Ceo busca esposa por app. Hizo macht con su becaria: yo

Capítulo 19: El beso que tanto esperaban

La semana pasó con rapidez.

Entre reuniones, presentaciones y nuevos proyectos, Adrián y Valeria apenas podían intercambiar unas cuantas palabras en la oficina.

Sin embargo, cada noche hablaban por videollamada antes de dormir.

Aquellos momentos se habían convertido en su parte favorita del día.

El viernes por la tarde, Adrián le envió un mensaje.

Adrián: ¿Tienes planes esta noche?

Valeria sonrió al leerlo.

Valeria: Ninguno.

Adrián: Entonces quiero invitarte a cenar. Prometo que esta vez apagaré mi teléfono.

Ella soltó una pequeña risa.

Valeria: Acepto.

Horas después, se encontraron en un pequeño restaurante junto a un lago.

El ambiente era tranquilo y las luces reflejadas en el agua hacían que el lugar pareciera sacado de una postal.

Durante la cena hablaron de todo un poco.

Recordaron el día en que hicieron match, las largas conversaciones sin saber quién era el otro y lo mucho que habían cambiado sus vidas desde entonces.

—¿Sabes qué es lo más curioso? —preguntó Valeria.

—¿Qué cosa?

—Si hubiera sabido desde el principio que eras mi jefe... jamás te habría respondido el primer mensaje.

Adrián sonrió.

—Y yo nunca habría imaginado que mi mejor decisión sería descargar aquella aplicación.

Valeria bajó la mirada con una sonrisa tímida.

Después de cenar, caminaron por el malecón del lago.

La noche era fresca y apenas había gente.

Adrián se detuvo frente al agua.

Sacó su teléfono del bolsillo.

Lo apagó por completo.

—Ahora sí.

Valeria lo miró divertida.

—¿Ahora sí qué?

—Nadie va a interrumpirnos.

Ella comenzó a reír.

—Tomaste muy en serio tu promesa.

—Por supuesto.

Los dos quedaron frente a frente.

Adrián tomó con delicadeza la mano de Valeria.

—Gracias por confiar en mí desde el primer día.

—Gracias por demostrarme que detrás del CEO había una persona maravillosa.

Se miraron durante unos segundos.

Esta vez no hubo llamadas.

No hubo interrupciones.

No hubo malentendidos.

Adrián se acercó lentamente.

Valeria hizo lo mismo.

Y finalmente, compartieron su primer beso.

Fue breve, dulce y lleno de nervios, pero también de ilusión.

Cuando se separaron, ambos sonrieron.

—Creo que valió la pena esperar —dijo Valeria.

—Muchísimo.

Mientras regresaban al automóvil, ninguno notó que un fotógrafo que trabajaba para una revista de negocios tomaba imágenes del paisaje.

Por casualidad, una de sus fotografías captó a una pareja caminando de la mano junto al lago.

Sus rostros apenas eran visibles por la distancia.

El fotógrafo no les dio importancia y continuó trabajando.

Sin embargo, esa fotografía terminaría publicada días después... y alguien en la empresa reconocería el lugar y comenzaría a hacer preguntas.

Sin saberlo, Adrián y Valeria acababan de dar un paso importante en su relación.

Y también estaban cada vez más cerca de que su secreto saliera a la luz.




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