Ceo busca esposa por app. Hizo macht con su becaria: yo

Capítulo 9: La verdad entre los dos

Valeria permaneció varios minutos mirando la pantalla de su teléfono.

No podía creer lo que acababa de descubrir.

El hombre con el que había compartido risas, sueños y largas conversaciones era Adrián Velasco, el CEO de Grupo Velasco... y su jefe.

Al mismo tiempo, Adrián seguía sentado en el sofá de su departamento con el teléfono entre las manos.

Nunca imaginó que la mujer que había logrado hacerlo sonreír de nuevo fuera Valeria Cruz, la becaria que destacaba por su talento y dedicación.

Ninguno de los dos sabía qué decir.

Pasaron casi diez minutos en completo silencio.

Finalmente, apareció un mensaje.

Adrián: ¿Sigues ahí?

Valeria respiró hondo antes de responder.

Valeria: Sí.

Otra pausa.

Adrián: Supongo que ninguno esperaba esto.

Valeria: Definitivamente no.

Los dos soltaron una pequeña risa al mismo tiempo.

El ambiente comenzó a sentirse menos tenso.

Adrián: Si esto te incomoda, lo entenderé. No quiero causarte problemas en la empresa.

Valeria leyó el mensaje varias veces.

Sabía que la situación era complicada.

Pero también sabía que las conversaciones con Adrián se habían convertido en la parte favorita de sus días.

Valeria: La verdad... sí estoy sorprendida.

Pero eso no cambia las conversaciones que tuvimos. Sigues siendo la misma persona con la que me gusta hablar.

Adrián sonrió.

Era exactamente la respuesta que esperaba.

Adrián: Pienso lo mismo.

Después de unos segundos, escribió otro mensaje.

Adrián: ¿Qué te parece si seguimos haciendo las cosas con calma? En la empresa seremos jefe y becaria.

Fuera de ella, dos personas que quieren conocerse mejor.

Valeria sonrió.

Valeria: Me parece justo.

Al día siguiente, ambos llegaron a la empresa intentando actuar con total normalidad.

Sin embargo, cada vez que sus miradas se cruzaban, recordaban las conversaciones que habían tenido durante semanas.

Durante una reunión, Adrián explicó los nuevos objetivos del departamento.

Valeria tomó apuntes con atención.

Cuando la reunión terminó, todos comenzaron a salir de la sala.

—Señorita Cruz —dijo Adrián.

Ella se volvió.

—¿Sí, señor?

—¿Podría quedarse un momento?

Los demás empleados intercambiaron miradas curiosas antes de abandonar la sala.

Cuando estuvieron solos, Adrián habló con tranquilidad.

—Quería agradecerle por confiar en mí después de lo que descubrimos.

Valeria sonrió con timidez.

—Yo también quería darle las gracias.

—¿Por qué?

—Porque en ningún momento dejó de tratarme con respeto.

Adrián asintió.

—Eso no va a cambiar.

Los dos se quedaron en silencio unos segundos.

Entonces, Adrián extendió la mano.

—¿Empezamos de nuevo? Esta vez, sin secretos.

Valeria sonrió y estrechó su mano.

—Mucho gusto... Adrián.

Él sonrió.

—Mucho gusto, Valeria.

En ese instante, la puerta de la sala se abrió de repente.

Camila apareció con una carpeta en la mano.

Al ver a Adrián y Valeria dándose la mano, frunció el ceño.

—Perdón... no sabía que estaban ocupados.

Aunque salió de inmediato, la imagen quedó grabada en su mente.

Por primera vez, estaba completamente segura de que entre el CEO y la becaria ocurría algo más que una simple relación laboral.

Y estaba decidida a averiguar toda la verdad.




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