Ceo busca esposa por app. Hizo macht con su becaria: yo

Capítulo 4: Una cena... por accidente

Habían pasado varios días desde aquel primer match.

Sin darse cuenta, Valeria y Adrián ya tenían una rutina. Durante el día apenas intercambiaban unas cuantas palabras en la empresa. Por la noche, podían pasar horas conversando por la aplicación.

Aquella mañana, la gerente de marketing reunió a todo el equipo.

—Esta tarde recibiremos a un cliente muy importante. El señor Velasco quiere que algunos miembros del departamento asistan a la cena de negocios.

Los empleados comenzaron a murmurar.

—Necesito que venga Valeria Cruz.

Valeria levantó la vista, sorprendida.

—¿Yo?

—Sí. Tú preparaste la presentación principal.

Valeria respiró hondo.

—Entendido.

Al caer la noche, el salón privado del restaurante ya estaba listo para recibir a los invitados.

Valeria llevaba un elegante vestido azul marino y un saco blanco. Era la primera vez que asistía a un evento de ese nivel.

Cuando llegó, Adrián ya estaba conversando con los clientes.

Al verla entrar, por un instante dejó de hablar.

—Buenas noches, señor Velasco.

—Buenas noches, señorita Cruz.

La reunión comenzó.

Valeria explicó con seguridad cada detalle del proyecto. Los clientes hicieron varias preguntas y ella respondió con calma.

Al finalizar la presentación, uno de ellos sonrió.

—Debo felicitarla. Ha hecho un excelente trabajo.

—Muchas gracias.

Adrián la observó con discreción.

No era solo una buena becaria. También transmitía confianza y seguridad.

Cuando la cena terminó, los clientes se despidieron satisfechos.

Ya solo quedaban algunos empleados recogiendo sus cosas.

Valeria salió del restaurante y buscó un taxi desde su teléfono.

Después de varios minutos, no encontró ninguno disponible.

—¿Aún sigue aquí? —preguntó una voz conocida.

Era Adrián.

—Sí, señor. Parece que hoy será difícil conseguir transporte.

Adrián miró la avenida casi vacía.

—Es tarde. Si no le incomoda, puedo llevarla.

Valeria dudó unos segundos.

—No quiero causarle molestias.

—No es ninguna molestia.

Finalmente aceptó.

Durante el trayecto, el silencio reinó por unos minutos.

—Hizo un buen trabajo esta noche —dijo Adrián sin apartar la vista del camino.

—Gracias. Estaba muy nerviosa.

—No lo pareció.

Valeria sonrió.

—Supongo que tuve suerte.

—No fue suerte. Fue preparación.

Aquellas palabras la sorprendieron.

Nunca imaginó recibir un elogio tan sincero del CEO.

Pocos minutos después, el automóvil se detuvo frente al edificio donde vivía.

—Gracias por traerme.

—Descanse, señorita Cruz.

—Buenas noches, señor Velasco.

Valeria bajó del automóvil con una sonrisa.

Desde el volante, Adrián esperó a verla entrar al edificio antes de marcharse.

Esa misma noche, ambos abrieron la aplicación casi al mismo tiempo.

A. V.: Hoy tuve una cena de trabajo. Fue más agradable de lo que esperaba.

Valeria sonrió al leer el mensaje.

Valeria: Yo también tuve una. Mi jefe incluso me dio un aventón a casa.

Adrián arqueó una ceja y sonrió para sí.

A. V.: Entonces parece que tu jefe no es tan serio como dices.

Valeria: Tal vez solo lo juzgué demasiado rápido.

Adrián dejó el teléfono sobre la mesa con una sonrisa que hacía mucho tiempo no mostraba.

Sin saberlo, ambos acababan de hablar de la misma noche... desde dos perspectivas completamente distintas.




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