Una semana después del éxito de la campaña, Grupo Velasco recibió una noticia importante.
Un inversionista internacional estaba interesado en financiar la expansión de la empresa hacia nuevos mercados.
La reunión fue convocada para el lunes por la mañana.
Todos los directivos ocuparon sus lugares en la sala principal.
Adrián tomó la palabra.
—Este proyecto puede marcar un antes y un después para la empresa. Quiero que todo salga perfectamente.
Los presentes asintieron.
Minutos después, las puertas de la sala se abrieron.
Entró un hombre de aproximadamente treinta y cinco años, vestido con un elegante traje gris.
—Buenos días. Soy Nicolás Ferrer, director del Grupo Ferrer Capital. Es un gusto conocerlos.
Adrián estrechó su mano.
—Bienvenido a Grupo Velasco.
La reunión comenzó de inmediato.
Mientras tanto, en el departamento de marketing, Valeria y su equipo preparaban el material que presentarían a los inversionistas.
La gerente se acercó a ella.
—Valeria, el señor Velasco quiere que seas quien exponga la estrategia de comunicación.
—¿Yo?
—Sí. Conoces el proyecto mejor que nadie.
Valeria respiró profundamente.
—Lo haré lo mejor posible.
Horas más tarde, comenzó la presentación.
Valeria explicó cada etapa del plan con seguridad y claridad.
Nicolás escuchó con mucha atención.
Al terminar, sonrió.
—Debo felicitarla, señorita Cruz. Su propuesta es muy completa y demuestra una gran visión.
—Muchas gracias.
Adrián no ocultó una ligera sonrisa.
Aquellas palabras confirmaban, una vez más, el talento de Valeria.
Al finalizar la reunión, Nicolás pidió hablar unos minutos con Adrián.
—Su equipo es excelente.
—Me alegra que lo piense.
—Especialmente la señorita Cruz. Tiene mucho futuro.
—Es una colaboradora muy dedicada.
Nicolás asintió.
—Me gustaría trabajar directamente con ella durante este proyecto, si no hay inconveniente.
Adrián guardó silencio por un instante.
Sabía que esa decisión era lógica desde el punto de vista profesional.
—No hay problema. Si ella acepta, contará con todo nuestro apoyo.
Esa misma tarde, Adrián llamó a Valeria a su oficina.
—¿Cómo te sentiste en la presentación?
—Mucho más tranquila de lo que esperaba.
—Se notó.
Valeria sonrió.
—Gracias.
Adrián le explicó la propuesta de Nicolás.
—Quiere que formes parte del equipo principal del proyecto.
Valeria abrió los ojos con sorpresa.
—¿De verdad?
—Te lo has ganado.
Ella no pudo ocultar su emoción.
—Acepto.
—Sabía que dirías eso.
Al salir de la oficina, Valeria se encontró con Nicolás en el pasillo.
—Señorita Cruz.
—Señor Ferrer.
—Solo quería felicitarla nuevamente. Será un gusto trabajar con usted.
—El gusto es mío.
Ambos se despidieron cordialmente.
Desde unos metros de distancia, Camila observó la escena.
Esta vez no sintió desconfianza.
Al contrario, estaba orgullosa de que el trabajo de Valeria comenzara a ser reconocido incluso fuera de la empresa.
Esa noche, Adrián y Valeria hablaron por videollamada.
—Estoy muy feliz por esta oportunidad —dijo Valeria.
—Y yo también.
—¿Qué pasa?
Adrián sonrió.
—Solo prométeme una cosa.
—¿Cuál?
—No dejes que el trabajo nos quite el tiempo para nosotros.
Valeria rió.
—Te lo prometo.
Los dos sonrieron.
Sin embargo, ninguno imaginaba que trabajar tan de cerca con Nicolás traería nuevos desafíos, malentendidos y decisiones que pondrían a prueba la confianza que habían construido.
Editado: 24.07.2026