Ceo busca esposa por app. Hizo macht con su becaria: yo

Capítulo 1: Un match inesperado

El despertador sonó a las seis de la mañana.

Valeria Cruz abrió los ojos de golpe y miró la hora en su teléfono.

—¡Voy tarde!

En menos de veinte minutos ya estaba lista. Tomó una taza de café, guardó su computadora portátil en la mochila y salió corriendo rumbo a Grupo Velasco, una de las empresas más prestigiosas de la ciudad.

Aquel no era un día cualquiera.

Era el primer día de la última etapa de su beca y sabía que cualquier error podía costarle la oportunidad de conseguir un puesto fijo.

Al llegar al edificio respiró profundamente.

—Hoy todo saldrá bien —se dijo con una sonrisa.

Entró al enorme vestíbulo, saludó a los guardias y subió al piso de marketing.

—¡Valeria! —exclamó Sofía Herrera mientras corría hacia ella—. Pensé que no llegarías.

—Casi no llego.

Las dos rieron.

—Dicen que hoy regresará el CEO de su viaje de negocios.

Valeria hizo una mueca.

—Mientras no tenga que hablar con él, todo estará perfecto.

Sofía soltó una carcajada.

—¿No te da curiosidad conocerlo?

—Solo sé que todos le tienen miedo.

En ese instante, las puertas del elevador se abrieron.

Un hombre alto, de traje negro impecable y mirada seria caminó por el pasillo.

Todos los empleados se pusieron de pie.

—Buenos días, señor Velasco.

Adrián Velasco respondió únicamente con un leve movimiento de cabeza antes de continuar su camino.

Valeria apenas alcanzó a verlo unos segundos.

—Vaya… sí que impone respeto.

Mientras tanto, Adrián entró a su oficina.

Mateo Ríos ya lo esperaba.

—¿Cómo estuvo el viaje?

—Largo.

—¿Y tu madre?

Adrián suspiró.

—Insiste en que debo casarme antes de cumplir treinta.

Mateo soltó una risa.

—¿Y qué harás?

—Ignorarla.

—Eso dijiste el año pasado.

Adrián dejó unos documentos sobre el escritorio.

—No necesito una esposa.

Mateo sonrió con picardía.

—Eso dices ahora.

La jornada terminó más tarde de lo esperado.

Valeria llegó a su departamento completamente agotada.

Sofía apareció con dos cajas de pizza.

—Esta noche no se trabaja.

—¿Entonces?

—Vamos a divertirnos.

Sacó su celular y mostró una aplicación de citas.

—No.

—Sí.

—No.

—Solo crea un perfil. Si no te gusta, la borras.

Después de varios minutos de insistencia, Valeria aceptó.

Eligió una fotografía sencilla, escribió una pequeña descripción y presionó el botón de confirmar.

Al mismo tiempo...

En un elegante penthouse, Adrián observaba su teléfono.

Después de otra llamada de su madre hablando sobre matrimonios arreglados, decidió descargar la misma aplicación.

—Solo demostraré que esto no funciona.

Creó un perfil usando únicamente sus iniciales: A. V.

No puso su profesión ni fotografías donde pudiera reconocerse.

Cinco minutos después...

¡Nuevo match!

Valeria miró sorprendida la pantalla.

—¿Tan rápido?

Del otro lado de la ciudad, Adrián arqueó una ceja.

—Interesante...

Ninguno de los dos imaginaba que, al día siguiente, volverían a verse en la oficina... sin saber que acababan de convertirse en el primer match del otro.




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