Anteriormente he sentido mi corazón latir con desesperación, pero nunca era por un susto mayor, nunca había tenido que huir literalmente por mi vida, como lo estaba haciendo justo ahora.
Sentía que el corazón iba a abrir mi pecho y saldría corriendo también, huyendo de este cuerpo que no hacía más que desesperarlo una y otra vez, y cada sentimiento era peor que el anterior.
Los árboles pasaban a mi alrededor con velocidad debido a mi movimiento, el viento que antes sentí detenerse ahora no paraba de golpear mi rostro con brusquedad, el frío en mi cuerpo amenazaba con paralizar mis piernas, pero mi instinto de supervivencia no me permitía obedecer a ese frío.
Ahora el dolor de cabeza era peor que antes, y de vez en cuando no paraba de mirar hacia atrás esperando perder a ese hombre de vista, pero la desesperación aumentaba en cuanto veía que ni siquiera estaba lejos o perdido, estaba incluso más cerca cada vez.
—¡Nikolai! —Casi desgarré mis cuerdas vocales esperando ser escuchada por Nikolai, pero era imposible y más a esta profundidad del bosque, pero de igual forma no me di por vencida, esperaba que por casualidad él estuviese por aquí por alguna razón del destino—. ¡Nikolai!
—¡No va a oírte, espectro! —Exclamó con furia el desconocido, mientras que yo intentaba correr más rápido, pero me era imposible.
Hacía todo lo que podía por evadir la aldea y no arrastrar a todos los lugareños a este problema que tenía, aunque mi garganta ardía, reprochándome el haber sido rebelde y no haber obedecido a mi abuelo, me reprochaba no haberme quedado y así estar sana y salva, no estaría en esta situación.
De pronto la vista se me nublaba por las lágrimas que amenazaban en caer, y eso fue suficiente para haber tropezado con una maldita raíz que sobresalía de la tierra y caer de golpe al suelo, dando unas cuántas vueltas y raspándome en el proceso.
Entré en total desesperación mientras mi cuerpo sin obedecerme seguía rodando hasta golpear contra un árbol, intenté levantarme inmediatamente pero el terror se apoderó de mí en cuanto aquél sujeto posó todo su peso sobre el mío, sentándose sobre mis caderas.
Su pecho se inflaba y desinflaba con violencia, su uniforme blanco a diferencia de Nikolai se veía bastante sucio y descuidado, ni siquiera sé por qué demonios no pude notar eso antes. Su máscara era la misma, pero incluso su mirada se sentía distinta, todo en él gritaba peligro.
Golpeé con fuerzas su pecho con ambas manos, intentando apartar al sujeto pero era totalmente inútil, intentó atrapar mis manos pero no lo permitía, me sacudía con violencia debajo de él.
—¡Suéltame! —bramé, lanzando aún manotazos y puños a su cuerpo.
Sentí una fuerte bofetada en la mejilla izquierda que de inmediato me volteó la cara y sentí el sabor metálico en mi boca.
—¿Qué eres, eh? —Solamente escucharlo me daba asco, volteé a verlo con odio puro en mi ser mientras sentía mi mejilla arder y picar—. ¿Eres el juguete de Nikolai? Él aquí no va a escucharte, no va a encontrarte, no hará nada por ti.
Seguíamos forcejeando en el suelo, pero mis muñecas finalmente fueron atrapadas y clavadas en el suelo por sus manos, sujetándome con firmeza mientras movía con violencia mi cuerpo debajo del suyo.
—¡Quedamos de vernos! ¿Crees que no notará que no estoy? —Escupí con rabia, intentando que con eso me soltara, pero no lo hacía y no lo haría.
Inevitablemente una lágrima rodó por mi mejilla ardiente, su sensación fue un poco refrescante para el golpe, pero en definitiva no quería demostrarle debilidad a este idiota que sabrá Dios qué intentaría hacer.
Su respiración pesada sonaba con violencia e interferencia mediante su máscara, solo ese sonido me aturdía y hacía que siguiera sacudiéndome como un gusano debajo suyo, intentando de alguna forma quitármelo de encima.
Incluso el olor que desprendía su máscara era metálica y repulsiva, se sentía la diferencia con el olor varonil que desprendía Nikolai, y también el olor a medicina.
—Sí, bueno... no sabrá nunca lo que sucedió contigo, y eso es lo importante ahora —Su voz sonó incluso divertida, y eso me molestó más.
Quizás era a esto a lo que se refería mi abuelo en que estas personas son crueles, pero lo que más recuerdo es que decía que se asustarían y nos verían como monstruos, y si es así, ¿por qué este hombre corrió detrás de mí dispuesto a capturarme y no huyó? ¿Por qué Nikolai sintió curiosidad en conocerme? O es que como en todas partes, cada uno es distinto a su manera, cada uno tiene un nivel más o menos de maldad en su corazón, y si al inicio me topé con uno que no guardaba odio, era de esperarse que en cualquier momento apareciera otro dispuesto a destruirme.
Soy una ingenua total en creer que ellos no eran malos o por lo menos no todos, sé que no todos tienen las mismas intenciones, pero debí suponer que los compañeros de Nikolai usarían el mismo uniforme para explorar Pripyat, pero simplemente me quedé sola e indefensa, a la espera de un hombre que me había robado mis sueños y pensamientos.
Pero en ese entonces yo también desconfiaba de ese hombre y recuerdo también haber dejado el cuchillo en la mochila en cuanto lo tuve en frente, así que en caso de un peligro real como este pensé en usar...
—Claro que lo sabrá, porque deberás explicar cómo te hiciste esto —Recordando que mi fuerza era incluso mucho mayor que la de ellos, logré zafar mi mano izquierda de su apretado agarre y sin dudarlo dos veces clavé con fuerzas las garras en su hombro, deslizando con total fuerza haciendo parecer que un oso enorme casi le había roto el brazo.
La sangre brotó a borbotones, y su grito de dolor fue incluso ahogado por la interferencia de su máscara, soltando inmediatamente mi otra mano para parar el sangrado que comenzaba a formarse en su brazo derecho, incluso algunas grandes gotas de sangre habían caído sobre mi pecho y no tardé en deslizarme debajo hasta salir de su total agarre.