Sabía muy bien que este era mi fin, que esta vez Ollie no haría nada por ocultar mi secreto por más amigos que fuéramos, y es que su mirada oscurecida y su cuerpo temblando por la rabia me lo hacía entender perfectamente.
El corazón seguía palpitando como loco por el susto, mis manos comenzaron a temblar y sentía frío en todo mi cuerpo, mi cabeza había dejado de doler, pero seguía inundada de preguntas y eventos próximos que podrían acontecer.
¿Qué le podía decir para tratar de apaciguar? Si Ollie está más cegado que todo el pueblo entero, jamás creería una palabra. Me maldije a mí misma, no entiendo cómo puedo ser tan descuidada y no prestar atención a mi alrededor, cuando claramente yo misma me impuse esa regla cuando tuve la conversación con mi abuela, ella me advirtió que enviarían a Ollie por mí, hoy discutí un poco con mi abuelo y era totalmente de esperarse que lo enviarían a por mí.
Respiré hondo unas cuántas veces e intenté articular alguna palabra, pero no salía ninguna. Di algunos pasos hacia Ollie, pero este se apartó de mí como si yo estuviese contaminada por la normalidad, y eso me estremeció el corazón.
—Ollie, puedo explicarlo... —Extendí mi mano diestra, intentando tocar a mi amigo mientras me acercaba a él, pero él no hacía más que retroceder y observarme enfurecido, decepcionado, traicionado.
Su respiración seguía siendo pesada, sus ojos amarillos ya no eran los mismos ojos iluminados de antes con ese toque melancólico que tanto lo caracteriza por su soledad, solo había enojo reflejado en ellos. Entre cada retroceso que daba sus pasos, su pie de animal cojeaba al sentirse distinto con el otro.
—¿Qué vas a explicar? ¿Que te estás viendo con un monstruo? —Espetó, casi escupiendo las palabras con veneno. Sé que todo este tiempo nos han envenenado la mente respecto a las personas comunes y corrientes, pero sé que si le explico... podría entender.
—¡No es así! Nikolai no es así... —murmuré, intentando nuevamente acercarme a él, pero él seguía retrocediendo sus pasos mientras me asesinaba con la mirada.
—¿Nikolai? —preguntó con asco y sorpresa, mientras levantaba sus cejas—. ¿Ahora le pones nombre a esa cosa?
—Todos tenemos un nombre, ese es el suyo. —Detuve mis pasos, ya no quería seguir avanzando hacia él cuando él ni siquiera quería que lo tocara, solo estaba ajeno a cualquier cosa que estuviese por decir, mientras me escudriñaba con la mirada.
Definitivamente no iba a importar cualquier excusa que le diera, sé que nada le iba a hacer cambiar de parecer.
Arrugó la cara en un gesto de asco, es como si le pareciera repulsiva la sola idea de que mencionara su nombre y todo lo que tuviera que ver con Nikolai.
—Ya entiendo por qué has estado tan distraída, te has escabullido y llegas tarde. Nunca fue por tus padres, nunca fue a recoger cosas, siempre fue para verte con ese engendro —Bramó con rabia, las venas en su cuello se podían notar, sé que no le debo exactamente ninguna explicación porque solo es mi amigo y no un pariente, pero también sé lo traicionado que se siente, incluso utilizado ya que muchas de esas veces que me escapé, él me estuvo cubriendo.
Y es así como le he pagado, mintiéndole, ocultándole la verdad una y otra vez, sin confiar en él a pesar de todo lo que ha hecho por mí.
Podía verlo en su mirada, podía notarlo.
—No todo el tiempo fue así, apenas y lo conozco desde poco más de una semana —admití, apretando con fuerzas mis manos al frente de mí, esperando que creyera mis palabras, esta vez no había filtro.
Pero solo hundió el ceño, arrugando su frente y señalando a la nada, mejor dicho, exactamente hacia donde se fue Nikolai.
—¡Sabes lo que nos han advertido todo este tiempo! ¡Que no podemos estar cerca de esas criaturas! —Exclamó con molestia, como si estuviese harto de escuchar esas palabras, pero con un toque de incomodidad al saber que esas personas existían y estaban aquí en el bosque, cerca de nosotros—. Lo peor es que ni siquiera luce como lo imaginaba, parece una cosa más fea que todos nosotros.
Intentó tomar aire, pero solo se vio entrecortado realizando la acción, le costaba pensar y respirar con normalidad, estaba realmente agitado y yo a punto de enloquecer.
—Es un traje que lo protege de la radiación, Ollie —Me acerqué de nuevo a él con pasos cautelosos, esta vez él no intentó irse, solo se quedó parado en su lugar mientras me veía avanzar hacia él, con el ceño aún hundido y con su respiración pesada que no hacía más que inflar y desinflar su pecho con violencia.
El ambiente claramente era tenso y yo no paraba de mirar detrás de Ollie, esperando que nadie más estuviera con él o peor aún, que a Nikolai no se le ocurriera volver.
—Sé que crees que es una persona mala por todo lo que nos han dicho, pero por favor, créeme. Si él fuera un peligro, te aseguro que desde la noche que nos encontramos yo no hubiese vuelto a casa —Comenté con suavidad, intentando tranquilizar a Ollie con el tono de voz, pero en el fondo sabía que no lo estaba logrando ni lo lograría, él cree que solo existe para ser mi amigo y defenderme de cualquier peligro, por eso mi abuelo siempre lo elige para encontrarme, además de su especialidad para hacerlo sin problema.
Temí cuando vi un destello de ira en su mirada, supe de inmediato que no hice más que arruinar el intento de apaciguar las cosas.
—Claro, el día que volviste por la madrugada, ¡el día que le dije a tu abuelo que solo nos estabas ayudando! —Su grito fue molesto y herido, sentí el nudo formarse en mi garganta y mi pecho oprimirse con fuerza al saber que estaba lastimando a mi amigo, quizás sintiéndose utilizado por mí, y en ningún momento quería usarlo de esa manera, no quería que pensara eso de mí.
Se alejó de mí a grandes zancadas y yo corrí tras él, solo caminaba con enojo y yo aún así no podía alcanzar su paso. Se detuvo en un árbol y clavó sus garras con firmeza en él, dejando la marca en el proceso.