Ceo busca esposa por app. Hizo macht con su becaria: yo

Capítulo 10: La primera cita oficial

Al terminar la jornada laboral, Valeria guardó sus cosas en silencio.

Desde la conversación de la noche anterior, todo parecía diferente. Ya no hablaba con un desconocido, sino con Adrián Velasco, el hombre que veía todos los días en la empresa.

Su teléfono vibró.

Adrián: ¿Ya saliste de la oficina?

Valeria: Estoy por hacerlo.

Adrián: ¿Te gustaría cenar conmigo? Esta vez sin perfiles, sin nombres falsos y sin malentendidos.

Valeria sonrió sin poder evitarlo.

Valeria: Me encantaría.

Adrián: Perfecto. Te espero en media hora frente al edificio.

Mientras tanto, Camila observaba discretamente desde su oficina.

Vio a Valeria salir con una sonrisa y, pocos minutos después, a Adrián abandonar el edificio por una puerta diferente.

—Qué extraño... —murmuró.

La curiosidad pudo más que ella.

Tomó su bolso y salió también.

Treinta minutos después, Valeria llegó al lugar acordado.

Adrián ya la esperaba junto a su automóvil.

Al verla acercarse, sonrió con naturalidad.

—Hola, Valeria.

Ella respondió con otra sonrisa.

—Hola... Adrián.

Era la primera vez que pronunciaban sus nombres en persona.

Por un instante, ambos se quedaron en silencio, hasta que los dos comenzaron a reír.

—Esto es menos incómodo de lo que imaginaba —comentó Valeria.

—Yo pensaba exactamente lo mismo.

Adrián abrió la puerta del automóvil para ella.

—¿Lista?

—Lista.

El restaurante que eligió era pequeño, elegante y tranquilo, lejos de los lugares frecuentados por empresarios y empleados de la compañía.

Durante la cena hablaron de todo, excepto del trabajo.

Valeria contó algunas anécdotas de la universidad y de cómo consiguió su beca.

Adrián habló de su infancia, de cómo heredó la empresa y de la presión que sentía por cumplir siempre con las expectativas de todos.

—Con razón buscabas hablar con alguien que no supiera quién eras —dijo Valeria.

—Exactamente. Contigo pude ser simplemente Adrián.

Valeria bajó la mirada, un poco sonrojada.

—Y yo pude ser simplemente Valeria.

Cuando terminaron de cenar, decidieron caminar por un parque cercano.

La noche era tranquila y una ligera brisa movía las hojas de los árboles.

—¿Te arrepientes de haber hecho match conmigo? —preguntó Adrián.

Valeria sonrió.

—Ni un segundo.

Adrián respiró aliviado.

—Yo tampoco.

Los dos continuaron caminando uno al lado del otro, disfrutando del silencio.

No hacía falta decir nada más.

Sin embargo, a unos metros de distancia, un automóvil permanecía estacionado.

Desde el interior, Camila observaba la escena con incredulidad.

No podía creer lo que veía.

Sacó su teléfono y tomó varias fotografías de Adrián y Valeria caminando juntos.

—Así que mis sospechas eran ciertas... —susurró.

Guardó el teléfono con una sonrisa de satisfacción.

Ahora tenía pruebas.

Y estaba decidida a descubrir hasta dónde llegaba aquella relación.

Mientras tanto, Adrián y Valeria seguían caminando sin imaginar que alguien acababa de convertir su primera cita en un secreto muy difícil de esconder.




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