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Capítulo 22: Una nueva oportunidad

Después de la conversación con Camila, Adrián decidió que lo mejor era mantener la misma actitud de siempre dentro de la empresa.

No quería que nadie pensara que Valeria recibía un trato especial.

Por eso, esa mañana convocó una reunión con el departamento de marketing.

Todos los empleados tomaron asiento mientras Adrián explicaba el nuevo proyecto.

—La empresa comenzará una campaña para uno de nuestros clientes más importantes. Necesitamos una propuesta diferente y creativa.

La gerente de marketing mostró varios documentos.

—Ya tenemos algunos equipos preparados.

Adrián revisó la lista y habló con tranquilidad.

—Quiero que Valeria Cruz forme parte del proyecto principal.

Algunos empleados se sorprendieron.

Valeria también.

—¿Yo, señor?

—Sí. Su propuesta anterior demostró que tiene buenas ideas y capacidad para liderar esta parte de la campaña.

Valeria asintió con seguridad.

—No lo decepcionaré.

—Eso espero.

Después de la reunión, Sofía se acercó emocionada.

—¡Esto es enorme!

—Estoy nerviosa.

—Es normal, pero tú puedes hacerlo.

Valeria sonrió.

Por primera vez, sentía que estaba avanzando por sus propios méritos.

Durante las siguientes semanas, Valeria trabajó junto a un equipo de diseñadores, escritores y especialistas en publicidad.

El proyecto era complicado, pero ella escuchaba las opiniones de todos y buscaba las mejores soluciones.

Incluso algunos compañeros que antes no la conocían comenzaron a reconocer su esfuerzo.

—La idea de Valeria puede funcionar —comentó uno de los diseñadores.

—Estoy de acuerdo. Tiene una visión diferente.

Mientras tanto, Adrián observaba el desarrollo del proyecto desde lejos.

No intervenía más de lo necesario.

Sabía que Valeria necesitaba demostrar su talento sin que nadie pensara que él estaba influyendo.

Mateo entró a su oficina.

—Estás orgulloso.

Adrián sonrió.

—Mucho.

—Y no solo porque es importante para ti.

—No. Porque realmente es buena.

Mateo asintió.

—Eso es lo que todos terminarán viendo.

El día de la presentación final llegó.

Valeria se colocó frente a los directivos con algunos nervios, pero comenzó a explicar la campaña.

Poco a poco, su seguridad aumentó.

Explicó cada detalle, respondió preguntas y defendió sus ideas.

Cuando terminó, la sala quedó en silencio durante unos segundos.

Después, comenzaron los aplausos.

—Excelente trabajo —dijo uno de los directivos.

—La propuesta tiene mucho potencial.

Valeria sonrió aliviada.

Desde su lugar, Adrián la observó con orgullo.

Al salir de la reunión, Camila se acercó a ella.

Valeria se preparó para otra conversación incómoda.

Pero Camila tenía una expresión diferente.

—Quería felicitarte.

Valeria se sorprendió.

—Gracias.

—La campaña fue tu trabajo. Y eso se nota.

Por primera vez, no había sospecha en sus palabras.

Solo reconocimiento.

—Aprecio que me lo digas.

Camila asintió y se marchó.

Esa noche, Adrián y Valeria celebraron el éxito con una cena sencilla.

—Hoy todos vieron lo que yo vi desde el principio —dijo Adrián.

—¿Qué cosa?

—Que eres capaz de lograr todo lo que te propongas.

Valeria sonrió.

—Gracias por creer en mí.

Adrián tomó su mano.

—Siempre.

Sin embargo, mientras ellos disfrutaban de aquel momento, una nueva noticia llegó a la empresa.

Un importante inversionista extranjero quería reunirse con Grupo Velasco.

Y su llegada traería un desafío que ninguno esperaba.




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