Cenizas y redención

Esperanza llega al mundo

Con los años, la ciudad comenzó a mostrar signos de recuperación.
Grupos de supervivientes se organizaron, se establecieron reglas
básicas y la violencia descontrolada disminuyó. Zach usó su
conocimiento de la calle y su fuerza para fundar una pequeña agencia
de seguridad, protegiendo a los comerciantes y los hogares a cambio de
un sustento honesto.
Y fue en ese tiempo de estabilidad relativa cuando llegó Esperanza.
Su nacimiento fue un momento de pura magia y miedo al mismo tiempo.
Zach, que nunca creyó que podría formar una familia, se quedó
paralizado al sostener por primera vez aquella pequeña y frágil criatura
envuelta en telas limpias.
—Es tan pequeña —susurró, con miedo de romperla con sus manos grandes y llenas de cicatrices. Lía sonrió, cansada pero radiante.
—Es fuerte, igual que nosotros.
Desde ese instante, Zach cambió para siempre. La ferocidad que antes
usaba para atacar se transformó en una protección absoluta. No
permitía que nadie se acercara demasiado sin su permiso, revisaba el
refugio mil veces al día y se desvelaba cada noche para vigilar que nada
les pasara.




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