El lunes por la mañana, Valeria llegó a Grupo Velasco con una sonrisa que intentó ocultar.
Había sido una cita perfecta.
No hubo lujos exagerados ni conversaciones incómodas. Solo dos personas conociéndose de verdad.
Al entrar al área de marketing, Sofía la observó con una sonrisa traviesa.
—Cuéntamelo todo.
Valeria dejó su bolso sobre el escritorio.
—¿Todo?
—¡Todo!
Las dos fueron a la cafetería de la empresa antes de comenzar a trabajar.
—Fue maravilloso —confesó Valeria—. Es incluso mejor en persona.
—Eso es imposible. Ya hablaban durante horas.
—Pues sí lo es.
Sofía sonrió emocionada.
—Me alegra verte tan feliz.
—Pero debemos mantenerlo en secreto.
—Lo sé. En la empresa nadie puede enterarse.
Las dos estuvieron de acuerdo en ser muy cuidadosas.
En el último piso, Mateo entró a la oficina de Adrián.
—Así que... ¿cómo salió la cita?
Adrián levantó la vista de unos documentos.
—Muy bien.
—Eso significa que ya no eres el CEO serio de siempre.
—Nunca fui tan serio.
Mateo soltó una carcajada.
—Claro que sí.
Adrián sonrió.
—Valeria me hace sentir tranquilo. Con ella no necesito fingir nada.
Mateo asintió.
—Entonces vale la pena luchar por esa relación.
A media mañana, Adrián convocó una reunión con varios departamentos.
Valeria entró junto con el resto del equipo.
Durante toda la presentación, ambos actuaron con absoluta profesionalidad.
No intercambiaron sonrisas ni gestos especiales.
Para cualquiera que los observara, eran simplemente el CEO y una becaria más.
Sin embargo, Camila no dejaba de vigilarlos.
Sabía que eran muy discretos.
Y eso solo aumentaba sus sospechas.
Al terminar la reunión, Camila se acercó a Valeria.
—¿Podemos hablar un momento?
Valeria asintió.
—Claro.
Caminaron hasta un pasillo poco concurrido.
Camila cruzó los brazos.
—He notado que el señor Velasco confía mucho en ti.
—Solo hago mi trabajo.
—¿Estás segura de que es solo eso?
Valeria mantuvo la calma.
—No entiendo a qué te refieres.
Camila sonrió ligeramente.
—Espero que sea verdad.
Sin decir nada más, se marchó.
Valeria permaneció inmóvil durante unos segundos.
Aquella conversación la había dejado inquieta.
Esa noche, Valeria le contó a Adrián lo sucedido.
Valeria: Creo que Camila sospecha de nosotros.
Adrián leyó el mensaje con atención.
Adrián: Lo imaginaba. Debemos ser todavía más cuidadosos.
Valeria: No quiero que tengas problemas por mi culpa.
La respuesta llegó casi de inmediato.
Adrián: No digas eso. Esto es responsabilidad de los dos.
Valeria sonrió.
Valeria: Gracias.
Adrián: Y pase lo que pase, no voy a arrepentirme de haberte conocido.
Valeria apoyó el teléfono sobre su pecho y cerró los ojos por un momento.
Sabía que el camino no sería fácil.
Pero también estaba segura de que no quería renunciar a lo que estaban construyendo juntos.
Sin embargo, al otro lado de la ciudad, Camila abrió la galería de su teléfono.
Observó las fotografías que había tomado durante la cita.
Después, sonrió con determinación.
—Ha llegado el momento de descubrir toda la verdad.
Editado: 24.07.2026