba cualquier habitación. Nilay no había podido asistir a la gran inauguración del Özilhan Palace porque estaba en el pueblo cuidando de su madre enferma, pero ahora que estaba de vuelta en Estambul, su prioridad era su amiga.
—Ya estoy aquí, canım (querida) —dijo Nilay, sirviendo un té aromático—. Lista para ayudarte con cada detalle de ese matrimonio. Vestido, flores, invitaciones... ¡vamos a tirar la casa por la ventana!
Harika esbozó una sonrisa suave, pero Nilay, que la conocía mejor que nadie, notó que el brillo en sus ojos azules era diferente. Se sentó a su lado y le tomó las manos con ternura.
—Harika... mírame. ¿Realmente te quieres casar? Yo te apoyo en lo que sea, pero dime la verdad.
Harika apretó las manos de su amiga, sintiendo la calidez de su apoyo.
—Tranquila, Nilay. No es eso... es solo que han surgido eventualidades. —Harika suspiró, omitiendo por un momento el nombre de Ayas—. Pero ahora necesito tu ayuda. Özgür me ha invitado a una cena formal el viernes. Quiere que conozca a sus padres.
Nilay saltó del sofá, emocionada.
—¡Eso es un paso gigante! Tenemos que buscar un sastre, algo con un corte perfecto. Un vestido que diga "soy la reina", pero con la decencia que exigen los suegros.
El ambiente en la familia de Özgür era complicado. Mientras que el padre de Özgür, un viejo amigo del señor Özilhan, adoraba a Harika y admiraba su valentía por "echarle pichón" a la vida sola, la madre de Özgür era una mujer de la vieja escuela. No veía con buenos ojos que su hijo, un soltero de oro sin hijos, se casara con una mujer divorciada y con dos varones.
—¡Deja ya la comedera, Nilay! —bromeó Harika cuando vio a su amiga agarrar un segundo trozo de pan—. Si sigues así, no te va a quedar el traje para el día de la boda.
Ambas estallaron en carcajadas, una risa que a Harika le devolvió la vida por unos instantes. Se montaron en el lujoso coche de Harika y se dirigieron al colegio para recoger a los niños. Al subir, Kaan y Aslan saludaron con entusiasmo a Nilay, a quien veían como a una tía divertida.
—Mamá, esta no es la ruta a casa —observó Kaan, el mayor, siempre atento a cada detalle.
—Vamos a buscar unos trajes —anunció Harika.
—¡Yupi! ¿Hay fiesta? —gritó Aslan desde el asiento trasero.
—Es para una cena con la familia de Özgür —explicó ella, mirando por el retrovisor.
Al oír el nombre de Özgür, el pequeño Aslan se echó hacia atrás, cruzando los brazos con un gesto de molestia. No era odio, era ese miedo infantil de perder el amor exclusivo de su madre.
Nilay se giró desde el asiento del copiloto con una sonrisa cómplice.
—Tranquilo, mi pequeño león Aslan. Solo vas a conocer a tus nuevos abuelos.
—No quiero otro papá —murmuró Aslan con un tono sarcástico pero tierno—. Quiero a mi mamá para mí solo.
Harika soltó una carcajada llena de amor mientras maniobraba por las vibrantes calles de Estambul.
—Siempre seré tu madre, hijo. Nada ni nadie va a cambiar eso.
Llegaron a la exclusiva sastrería en el corazón de la ciudad. Retiraron la ropa: para los niños, trajes pequeños que los hacían ver como caballeros en miniatura; para Harika, un vestido de una elegancia arquitectónica que dejaba claro quién era la mujer que entraba en la familia Koç.
Para cerrar la tarde, decidieron compartir un helado frente al Bósforo, viendo los barcos pasar mientras el sol se ponía. Por un momento, Harika se olvidó de las amenazas de Ayas, de los papeles de propiedad y de la traición de su empleada. Allí, entre las risas de sus hijos y las ocurrencias de Nilay, se sentía protegida.
Sin embargo, al llegar a la mansión de Yeniköy, la realidad la esperaba en la puerta. Su madre, la señora Seher, estaba allí, esperándola con una expresión que decía que las noticias, en Estambul, vuelan más rápido que el viento. La tregua había terminado; la cena del viernes no sería solo una presentación familiar, sino el próximo campo de batalla.



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En el texto hay: traicion, fuego, triunfo

Editado: 10.05.2026

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